Porfi

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domingo, 20 de junio de 2010

Del Auto Entendimiento I: Games People Play



El problema con estar solo en una ciudad tan grande como el D.F. está en las primeras 2 palabras: estar solo.
Claro que no es lo mismo estar solo que sentirse solo, pero es muy fácil sentirse solo si en verdad se está así.

Salí de Mérida cansado. Pero un cansancio diferente al que he tenido el último año. Un cansancio de fiesta. Martes con Maya y Estebana (no fiesta, pero si hasta tarde), Miércoles a Mandala, Jueves de Guanatos, Viernes de Playa y Sábado de Barikelo.

Estaba exhausto. Mi cuerpo no fue hecho para la fiesta como lo fueron los de mis amigos. Lo admito, soy débil.

La primera semana del verano en el ITAM fue maravillosa. Me hablaron tan mal de las clases del verano que supongo mis expectativas eran muy bajas. Y la calidad de las clases, muy alta.

Apenas llegué a mi departamento y bajé del taxi noté un olor el cual no sé definir. Era un olor que sentí cuando vine a presentar mi examen de admisión. Un olor ligado con el verano (o quizá con el smog) pero un olor que me recordó cuando llegué por primera vez a México, cuando me enamore de mi escuela. Y me recordó que no ha pasado el efecto, sigo perdidamente enamorado del ITAM.

Ahí reside la magia de los perfumes. Nos gustan mucho por que nos permiten paralizar un instante, un sentimiento y regresar a él. Claro que a mi el 212 sexy que me pongo cada mañana solo me recuerda la cara de mi mamá cuando lo pagó. Pero hay algo respecto a los aromas que tiene la facilidad de hacernos viajar en el tiempo más que ningún otro sentido.

Sin más ni más, los primeros días se fueron rápido. Y llegó el miércoles.

Llevo un año siendo atacado con preguntas relacionadas con mi situación amorosa en la vida. Llevo un año respondiendo con el mismo chiste; "Tengo una muy seria relación con mis libros" haciendo alusión a mi dedicación por la escuela y mi carrera, y mi falta de poder conocer a alguien que sienta yo valga la pena.

Memo personal: Conseguir chistes nuevos. El de la relación con los libros ya no le da risa a nadie.

El problema conmigo y el amor es que he hecho más daño del que me han hecho a mi. He jugado con las personas, he dicho te amo sin sentirlo. Todo evidentemente sin la intención de lastimar, pero las intenciones no parecen valer mucho cuando se trata del amor.

Conocí a alguien esta semana. Algo muy casual, nada eterno. Algo que se suponía me daba más.
Ese miércoles en la tarde estuvimos en mi departamento, platicamos y demás. Se fue.
Inmediatamente me dije a mi mismo que no habría de mandar bbm's en las próximas horas.
No cumplí mi promesa. Intenté mandar uno para encontrarme con la sorpresa de que el contacto no estaba. Ni el número. Ni ningún mensaje.

Habían sido borrados.

Y me dolió.

Esa noche medité acerca de mis pecados, y de como he hecho mayores daños con menor esfuerzo. Pensé que no tenía por que sentirme mal, me lo había ganado a través de los últimos 4 años. Pensé, pensé y pensé, y a pesar de haber puesto en esta posición a varias personas, no supe ver por que me había tocado a mí. No supe sentirme mejor, y así me fui a dormir.

Desperté a la mañana siguiente y fui a clase portando toda la soberbia que me permitía a ratos y pensando a mí mismo "conmigo nadie juega, esto no paso". A veces soy muy tonto.
Pasaron las clases y regrese a mi casa a dormir. Había dormido mucho la noche anterior y aún así, me sentía sin descanso alguno. Después de evitar algunas llamadas de mi amiga Elena finalmente contesté. Era un recordatorio de estar elegante a las 8, teníamos un compromiso.

Pasó la noche y una tercera copa de vino. Y nos fuimos. Pero decidí, estúpidamente, no ir a casa,
sino ir a Dubai a celebrar el cumpleaños de mi amiga Chio ¿por qué no?

Un par de palomas y shots después entendí que tanto en Puebla un cinco de mayo como en mi estomago, Francia y México no estaban destinados a llevarse.

