Porfi

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sábado, 24 de julio de 2010

Del Sueño, La Muerte, Dios y Otros Temas Más Grandiosos Que Yo.



"Inception" es el nombre de la nueva película de Leonardo Dicaprio la cual merece total crédito de la inspiración usada para esta reflexión. Por favor, corran a verla. Estoy fascinado por ella.

Si bien no les pienso arruinar la película, necesito explicarles un poco la temática. La película trata el tema de los sueños, lo que son y lo que significan, y nuestro lugar en el mundo. Nos plantea una pregunta milenaria: ¿Es la vida, en verdad, real? o ¿No será más que un sueño?

Si bien creo (y admito) que lo que escribo y esta publicación entera es inmensamente ambiciosa en el sentido que intenta comprender y hablar de cosas mas grandes que mi entendimiento, creo que el esfuerzo que hago, por sincero, es valioso y como ya he dicho en otras ocasiones lo hago con la intención de comunicarle al mundo la urgente necesidad que tenemos de hacer reflexión. Hoy, me dispongo a tratar temas mucho más difíciles que antes por lo cuál pido disculpas si mi reflexión se queda corta con lo que se merecen los temas tratados o si simplemente hoy si me quise creer algo que no soy. Pero insisto, creo en el valor de una idea expresada con sinceridad y como siempre, eso me dispongo a hacer.

Somos seres pasajeros y eso nos queda cada vez más claro. Estoy casi seguro que desde que cumplí 15 años, cada día dura menos que el anterior. La vida se me escapa de las manos con mayor facilidad que el agua. Lo que soy es constantemente un no-ser. Vivimos a contra-reloj, por que tenemos el tiempo contado... pero ¿contado para qué? la presión es enorme para crecer, hacernos hombres y vivir, pero ¿por qué nos sentimos presionados?

En esta vida, rápidamente me he dado cuenta de que hay cosas más grandiosas que yo. Les suelo llamar trascendentes y entre ellas encuentro al amor en forma de romance o de amistad, la victoria, la libertad entro otros, siendo de estas las más superiores a mí el amor y la libertad. La gente suele necesitar una prueba para la existencia de Dios y he aquí mi prueba. En esta vida he tenido pequeños momentos que me obligan a reconocer que existen cosas que me superan y por mucho. Esas cosas comparten una esencia y esa esencia es Dios mismo, la existencia de cosas más grandes que yo y el hecho que se intuyen de ellas esencias idénticas uno a uno, me obligan a reconocer que existe un ser superior al cual le pertenece esa esencia (ya que no existe esencia que no tenga dueño, la propiedad se define por que contiene nuestra esencia) y ese ser, es Dios. El que no lo pueda ver, tiene su intuición subdesarrollada, por que por lo menos para mi es bastante evidente que el amor implica victoria, que la victoria implica libertad, y que la libertad implica amor y así se demuestra que estos tres sentimientos son equivalentes y se intuye detrás de ellos, a manera de axioma que hace que funcione, una esencia que se llama Dios.

Ahora que establecimos que Dios existe necesariamente, hay que buscarlo. Se ha dicho a través de los años, que Dios es inmóvil por que de lo contrario, por ser móvil, sería algo que perece y si pereciera no sería eterno. A todos esos respetables filósofos les pregunto ¿el tiempo es inmóvil? la respuesta es no, el tiempo es el presente que desaparece constantemente, el tiempo es el futuro que algún día dejará de serlo, el tiempo es la medida de momentos y esa medida cambia constantemente. Cualquiera que sea su definición de tiempo, se tiene que reconocer que el tiempo es móvil y cambiante y, sin embargo, no es menos eterno. No deja de existir el tiempo. Mientras el sol salga cada mañana, el tiempo seguirá existiendo y el día que el sol no salga, habrá otro sol que salga en otro planeta en otra galaxia y el tiempo seguirá corriendo aunque no haya quien lo aprecie por que el tiempo no existe por que el hombre lo mide, el hombre lo único que hace es apreciarlo, pero el tiempo tiene una existencia ajena a nosotros pues es cambio y no lo podemos contener.

Como el tiempo es eterno y móvil, podemos separar de la definición de eterno que algo sea inmóvil. Que algo sea eterno significa ahora que no es contenido por algo pasajero como lo es el hombre, sino que le es ajeno ya que si estuviera contenido en el hombre, tendrá impresa su esencia humana la cuál se caracteriza por finita. ¿Cómo sabemos que Dios le es ajeno al hombre? por que su esencia es la del amor y la libertad las cuales no contenemos ni podemos contener.

Entonces, existe Dios y existe fuera de nosotros... ¿Dónde está? Pues, al ser todo lo que veo pasajero o como dice Montaigne "por donde quiera se tiene debajo un suelo oscilante" tratando de explicar que nada es seguro, y como Dios no le pertenece a nada que perece, es fácil ver que Dios no está en nuestro mundo, ni físicamente ni como esencia de algún objeto de éste.

