Porfi

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domingo, 29 de agosto de 2010

De La Fe: Por Creer Se Empieza



Ésta semana fue un tanto dura.

Extraño a muchas personas, y a cada una muchísimo. Nunca me había sentido así desde que llegue y se debe a recientes eventos que simplemente no me han permitido escapar de la falta que me hacen ciertas personas en mi vida.

Ésta semana sucedió algo que me lleno de alegría. 15 comentarios hechos por parte de personas ajenas a mí en el pronóstico. Constantemente me llegaban a mi teléfono los mails notificandome acerca de los comentarios hechos. Alguna vez leí en algún blog, que escribir uno es como meter un mensaje escrito en una botella y lanzarlo al mar. Nunca sabes si alguien lo va a recibir y mucho menos si le va a importa pero aún sabiendo eso, tienes que mandar el mensaje. Gracias a todos los que se tomaron la molestia de recibir el mensaje.

Para terminar mi semana, mi familia visitó la Ciudad. No me queda más que decir que llenó de felicidad mi semana e hizo que todo lo malo y lo bueno se vea opacado por el amor de familia.

Hay personas que pasan por tu vida desapercibidas, hay otras que pasan y a las cuales les agarras muchísimo cariño o muchísimo desprecio y hay otras que dejan una marca en ti como una cicatriz en tu alma. Creo que sé que hace tan particulares a esas personas.

¿Se han dado alguna vez el lujo de creer en alguien? ¿De creer ciegamente que pueden ser mejor de lo que son hoy? Yo sí. Lo he hecho con personas irrelevantes a mi persona, lo he hecho con mis amigos y les voy a confesar, no me arrepiento.

La fe se hizo para estar depositada en Dios, por que es el único que no nos puede defraudar. Las personas en cambio, nos fallan constantemente. No viven a nuestras expectativas, a los postulados que tenemos de ellos. Sin embargo, tener fe en ellos es lo que los motiva a acercarse a esa "mejor versión" de sí mismos.

Las personas que creen, son las personas que dejan su marca, que hacen una diferencia. Las que creen en una persona, dejan su marca como grandiosos amigos; las que creen en Dios, dejan su marca como autoridad moral; Las que creen en ideas, dejan su huella como revolucionarios.

Cruzarnos con una de estas personas, como dije, deja su marca en nuestra alma. Ser para alguien ese tipo de persona, deja una marca en su alma. Quién tiene el valor de entregar su fe a algo en vez de reservarla a si mismo, de canalizarla en algo de carácter noble, deja su marca en las personas.

¿La fe es limitada? ¿Cuantificable? No creo. Creo que es tan grande en magnitud como el universo en espacio. ¿El problema? No se cultiva, no se canaliza, se tiene muy dispersa y aún en mayor cantidad reservada para nosotros. La fe no fue hecha para depositar en ti mismo, para eso están en autoestima y la confianza. La fe fue hecha para ser depositada en alguien más, para hacernos más humanos y hasta cierto grado, unirnos.

Entonces, guardamos nuestra fe para nuestra propia persona, lo cual viene siendo un uso ineficiente de recursos desde el punto de vista económico. Si bien malas personas, ciertas religiones y padres desnaturalizados los cuales llenan la historia y las noticias de las 10 nos han mostrado que no todos se merecen nuestra fe. Sin embargo, eso no justifica que la reservemos para nosotros mismo, solo que seamos más cuidadosos con ella.

Aún así, es importante repartir la fe.

Luego entonces, reservando la maravillosa fuerza que tenemos para nosotros mismos, ni siquiera consideramos tenerla en la causa que mas urgentemente lo necesita actualmente: la humanidad. En particular, el subconjunto del conjunto humanidad: nuestro país.

Le dicen a las personas con fe en la humanidad en general "idealistas", "locos", "soñadores".
Bien escribí en mi twitter:

¿Y a mí qué si soy un idealista? Alguien tiene que soñar con un mundo mejor por el resto de las personas que lo habitan.