A la mañana siguiente no supe explicar por qué o como se me paso la mano la noche anterior. No sentí en ningún momento que se me subiera. No sentí en ningún momento nada, ese fue el problema.

Y recordé algo que pasó la noche anterior. Perdí mi cartera. Tarjeta de débito, ife, licencia y credencial del colegio. Traté de recuperarla y me sorprendí con que estaba perdida para siempre.

Un minuto de silencio por mi tarjetero.

En fin, le hablé a mis papás para explicarles lo que había ocurrido. No estaban contentos.

En mi vida, pocas veces me he sentido más solo, que cuando sé que mis papás están molestos conmigo. Es, cuando me siento en verdad, abandonado en el mundo.

Llegó la noche y con ella, la hora de enfrentarme a mí mismo.

El ser humano es muy inteligente. Crea millones de válvulas se escape para evitar enfrentarse a sí mismo. Sexo, alcohol, personalidades múltiples son sólo algunas de ellas. Vivimos a la defensiva, incluso de nosotros mismos.

Habiendo agotado todas mis válvulas de escape, me quede solo y solitario.
Y deprimido. Solo, cansado, sin identificación y víctima de los juegos de alguien. No supe enfrentarme a mí mismo por mucho tiempo y busqué mil maneras de esconderme. Y no pude.

El problema con vivir solo es precisamente no tener donde esconderte de ti mismo, lo cuál puede ser muy bueno si te gusta la reflexión y profundizar en tus ideas. Y lo cuál puede ser muy malo si tienes que enfrentar una depresión. Solo.

Y sin embargo no quería hablar con nadie. Sentí que era mi deber estar solo y regocijarme en mi soledad. A eso vine un verano entero al D.F. pudiendo estar en casa descansando. Vine a encontrarme con mi mismo, que mucha falta me hace.

Así que me sumergí en el profundo mar de mi soledad. Estuve solo todo el día, cené sólo y no estuve ni siquiera en mis redes sociales. Mantuve el más mínimo contacto con otras personas.
El más mínimo contacto con mis pensamientos. Solo sentí.

Y vi Sex And The City en internet. Horas y horas de la serie. No sé que buscaba, pero seguía buscando.

En los ratos en los que Megavideo me obligaba a hacer algo más que solo ver series, investigué que iba a hacer para reemplazar mis credenciales. Y entendí que encima de todo, tenía otro problema que me pesaba. Me encontraba sin identificación y yo sentía sin identidad.
Que si bien es un pedazo de plástico con mi nombre en él representa mucho más.

Tenemos una obsesión muy seria con los iconos y con las representaciones. La religión cristiana representa con figuras a santos y a un Dios. Representa con imágenes objetos que sobrepasan nuestro entendimiento de las cosas, en un esfuerzo muy noble por entenderlas más. Hacemos lo mismo con los demás aspectos de nuestras vidas. La máscara del santo es un icono de nuestra cultura, una manzana es de salud y una balanza es de justicia. Todo, lo que no logramos entender, representamos en iconos. Y como no nos entendemos a nosotros mismos, nos proyectamos en nuestras identificaciones. Me identifico como estudiante de tal institución con una credencial de colegio, me identifico como alguien con poder adquisitivo con una tarjeta de crédito. Y me identifico como alguien que aún no se ha terminado de definir con una credencial de elector.
No es el permiso de la sociedad para tomar cuanto alcohol soporte tu cuerpo lo que resulta atractivo de la IFE, eso es un plus. Es el hecho que tu mismo no sabes quien eres, pero te dicen que eres un ciudadano. Tienes en tus manos un objeto que te define, algo que buscas desesperadamente como joven.

A la mañana siguiente (mañana para mí, 2 de la tarde para los demás habitantes de la ciudad) continué viendo Sex And The City y cuando Megavideo me obligó, busqué comida. Como en mi departamento no hay más que ropa y libros y en la serie acababan de comer comida china lo cuál me creó un antojo, decidí tomar un camión a Plaza Loreto, y disfrutar de un rico plato de comida china.