Encontrar a Dios equivale a encontrar al amor, la libertad o la victoria en nuestro mundo. Siglos hemos buscado, y no los hemos encontrado. Shakira canta "¿Dónde estás corazón?" desesperada por su incapacidad de encontrarlo. Ahorremos a la humanidad el tiempo, y reconozcamos, por la demostración antes dada, que no están en este mundo, no en esta vida.

Entonces ¿en donde están Dios y el amor y la libertad? esa se las debo. Algunos le llaman cielo a ese lugar desconocido. Llamémosle así por que el nombre tan romántico le corresponde a la grandeza de la que hablamos. Lo que si sé, es que no sé donde está Dios, "ayer te busqué entre en cielo y el suelo y no te encontré".

Sin embargo, creo que hablo con él. Con mi fe (no necesariamente una fe cristiana, sino entendida como una fuerza que contengo y que, como dicen por ahí, "mueve montañas") y en particular creo que me habla cuando duermo, en mi sueños. Si bien ya planteó Freud que en nuestros sueños quien nos habla es nuestro subconsciente, yo planteo que en los sueños nos hablan las grandes trascendencias. Por eso soñamos con enamorarnos, o soñamos con nuestros grandes logros (sueños despiertos), por eso soñamos con alguien a quien amamos, o soñamos con nuestros miedos que son ausencia de victorias y que llamamos pesadillas (sueños dormidos). Cuando soñamos, nos hablan las cosas trascendentes, y nos habla Dios, o por lo menos así el se comunica con nosotros. No lo vemos por que, como la victoria, no tiene cara pero sabemos que está ahí por que no podemos entender los sueños, y no los podemos entender por trascendentes, por que son mensajes de alguien superior (por mucho) a nosotros.

En la película se confunde la realidad del sueño. Yo no me confundo, sé que no sueño por que puedo, mediante el esfuerzo de la reflexión, acercarme a entender este mundo. No lo termino de entender por qué es infinito, pero el hecho que tengo por donde empezar me garantiza que no es trascendente, no es Dios y por lo tanto no es sueño. Para los sueños, no tengo ninguna herramienta que me permita tratar de entenderlos más que la adivinanza y eso es como caminar con los ojos vendados.

Finalmente, hay un sueño muy particular que es el sueño eterno. Al librarnos del cuerpo y quedar desnuda nuestra esencia (lo que nos hace ser) nos quedamos solos y sin capacidad de propiamente soñar ni de comunicarnos con Dios. Al principio planteé 2 preguntas, dije que "Vivimos a contra-reloj, por que tenemos el tiempo contado... pero ¿contado para qué? la presión es enorme para crecer, hacernos hombres y vivir, pero ¿por qué nos sentimos presionados?". Vivimos con el tiempo contado y presionados por la muerte, por que la realidad es que en ese momento nos vamos a quedar solos con nosotros mismos, con lo que tenemos en nuestro entendimiento y más vale que en ese momento tengamos completo entendimiento de nosotros mismos y de este mundo de lo contrario hay dudas que jamás vamos a poder resolver incluso con la eternidad de nuestra esencia. ¿Dios no nos acompaña en la muerte? Yo creo que no a todos. Hacer que no te quedes sin amor, sin libertad, sin victoria y sin Dios al morir es lo más difícil que le toca hacer a un hombre. La manera de hacerlo, es la misma manera en la que se ama: entregándote por completo. Paz, es otro tipo de trascendencia y esa es la que se adquiere en el lecho de muerte, cuando se entiende todo y se está en paz con el mundo. Y se está en paz por la única razón de que ya uno no se pertenece a sí mismo, sino que le pertenece a la trascendencia.

La manera de morir y de estar siempre con el amor, libertad, victoria, Dios y con la paz, es entregándose por completo a la trascendencia en vida, y al entregarse, uno deja de pertenecerse a sí mismo y le pertenece a la trascendencia misma. Uno no muere, uno se vuelve trascendente y está así con Dios. Nos sentimos presionados a entregarnos a la trascendencia en vida, entendiéndola, viviéndola para que en el lecho de muerte se adquiera el último tipo de trascendencia que es la paz y es precisamente la paz la llave del hombre a la trascendencia de Dios.

Pronóstico para el resto de tu vida: Busca la trascendencia, adquiere la paz. No mueras, vuélvete tan trascendente como el amor puro.

De La Trascendencia II: Victoria



Hace un par de meses dí de baja Álgebra Superior I. Entre mis papas, que no me lo hicieron fácil (y no esperaba ni quería que así fuera) y mis amigos, que no podían creer que yo me rendía ante las dificultades, algo que al parecer no le correspondía a mi persona, la decisión fue de las más difíciles que he tomado en mi vida, justo después de haber elegido carrera.

El momento en el que la dí de baja me sentí con un peso menos encima. La cosa es que el peso que se me quitó me dejo sintiendo como un trapo, como alguien débil.

Hay un problema que los Matemáticos enfrentamos. A diferencia de tronar un examen o una materia de Economía o Historia donde truenas por no haber estudiado, si truenas un examen o una materia de Matemáticas, las consecuencias son más grandes: sientes que no puedes, que no te da la cabeza ni la capacidad para lo que haces, que eres estúpido, que esto no es lo tuyo... en otras palabras destruye tu fe en ti, tu autoestima. Simplemente, te destruye.

Me quedé este verano en el D.F. para repetir la materia y no atrasarme en mi plan de estudios y hoy fue el final de lo que me gusta llamar "Álgebra Superior I remix". Saqué 90 en mi examen final y 84 de calificación final, el cual se queda en 80.

Mi maestra de Álgebra, una mujer a la cual amaré el resto de mi vida, nos dio un consejo ayer: "no dejen que nadie les diga que no pueden" haciendo referencia al hecho que mi grupo era en gran parte de gente repitiendo la materia y que sentíamos, como yo, completa derrota.

Hoy le entregué una carta para despedirme y agradecerle su curso y le escribí una promesa: "nunca volveré a sentirme así".

La verdad, esperaba pegarle al 85 final para subir al 90, pero por lo visto no lo logré. Eso me hace un poco mas agria la victoria, pero no me la quita. Hay que saber recibir las victorias como vienen, tomarlas y celebrarlas haciendo conciencia del camino que recorrimos aunque el resultado no sea el que hayamos esperado.

La victoria es una cosa muy chistosa. Pensamos que viene en forma de corona de laurel, pero en la realidad es muy distinta, es muy personal, no podemos compartirla por completo. Hay que saber reconocerlas, solemos esperar que vengan acompañadas de un gran desfile cuando la realidad es que vienen en paquetes muy pequeños y sencillos, y es que las más sencillas son las más dulces.

En mi vida, nunca me había sentido victorioso hasta llegar a la universidad y para mi asombro, en el ITAM mis victorias han venido de las formas mas curiosas: emails de parte de profesores y comentarios hechos en clases hechos con ánimos de motivarme a seguir, a ser más grande. Las he sabido reconocer por el sentimiento de incredulidad que conllevan, un sentimiento de no ser digno de lo que te dan.

Una verdadera victoria conlleva más que eso, conlleva brillar y que alguien reconozca ese brillo a manera de ceremonia de la victoria, que alguien te ponga la corona de laurel en las sienes.

Mi maestra de Álgebra me dijo hace un par de días una frase que me conquistó y que reparó todo daño hecho en mí por mi "incapacidad mental" para pasar Álgebra a la primera. Su frase habrá pasado inadvertida para el resto de mis compañeros, pero a mí me supo a gloria pura: "No se como no pasaste Álgebra a la primera con el nivel de razonamiento que tienes". Con esa corta frase, me puso la corona de laurel que había perdido hace apenas unos meses.

Napoleón, hombre para el cuál se construyó un arco en honor a sus victorias, dijo que "la victoria pertenece al más perseverante". Pero eso no es victoria. No rendirse, es parte de, pero no basta. Sin embargo es muy importante seguir el camino. El que se queda a la mitad, el que se rinde pierde la potencia de victoria. El que sigue, el que persevera, ese mantiene viva su potencia. Solo falta llevarla al acto.

Gandhi, sabio como solo el, dijo que "un esfuerzo total es la victoria completa". Victoria es entrega, es morir en el intento. Es dar todo de ti y esperar recibir todo. Es la apuesta más grande que puede hacer un hombre en su vida.

Ofrecer todo lo que tienes, en el amor, profesión o, como es mi caso, en tu vocación, pinta el precio de la victoria. Ofrecerte por completo es garantía de obtener una parte de la victoria: la victoria personal. Cuando sinceramente diste todo, aunque no sea suficiente, sigues siendo un campeón por haber tenido el valor de apostar.

"La victoria es por naturaleza insolente y arrogante" dice Cicerón. Pues, yo no se que tipo de victorias se vivían en esa época, pero yo insisto que el sentimiento de una verdadera victoria es el de no ser digno. La verdadera victoria es ajena a uno, esa no se obtiene tan solo apostando como la victoria personal. Esa victoria viene de fuera y se reconoce por ser algo más grande que nosotros, por que nos ofrece una llave al mundo de la trascendencia.

Los libros de historia están llenos de hombres y mujeres que tocaron por un segundo la victoria, esfuerzos que fueron tan grandiosos que merecen ser recordados por inspiradores y que deben inspirarnos a perseguir la grandeza del triunfo. Trascender no significa que tu nombre esté en los libros de historia, pero la trascendencia a base de la victoria es tan grandiosa que el hombre ha reconocido que merece ser recordada y por lo mismo, la recuerda y la celebra.

Como todo tipo de trascendencia que conocemos, no dura más que unos segundos. Te llena de serenidad rápidamente y desaparece antes de que se pueda entender por completo. Es como alcanzar la cima de una montaña, estás feliz de haberlo logrado pero volteas a tu izquierda y ves que existen miles de montañas más altas. Así es la victoria, desaparece pero deja atrás la sed de seguir buscándola, de escalar la siguiente montaña y tocar, por otro segundo, la trascendencia mas grandiosa que conoce el hombre.

La trascendencia nos inspira a ser más de lo que somos hoy por que si algo nos da, es confianza en nosotros mismos. Solemos brillar sin darnos cuenta de que así es. Triunfar, es como que alguien te ponga un espejo en la cara y te permita ver todo el brillo que tienes. Triunfar, es deslumbrar.