Plaza Loreto tiene la colección privada de arte de Carlos Slim dentro, y la mayoría de la gente no se toma la molestia de disfrutarla aún cuando la entrada es gratis. Yo me la tomo cada vez que puedo.

Al entrar me pidieron una encuesta. Twittié algo apenas la acabe:

"Al llenar una encuesta, me preguntaban mi edad: niño, adolescente o adulto. Tarde un poco en responder."

El problema de estar indefinido, lamentablemente, no se soluciona con la edad. Solo hace mas grande el interrogante.

Rodeado de Rodin, Miró, Picasso, Tamayo, Rivera y la exposición temporal de Gribran Khalil Gibran, decidí que debía perderme en la experiencia estética que se me ofrecía y olvidarme de lo que me consternaba. Fue como salir a respirar del mar de soledad en el que me ahogaba.

El efecto duró hasta que llegué a mi departamento, donde me vi solo de nuevo.
Seguí viendo Sex And The City, buscando algo que aún no sabía que, pero intuía ahí se encontraba.

Me dormí en la sala, junto a la computadora y me desperté para repetir la rutina de mi fin de semana: ver Sex And The City por 72 minutos, buscar comida, repetir.

Incontables episodios de Sex And The City después llegó la noche y no pude posponer más el darle la cara a mis sentimientos, no bastaba con sentirlos.

El problema de estar solo y deprimido (deprimido por nada que valiera la pena) sólo sirvió como excusa para que yo mismo me reclamara un problema que tengo a mis 19 años de vida: ¿Quién soy yo?

Creo que no soy capaz de estar definido como un hombre con ciertas características todavía. Pero el hecho que le he prestado tan poca atención por las definiciones que me han dado es lo alarmante. Me conformé con estar definido como actuario y administrador (o aspirante a), ciudadano mexicano, originario de yucatán, etc., etc., etc. Y no me molesté en ver como mi esencia se definía a si misma. Después de todo, lo que está afuera, aunque ayuda a entendernos, no son más que accidentes. No son más que herramientas que si no son utilizadas y correctamente, no nos permiten resolver el misterio del yo.

Jugador o pieza del juego, una persona que toma o una persona que no, una carrera, un sentimiento, un rayo o quizá incluso, polvo. No lo sé.

Carrie Bradshaw tampoco lo sabía pero no se angustiaba por esto. Buscaba como una persona tan indefinida como yo, no se sentía tan perdida como yo. Y ahí estaba narrando cada capítulo. Su reflexión.

Cada capítulo se sienta frente a su ventana con su computadora a tratar de entender quien es. Quienes somos. Así que tras el último episodio, me dispuse a sentarme frente a mi ventana con mi computadora a tratar y entenderme mejor.

No se angustiaba por el simple hecho que vivía en un esfuerzo constante para averiguarlo. Esfuerzo que peligrosamente abandoné estas últimas 2 semanas. Fiestas, salidas, amigos, Era lo único que había hecho las últimas 2 semanas. Todo con la finalidad de no tener que darme la cara. De descansar del cansado intento de entenderme.

Quizá por eso a nuestra generación le gusta tanto el alcohol y la fiesta. Piénsenlo, antes no existía la fiesta los jueves. Eso es muy reciente, es nuestro. Hemos inventado productos culturales para perdernos más en no entender quiénes somos. Por que entre más salimos, más salimos de nosotros mismos. Más nos perdemos en una cultura que se caracteriza por no saber quien es. Generación X, generación Y, ellos aunque sea sabían quienes eran. Nosotros estamos perdidos. Literal, nuestra generación entera se quedó clavada en la fiesta.

También es el problema de las redes sociales. Son adictivas por que nos permiten salir de nosotros. Sacar absolutamente todo y llegar al punto en el que nos comunicamos por comunicar, y no por tener algo que comunicar. Hablamos tanto, que lo que sale es demasiado superficial, ya que nuestro entorno nos exige estar comunicando constantemente algo, sea lo que sea. La presión del tiempo no nos permite reflexionar, no nos permite estar callados y quizá así comunicar algo de mucho valor.

No sé quién soy, pero sé como descubrirlo: saliendo menos de mí. Por que aunque mi entorno me ayuda a definirme, es mi esencia la que al final tiene la última palabra. Es a través de la reflexión como entendemos mejor quiénes somos que de ninguna otra manera.