"La Victoria Alada De Samotracia" es la alegoría perfecta de la victoria. Por hermoso que es el sentimiento, no puede sino ser una mujer de escultural cuerpo. Por fugaz, no puede sino tener alas. Por nuestra incapacidad de reconocerla, no puede tener cara. Y por la fineza con la que nos toca, no puede tener manos, mucho menos brazos. Nos toca a un nivel más profundo que nuestra piel.

Para cuando termine de escribir y releer esto, se había ido el sentimiento, pero se quedaron otros: Hoy, me siento sereno. Hoy, tengo ganas de conquistar otras montañas. Y así como le prometí a mi maestra no volverme a sentir derrotado, les hago aquí otra promesa: volver a escribir acerca de la victoria.

Le dedico esta entrada a una amiga que me enseñó este verano, que la victoria no se reconoce tan fácil y que quizá no se ha dado cuenta de las victorias que ha adquirido en este último año y son definitivamente más grandiosas que las mías.

Pronóstico de la semana: Encuentra las pequeñas victorias que te rodean, no las dejes pasar desapercibidas. La victoria no se reconoce por fuegos artificiales ni grades celebraciones, se reconoce por el sentimiento de grandeza que te da y las ganas que te deja de seguir adelante.

domingo, 18 de julio de 2010

La Vida: Literatura Pura



Esta semana, me adelante a mi síntesis, y escribí en mi twitter la siguiente frase que acuñe yo mismo:

"As drama unfolds, life keeps hapenning. Don't let it pass you by"

Fue una semana cargada de todo el drama que me ha reservado la vida todo el verano. Hay ciertas acciones que provocan una reacción en cadena de problemas y eso resume mi semana a grandes rasgos.

Vivimos armados. Creo yo que guardamos navajas bajo la lengua para lastimar con nuestras palabras, que guardamos cuchillos debajo de la almohada para defendernos de quien amenaza nuestros sueños, y guardamos una pistola en el corazón para que, en el momento en el que alguien lo rompe, disparemos sin cuidado.

Si bien la historia de las armas se remonta a la prehistoria donde se necesitaban para sobrevivir y defenderse, no nacemos con ellas y eso me llama mucho la atención. ¿En que momento empezamos a armarnos?

Naces inocente, y rápidamente descubres que hay gente que anda armada por la vida. Las inseguridades nos hacen armarnos desde pequeños. No es la sociedad la que nos corrompe, como decía Rousseau, sino nuestras mismas inseguridades. Que si bien la sociedad motiva nuestras inseguridades, nos volvemos inseguros por nuestras debilidades emocionales, no necesariamente por la sociedad. Y así, lastimamos a quien nos hace sentir inseguros, a manera de reclamar esa seguridad que antes teníamos, cuando aún eramos inocentes. Nuestras armas son nostalgia de nuestra inocencia.

Ocurre otras veces que atacamos adrede, ya sea por heridos o por herir. Incluso hay veces que lo hacemos y ni siquiera nos damos cuenta, hay veces que se nos hace tan fácil y nos son tan ligeras las armas que cargamos que las usamos sin hacer conciencia. Creo que si no sientes el peso y filo de tus cuchillos, es por que antes de atacar con ellos los utilizaste para cometer suicidio.

Ocurre algo extraño a ratos. La mayoría de las veces apuñalamos o disparamos a quema ropa y por lo mismo el daño es canalizado, enfocado y controlado. Pero hay veces que no somos tan precisos, hay cuchillos que lanzamos y en el vuelo no solo lastiman la espalda que impactan, sino todo lo que había en su camino.

No se justifica en ningún sentido usar las armas que cargamos. No por tener tu una cicatriz o una herida abierta vas a darle una a alguien más que es ajeno. La virtud reside en soltar el arma cuando nos sentimos atacados. La virtud nos devuelve esa seguridad que teníamos cuando eramos inocentes, no el uso de nuestras armas.

Le llamamos drama a esos malabares y tiros al blanco que hacemos con nuestras armas. Y como jóvenes en el 2010, vivimos al límite y nos hace sentir vivos la experiencia tan intensa que nos da el drama. Pensamos que esa es la verdadera vida.

Esta semana, también empecé a escribir una historia. Decidí escribir acerca de lo que me inspira ilimitadamente: las mujeres de mi vida. Decidí que quería escribir en mi historia el mensaje que le tengo a todas ellas y en particular a mi favorita: mi hermana. El mensaje es que la mejor manera en la que una mujer puede pasar su vida, es buscándose a sí misma, su esencia y su ser.

Me encontré con un pequeñísimo problema. Mi historia se trata de una mujer que decide vivir su vida buscando quien es, pero no supe como hacer que empiece esa búsqueda. Como hacer que mi protagonista decida cambiar su forma de ser y vivir enteramente.

El primer capítulo de mi historia, y no se donde empieza.

Y es que, ¿dónde empiezan y terminan los capítulos de nuestra vida?

Las novelas suelen narrar vidas similares a las nuestras. No es entonces descabellado pensar en la vida como una obra literaria, pensar en la vida como una novela literaria.