Y es así como entiendo que soy observador, idealista y reflexivo.
Y quizá eso es lo que soy: Un ser que reflexiona en un mundo que se dedica a no reflexionar.
Si de algo estoy seguro, es de que reflexiono. Y quizá esa ya es una gran definición.

Pronóstico de la semana: En un verano lleno de lluvias, lloveran miles de definiciones de quien eres. Persistirá la más pequeña que viene dentro de ti, y aunque no abarca tu complejidad, es algo de lo que estás seguro que es verdad. Y por ahí empieza uno a definirse a sí mismo.

martes, 8 de junio de 2010

De La Trascendencia I: Amistad



No escribí el domingo por muchas razones. Principalmente por que no tenía nada importante que decir y aunque el propósito de mi blog es guardar mis ideas, considero que tampoco se trata de comunicarme por comunicar, que tiene que haber contenido a lo que digo.

No tenía nada que decir precisamente por que estar en casa me ha permitido librarme de todo tipo de crisis existencial y problemas, y me ha permitido caer en un coma intelectual en donde mis niveles de aprendizaje y estudio han caído en picada.

Y sin embargo, estar en casa no significa librarse de problemas. A veces siento que estos me persiguen. O que yo me los invento.

Me gusta pensar que me persiguen.

Puedo resumir cada una de las experiencias de estar de vuelta en Mérida a una breve narración de mis amigos y la historia de nuestra amistad. Explica muchísimo de lo que he hecho esta semana pasada. Claro que he estado con mi familia y a ellos también les debería de dedicar un espacio de reflexión pero este va para mis amigos con los cuáles los problemas no parecen acabarse.

Difícil es saber quienes son nuestros verdaderos amigos y quienes no. También es necesario y doloroso. Y creo que he cometido el error de confundirme. Y es hora de aclarar mi cabeza para poder solucionar los problemas que me invento.

Perdón, "que me persiguen".

¿Qué es la amistad? Cliché, lo sé, por que hemos estudiado el tema en la escuela, lo hemos experimentado de primera mano, en una ciudad como Mérida le dedicamos nuestra vida y sin embargo no veo que la gente sepa lo que es la amistad (o por lo menos actúa como que no).

Primero que nada, es una relación con otro. Así que no podemos aprender nada de la amistad encerrados en nuestras ideas, sino a través del contacto con otros, no necesariamente en sociedad, sino con otro ser humano. Creo que lo apropiado sería analizar mi contacto con las personas en la última semana.

Me recogió en el aeropuerto una amiga a la cual ya le he dedicado mucho espacio en mis últimos escritos. Y sin embargo se ha ganado otro. Primera lección de amistad: Admiración mutua.
Me preguntan mucho de esta recuperada amistad, "¿Cómo es qué?" suele ser lo que dicen. Suelo responder que nuestros horarios coincidieron este semestre y hemos estado platicando mucho. Miento.

Memo personal: Deja de mentir.

O sea, sí, nuestros horarios coincidieron pero esa no es la razón principal. La verdad si hay razón para extrañarse de esa relación por que apareció muy de repente y después de mucho tiempo, pero es que a mi no me extraña. Todo lo contrario, me parece que se ha dado muy natural.
Y es que la amistad no tiene por que nacer del contacto, del tiempo o de lo que se ha vivido juntos necesariamente (todo de lo cual carecemos mi pequeña amiga y yo) pero de re descubrir cosas valiosas en la otra persona. No, más bien, de reconocer valor en la otra persona. Eso le da valor a una amistad.

Pero eso no es suficiente, te abre la puerta de la amistad, pero no te hace poner ni un pie adentro.

Pasaron los días y he visto en su mayoría a amigos de mi prepa. Amigos en los cuáles prevalece la historia y lo que hemos vivido juntos. Pero con ellos aprendí una lección muy importante, mi lección numero dos de la amistad: los problemas determinan una amistad. No se trata de lo mucho que se diviertan juntos, no se trata de que se conozcan de muchos años, lo que define una amistad son los problemas, ya sea los de uno y como el otro se involucra o los problemas entre los dos, y como se resuelve. Es a través de los problemas como se define una amistad ya sea que se fortalezca o se debilite.