Las novelas se dividen en capítulos y estos son fáciles de identificar por su enumeración y la página en blanco que se suele dejar antes de que inicie el siguiente. En la vida real, no es tan fácil notar donde termina un capítulo de nuestra vida y dónde empieza otro.

Lo que yo creo, es que nosotros marcamos los capítulos de nuestra vida. Un cambio de capítulo es un rompimiento, es un cambio en el personaje y un cambio en la historia. Nosotros tenemos que crear ese rompimiento y ese rompimiento es la reflexión.

Insitiré e insistiré en la importancia de reflexionar acerca de nuestras vidas. Solo así cambiamos, solo así avanza la historia. Solo así le ponemos título al capítulo que cerramos y le damos lugar al siguiente. Solo así rompemos quien eramos antes para ser alguien mejor.

Digamos que no todas las vidas son novelas. Quizá esa es solo la mía que me gusta vivir con un toque dramático.

Quizá algunas vidas son como poemas. Cuando empecé a escribir mi historia, puse un breve subtitulo que resume mi fuente de inspiración: "Hay mujeres que inspiran con su belleza, hay mujeres cuyas vidas inspiran por bellas y hay mujeres que inspiran por las dos. Esta es la historia de las últimas".

Si alguien vive su vida como un poema, es la mujer. Con una amiga llegue a la conclusión que si bien los hombres compartimos características y una esencia, las mujeres lo único que comparten es que son únicas y diferentes. Intricadas, complicadas, incomprensibles a ratos pero perpetuamente hermosas, cual un poema de Sabines o de Neruda.

No importa cual sea la forma literaria como la cual que vivas tu vida, la realidad de las cosas es que tu vida se puede resumir y sintetizar en palabras, no es lo suficientemente compleja o sublime para no ser expresada y entendida por el idioma español.

Que triste es que sea resumidas a palabras bañadas de sangre, que la herramienta a la que hayas recurrido para hacer tu vida interesante son las armas que cargas y la brutalidad con la que las usas. Hay que saber recurrir a herramientas más sutiles, menos dañinas y mucho más hermosas para hacer nuestra historia entretenida.

Ahora, si tu vida puede ser resumida en palabras, yo creo que vale la pena vivir asegurándose que esas palabras son hermosas y que le dan forma a un pedazo de literatura pura.

Pronóstico de la Semana: ¿Hace cuanto no cierras un capítulo de vida? ¿Cuánto tiempo llevas haciendo que tu lector lea un capítulo en el cuál el personaje no evoluciona, no cierra ciclos y no crece? Esta semana, cierra un capítulo y empieza otro. Hazlo más seguido, hace más entretenida la novela. Por lo menos en mi caso, se acerca un final de temporada.

domingo, 11 de julio de 2010

Oda A La Juventud.



Tras un par de semanas de intenso estudio, esta semana tuve el descanso que merecía.

Esta semana, mi amiga Yari visitó el D.F. y para evitar aburrirlos con los detalles de nuestro día entero juntos, basta decir que no pude haber estado más feliz.

Sumémosle a esto el hecho que en Teen Nick (mi nuevo canal favorito) pasaron maratones intensos de Degrassi: The Next Generation, programa que llenó mi juventud de mucho drama.
Quizá eso explica algunas cosas de como soy hoy.

Al mismo tiempo, me desvelé viendo Sabrina: La Bruja Adolescente y haciendo catarsis en twitter a través de #MadrugadaDeConfesiones

En fin, pasaron los días y entre Yari, los personajes de mis programas y las personalidades que encontré en twitter como son @Estleaute, @carlosanistro y @CheesieLu me sentí bañado de algo que me había hecho mucha falta desde hace mucho tiempo: juventud.

¿Qué significa ser joven? Estar lleno de ser. Ser vida pura y lo hermoso de ser vida es que eres todo. Muchas personas piensan que el antónimo de vida es muerte pero no es así, el antónimo de nacer es morir. Vida no tiene antónimo.

Ser joven es tener infinitas posibilidades, oportunidades que no parecen acabarse. Nuestra incapacidad de ver esto se debe a los determinismos de la sociedad y la constante exigencia de nuestro entorno de ser adultos por que (al parecer) si ya no eres niño, eres adulto y debes de actuar como tal.

Esta exigencia de crecer se manifiesta en nuestras acciones y como ellas se adelantan a nuestra edad.

Desde que tengo memoria, me propuse no adelantarme a mi edad nunca. No ir a fiestas de 15 años antes de cumplir quince, no tomar antes de cumplir 18, no ir a antros hasta antes de tener mi IFE, no manejar hasta tener mi licencia, no trabajar hasta que en verdad lo necesite, etcétera. Y me siento orgulloso de haber hecho, según yo, todo cuando me tocaba.

Que si bien podemos argumentar que la edad no es más que un número y por lo tanto tal cosa como "no adelantarte a tu edad" no existe, quisiera defender mi punto de vista el cuál es contrario.

Siempre me han dicho que soy muy maduro para mi edad. Primero que nada quisiera decir que no se puede ser enteramente maduro a nuestra edad ya que hay cosas que la edad reserva para nosotros y nos impide alcanzar entera madurez antes de tiempo.
Creo yo que si me han dicho eso es por mi sensatez más que nada. Sensatez que no había sabido explicar hasta ahorita.

Crecer es una cosa chistosa, es de esas cosas para las que no existen lineamientos. Las teorías de la psicología tienen tanta validez como la de las ideas que aquí exponga debido a que al fin y al cabo ambos se basan en observaciones del mundo, pero no existe certeza alguna.

Si bien esta teoría no es universal, es el método que yo he llevado y que hasta ahora me ha funcionado:

Crecer es construir, es coleccionar experiencias, ideas, vivencias y sentimientos para ir armando un algo que no tiene forma alguna. Crecer, entonces, se caracteriza por "entre más mejor", más experiencias, más ideas, más cosas vividas, más cosas sentidas... simplemente más.

Entonces, ¿por qué nos adelantamos?

En mi vida, he construido sensatez a través de saborear cada momento y cada año. Desde los 13, dedico cada cumpleaños (así como ahora dedico cada domingo) a reflexionar respecto a el último año de mi vida. No entiendo a la gente que dice que no le guste su cumpleaños, es el momento para entender lo mucho que has crecido y sentirte orgulloso de lo mismo.

No entendemos la suerte que tenemos de ser jóvenes, no entendemos lo mucho que hay por aprender en cada paso y lo importante que es dar pasos pequeños cuando se crece.

Conocí a un hombre esta semana que a sus muchos años de vida aún le quedaba mucho por vivir y mucho más por amar. Éste hombre me inspiro a apreciar lo que hay en mí, mi juventud. Ese hombre apreciaba, más que nadie que haya conocido, lo que significa respirar.

Hace una semana me enseñaron a fumar. Si bien, no es algo que veo para mí, considere que si iba a aprenderlo algún día debía ser ahora. Primero, como ya dije, crecer es coleccionar experiencias. Segundo, consideré que estaba listo mentalmente.

A mi hermanita y sus amigas les dí un consejo, muy fiel a mis creencias, que espero estén siguiendo. Les dije que no probaran el cigarro por que bastaba con uno para perderle el miedo y si no estas listo para ello, si tu madurez no te permite (como con todo) medirte, estas condenado a empezar a fumar. Acepté que me enseñaran a fumar solo por que estoy consciente de que tengo la madurez para no adquirir un vicio. Stay tuned to see if that's so.

Curiosamente, después de fumar mi primer cigarro, respiré.

Esta semana, pensé en la respiración. Ese movimiento aeróbico que nos permite vivir, que nos permite seguir, que nos hace uno con el mundo ya que el aire que respiramos todos es el mismo.

Esta semana, pensé en mi corazón. Ese tamboreo perenne que hay en mi pecho. Esa magia de la que ya he hablado que como siguiendo el ritmo de algún maestro de ceremonias, compone la sinfonía de la vida. Esa fuerza que hace que fluya sangre por mis venas y que como por magia, se mantiene de un segundo a otro, con extrema facilidad. Como si en verdad mantener a un hombre con vida fuera tan fácil.

Y entonces entendí un poco más de lo que significa ser joven: significa no tener que preocuparse por la salud. Entre otras cosas, los problemas de salud que vienen con la edad, nos dan la madurez que la juventud no es capaz de darnos.

Sin embargo, enfoquemos en eso: en no tener que preocuparnos por problemas de salud. ¿Qué tanto apreciamos ser sanos? ¿Qué tanto apreciamos ser capaces de correr, de bailar bajo la lluvia? ¿Qué tan en mente tenemos que somos muy afortunados de poder pensar ágilmente y de poder aprender con facilidad?

Un profesor alguna vez me comentó que según un estudio, tenemos hasta los 35-40 años para crear una revolución. Se ha estudiado a la gente que revolucionó su campo y su época nunca superaba éste rango de edad y se le relacionó a cierto decremento en las habilidades mentales.

Ser jóvenes significa ser revolucionarios.

Al ser estudiante universitario de una institución con una decente oferta académica, muchas veces me confunden de carrera. La última vez me confundieron con un Relacionista Internacional. La persona me explicó que por mi desempeño en clases donde esos estudiantes suelen ser buenos es que me confundió por uno.

Esto me dio pie a pensar lo siguiente: Ser estudiante universitario no significa ser estudiante de una carrera en particular, significa ser estudiante y punto. Estudiar todo, entender todo.

Ser jóvenes significa ser estudiosos, ser seres que entienden.

Ser jóvenes significa todo. Ser joven es, para mí, todo lo que tengo, todo lo que hay.

Cuando alguien ya envejece, decimos que se ven cansados. Esa observación es perfecta ya que precisamente ser joven es tener fuerza de vida absoluta. Es ser vida, y todo lo que ella involucra.

Al estar bien entrado en mi mayoría de edad, no me he dado cuenta de más que de lo pequeño que soy para lo años que cargo. Dicen por ahí que como entramos a trabajar más tarde y pasamos más tiempo siendo dependiente de nuestro padres la madurez mental se ha corrido unos años. Creo yo que es cierto.