Pero vamos, muchas personas estuvieron conmigo por muchos y no significa que seamos en verdad amigos. Los problemas definen una amistad, pero no le dan vida.

Lección número 3: Cómo darle vida a una amistad. Ahí no hay reglas, ahí es donde entra la química. Tengo una amiga que vive con 2 perros y un perico con la cuál no hablo de nada en particular pero al mismo tiempo hablo de todo. Y es que si alguien viera nuestras platicas creo que le costaría trabajo ver lo que yo veo. Que si bien el tema puede ser lo mas superficial habido y por haber, aprendo mucho de mi amiga. A través de nuestras pláticas del nada en particular, la conozco como es ella, y es así como se le da vida a una amistad. Depende de cada par de personas claro, pero el darle vida consiste en conocerse como son, en mostrar tu esencia a la otra persona ya sea voluntario o no, por ratitos o por ratotes, pero mostrarle a la persona como eres sin más ni más y que la otra persona lo reciba y lo acepte, es lo que le da vida a una amistad.

Dicen por ahí que las amistades de verdad se cuentan con los dedos de la mano. ¿Será que eso ha cambiado? ¿Qué los jóvenes de hoy en día pueden tener más de 5 amigos de verdad? Las redes sociales sí nos han ayudado a comunicar más, pero comunicamos forma y no fondo, nos comunicamos por necesidad de comunicarnos, y no necesariamente por tener algo que comunicar.

Creo yo que sigue siendo verdadera esa frase. No ha cambiado, lo que ha cambiado es nuestra capacidad para darnos cuenta de cuáles son esas 5 o menos amistades. Como producto de mi tiempo, incluso a mí me cuesta trabajo distinguir.

Dos veces hoy dije "te quiero". Esas dos veces, me respondieron "no me mientas".

Memo personal: Deja de mentir caray.

Que horror, he cometido el error de decir "te quiero" con demasiada facilidad. Pero no es tan malo. Malo habría sido decir "te amo" con demasiada facilidad.

A los amigos se les ama, se les quiere con todos sus defectos y sus virtudes, por que se conocen. Conoces a la persona en todos sus aspectos y aún así la quieres. Eso es amistad, un amor sin romance.

La amistad es un valor, o por lo menos eso dicen. Entonces si es valor es por que tiene algo esencial algo que no cambia. Es por eso que me atrevo a decir que existe algo particular en todas las amistades del mundo y de todos los tiempos, debe de haber una definición.

Es amor sin romance pero también es trascendencia.

Ahí mismo, en el aeropuerto, estaba otra amiga. Valiosa como sólo ella. No me llevo hasta mi casa pero fue a recibirme con un abrazo como solo ella sabe. Esa amistad me ha dejado otro tipo de lección. Más bien, una revelación.

Discutía con ella que tenía nuestra relación. Amor sin romance, admiración mutua, problemas en nuestra historia y diálogo (nuestra manera de darle vida). Pero algo me faltaba por darme cuenta.

Estos son los elementos de nuestra amistad, pero se confunden con el producto de los mismos: trascendencia. No pudimos explicar con palabras lo que sentíamos y lo mucho que nos queríamos, las palabras que salían de nuestras bocas cuando estábamos juntos y la manera en la que conectamos.

Juntamos todos los elementos de la amistad y como resultado adquirimos un pedacito del cielo, algo que no podemos explicar por que no es propio de este mundo, es, precisamente, trascendente. Cuando se comunican las esencias de 2 personas, se adquiere trascendencia. Y una manera de lograr ésto, es a través de la amistad. Verdadera amistad.

Para terminar, quería mencionar que una maestra de literatura alguna vez dijo en clase que no teníamos por que nombrar a alguien "mejor amigo". Qué el título de únicamente amigo, concede muchísimo honor por sí solo, no hay necesidad de adornarlo con más palabras. Decirle a alguien que es tu amigo tiene todo los adornos que podría requerrir.

Pronóstico de la semana: Recordarle a tus amigos que no los quieres, que los amas. Y que te dan un pedacito del cielo en cada palabra.