Ser niño es el antónimo de ser adulto. Entonces ¿Cuál es el antónimo de ser joven? ¿De ser adolescente? Tampoco existe creo yo (al menos en términos filosóficos). Ser joven es ser sin más. Ser joven es construir, es prepararnos para lo que sigue.

La manera de prepararnos, dije, es reunir experiencias, sentimientos e ideas para con ellas construir un algo. Ahora bien, a través de los años no somos capaces de verle forma a ese algo.

A mis 19 años, le sé ver forma de algo. Ese algo, tiene forma de Hombre.

Pronóstico de la Semana: Respira, Disfruta, Repite. Late, Disfruta, Repite. Sé joven, con todo lo que ésto involucra.

domingo, 4 de julio de 2010

Del Idioma I: Maybe There Is A Shark In The Water




Cuando somos pequeños nos repiten que pensemos antes de hablar.

El mundo de hoy nos exige hacerlo tan rápido que con tal de satisfacer nuestra necesidad de comunicar y la exigencia del mundo de comunicarnos suprimimos la parte de pensar, y ahora simplemente hablamos.

Mi problema es que hablo sin pensar. Reflexiono lo que digo, pero no pienso mucho antes de hablar.

Basta con decir que jamás he leído mis propias entradas, que las escribo y publico sin revisarlas. Esto por que considero que mis ideas están bastante ordenadas, pero eso no significa que sean las apropiadas.

Dicen por ahí que "entre broma y broma, la verdad se asoma". No solo en las bromas se proyectan nuestras ideas, en nuestras palabras decimos más que su significado gramático. Cada palabra tiene connotaciones, cargas emocionales y un segundo significado que se extrae directamente de nuestro subconsciente.

El lenguaje, cosa curiosa. Es lo primero que aprendemos, o eso creemos. ¿Alguna vez en verdad dominamos el arte de hablar? El arte de expresar nuestros sentimientos con palabras.

John Locke decía que nuestras ideas están escondidas en nuestro pecho, que el lenguaje es la manera en como lo sacamos y se lo expresamos a otras personas.

Cosa curiosa es que ahora cuando hablamos, no comunicamos nada. ¿Hemos olvidado como hablar correctamente? ¿O es que se nos han acabado las ideas?

Dubito cogito ergo sum es como Descartes se aseguró que pensaba. Hoy, lo repito.
El hecho de que me intriga en mundo, que mi mente sola se pregunta respecto al todo y lo observa para resolver sus propias dudas, es prueba suficiente de que pienso. La falta de preparación para morir, la angustia que me provoca pensar que se acabara mi vida hoy es prueba suficiente de que aún no se me acaban las ideas. La muerte me angustia por que aun me queda mucho por que decir, muchas ideas que expresar.

Concluyo entonces que lo que no sabemos hacer, es hablar.

Antier tuve un problema con un amigo, y el problema fueron mis palabras.
El problema es que no se hasta hoy con mis palabras expresar lo que siento. Más bien siento cosas más grandes que mis palabras.
En fin, me metí en problemas por no saber expresarme bien. Irónicamente, lo que me dijo mi amigo al respecto me dejó sin palabras. Sigo buscando las palabras para hacer que todo esté mejor entre los dos.

Al día siguiente fue la fiesta de mi nueva vecina, Gina. La ocasión era tanto su cumpleaños como la inauguración de su nuevo departamento. Al no poder evitar la fiesta que iba a tomar lugar debajo de mi departamento, decidí unirme.

Tras un par de rondas de juegos de cartas me vi en la necesidad de hablarle a alguien en especial. Una de esas cosas que no deberías de hacer cuando tomas.

Si bien no estaba en mis 5, estaba en al menos 3.5 de mis sentidos, y pude mantener la plática sin decir nada de lo que me arrepiento, sin decir nada de más.

El problema con esa persona es el mismo. No soy capaz de terminarle de expresar con mis palabras lo que siento por ella. Y esa creo es la razón de muchos de los problemas que han habido entre nosotros.

Alguna vez un sabio profesor me dijo que habían dos cosas demasiado grandes para las palabras: la libertad y el amor. Eran palabras cuyos significados no podían terminar de ser expresados por las palabras.

Creo yo que esa es la raíz de mis problemas. Quieres tanto a alguien que se vuelve cada vez más difícil terminar de expresar lo que sientes.

A pesar de la dificultades, solemos poder darle nombre a nuestros sentimientos. Mediante precisamente las connotaciones de las palabras y el significado de ciertas cosas es como logramos resumir un sentimiento.

Creo en las personas y en la nobleza de sus sentimientos. Creo que el problema no radica ahí, el problema es tanto expresar nuestros sentimientos bien como tener el valor de expresarlos.

Sinceridad. Eso nos falta. Para con nosotros y para con el mundo. Para con nosotros es obligada, nos la debemos por respeto a nosotros mismos. El querer respetar lo que somos es motivación suficiente para sernos sinceros.

El lenguaje es el invento del hombre para serle sincero al mundo, o al menos eso se supone.
¿Por qué cometemos tantos errores en el intento de serle sincero al mundo, de comunicar?

Iniciando por los problemas educativos y los vicios de lenguaje que nos impiden comunicarnos apropiadamente, parece que el camino a hablar bien esta lleno de obstáculos.

El principal problema es que vivimos en tanta ignorancia, que incluso nuestro lenguaje está lleno de ignorancia. No sabemos lo que decimos.

¿Cuántas veces no nos han repetido algo que dijimos y nosotros no recordamos que haya sido con esas palabras, que haya sido de esa manera? Es un contra ejemplo y con eso basta para concluir que no siempre sabemos lo que decimos, si así fuera seriamos capaces de recordar lo que sale de nuestras bocas.

Si el lenguaje fuera más objetivo, no nos veríamos en este problema. Podríamos hablar tan naturalmente como lo hacemos, sin necesidad de meternos en problema por lo que decimos.

Pero hablamos español y parte de lo hermoso de nuestro lenguaje es que convierte a nuestra lengua en lo que es: una lengua romántica, una lengua que carga emociones y sentimientos en cada palabra. Parte del problema es que convierte a nuestra lengua en una espada muy afilada, nos da gran facilidad de lastimar y si a eso le sumas que hay personas que esconden navajas debajo de la lengua con todas las intenciones de lastimar, tenemos un idioma que nos hace propensos a ser más agresivos que nuestras intenciones.

El que ese sea nuestro idioma imprime en nuestra personalidad las mismas características: Excesiva sensibilidad, propensión a lastimar y propensión a leer más en las acciones y palabras de las personas.

Como evitar tener los problemas que conlleva el hablar español es aún un misterio para mi. Stay tuned.

Una vez que nos metimos en problemas por algo que dijimos (mi problema en particular) viene la responsabilidad de resolverlo.

Mi amigo me pidió que pensara lo que hice, lo que me dijo y después me pusiera en contacto con él. Lo único que le dije a 2 días de nuestra plática es que aún no se que debo decir, que sepa que es lo único en lo que pienso, no es algo que dejo para luego pero que es lo único que hay en mi mente, tener que decirle algo respecto a lo que dije.

Pocas veces me he quedado sin palabras, sin nada que decir. Esta es una de esas veces.
Sigo sin saber que decir y no lo encuentro en mi cabeza, no lo encuentro en mis reflexiones.

Quizá cuando no sabemos que decir es por que nuestro sentir superó toda palabra de nuestro idioma. A manera del amor y la libertad, lo que sentimos supera tanto nuestra capacidad de comunicar que no sabemos ni darle forma en nuestra cabeza pues la estructura con la que pensamos es la propia de algún idioma.

Cuando no sabemos que decir, es más bien que no sabemos como decirlo. Locke también dijo que el hacía el intento de encontrar el límite del razonamiento para que el hombre sea humilde y no intente comprender o racionalizar cosas que están fuera de su entendimiento y su razón.

En mi necesidad de hablar patrocinada por el alcohol de la fiesta de anoche, dije mucho sin en realidad decir nada en el sentido que pude hablar de lo que siento, sin poder ni siquiera empezar a explicarlo. Curiosamente, creo que me dí a entender, que la otra persona pudo si bien no entender completamente lo que siento, lo supo ver, y supo ver que es más grande que las palabras.

Quizá cuando no sabemos que decir, lo que debemos de decir es todo. Si bien hay cosas que superan nuestro entendimiento y nuestra razón, nuestra intuición quizá lo puede. Ese sexto sentido que tenemos todo ser humando y nos permite entender lo que supera la experiencia. Cuando no sabemos que decir, es cuando menos nos debemos preocupar por la espada del idioma, es cuando más libremente tenemos que hablar pues es solo así como se expresara en su pureza lo que sentimos.

Creo que es hora de decirle a mi amigo simplemente todo. Si pude expresar el amor más grande que siento por una persona hablando libremente, quizá pueda expresar el enorme sentimiento de disculpa que cargo para con él.

Los hispano parlantes tenemos el problema de decir más de lo que en realidad decimos. Pero creo que es tan perfecto nuestro idioma que también trae la solución a eso y es que nos hace personas que saben entender las ideas más grandiosas, aún las que son más grandiosas que las palabras. Entendemos, mejor que nadie nosotros entendemos.

Una canción dice "maybe there is a shark in the water", entiendo yo hablando de la inseguridad de sumergirse en algo. Tenerle miedo a meterse al agua por si hay un tiburón, tener miedo de bajarse de la cama por si no sigue el suelo ahí, tener miedo de decir algo con miedo a que se toma a mal.

En el último caso, creo yo que there is not a shark in the water. Creo yo, que pueden haber malentendidos por la manera en que lo dije, por no hablar libremente, por que cada vez que hable con total libertad, mi idea se va a dar entender. Por algo esa frase está en inglés, a nosotros no nos corresponde tener miedo de expresarnos. Para nosotros, no hay un tiburón en el agua.

Pronóstico de la semana: Desenfunda tu espada y atrévete a decirlo todo, sin poder decir nada. Expresar el sentimiento más grande. Créeme, cuando se trata de expresar tus sentimientos, there is not a shark in the water.