En mis cortos 19 años de vida, he conocido a personas que piden a gritos que alguien crea en ellos. Que han decepcionado antes y han perdido la fe de alguien más. Que lo único que piden es que alguien crea en ellos a pesar de todo. Piden a gritos algo que necesitan para seguir. Gritos que casi nadie escucha.

La naturaleza grita con mucha más fuerza, Dios elige sufrir en silencio pero quien grita con mayor fuerza debido a su urgencia es la humanidad. A manera de un suicida que busca desesperado un rayo de esperanza en su hora más oscura, la humanidad busca que alguien crea en ella antes de que ella misma decida acabar con su propia existencia.

Y nadie grita como el mexicano. Dicen que la crisis económica no se sintió mucho en nuestro país. Muy distinto es que el mexicano está acostumbrado a vivir en crisis, y la económica fue una más en su haber, una a la que ya fue hasta cierto grado invulnerable.

Se dice mucho acerca de nuestra situación en los noticieros, en los periódicos y en los sitios de opinión. Pocos se toman la molestia el esfuerzo de postular posibles soluciones.

Mi experiencia personal me ha hecho darme cuenta del poder que tener fe en una persona constante e independientemente puede hacer que esa persona ponga todo de su parte para salir de si situación, para salir adelante, para mejorar.

Si no se tiene fe en quien más lo necesita, lo inevitable sucede.

Un país que se cae a pedazos es por falta de fe y es precisamente la ausencia de ella por parte de sus habitantes es la que hará que se siga destruyendo hasta que no quede ni la memoria de lo que algún día fue.

El problema inicia por dejar de creer. Alguien se rió cuando se dijo que México es una república democrática a manera de chiste sarcástico, alguien no se sorprendió cuando dijeron que México era un pésimo país y alguien calló cuando escucho que, como mexicanos, "estamos de la fregada" (y como dice mi mamá, el que calla otorga).

Después alguien dejó de sorprenderse cuando leyó que México es uno de los países más inseguros, alguien más se sintió menos por ser de esta tierra, a un joven no le impactó que su amigo diera una mordida y alguien más le dijo a sus hijos que quería para ellos algo mejor y que eso estaba necesariamente en otro país.

¿Ves como la falta de fe destruye?

Se empieza creyendo. En el momento en que dejas de creer, por ejemplo, que México es un país con sistema democrático, es el momento en el que te deja de sorprender que las elecciones se hayan arreglado, es el momento en el que dejas de exigir, es el momento en el que te dejas de dar cuenta de que lo que vives no es normal y que no te corresponde la realidad que se vive.

¿Basta con creer? No, pero por ahí se empieza. Como dije, las personas que creen dejan su marca. ¿La razón? se vuelven un ejemplo a seguir, se vuelven un ejemplo de autoridad moral, adquieren autentica influencia en las personas y las hacen creer.

Si empiezas tu a creer, veras como alrededor de ti la gente empieza creer y es precisamente cuando creemos, cuando exigimos. Son las ideas, la verdadera fuente de las revoluciones ideológicas y sociales de la historia del hombre. Es imposible negar el poder de las ideas y como el creer en ellas son la manera de detonar la solución a los problemas actuales.

Si tu, mexicano, no tienes fe en tu país, nadie la va a tener por ti. Tienes ya en ti el detonante del cambio, el poder de motivar y el poder de cambiar. Creer es por donde se empieza. Una idea, un comentario, respaldado por la fe humana, es capaz (y lo ha sido) de dirigir una revolución.

"Libertad, igualdad y fraternidad", "La tierra es de quién la trabaja", "Viva México" son conocidas frases que traen detrás ideologías enteras, que tienen en sí la fe de varios hombres canalizados en una causa noble. ¿Cuál frase crees tu resume tu causa?

Cree que mereces algo mejor, postula en tu cabeza una versión mejor del país que tiene, empieza a sorprenderte y alarmarte por lo que representa un obstáculo de ese postulado, conviértete en una autoridad moral por tu fe en una causa no por imposición, contagia las ganas del cambio y motiva a más personas a creer en México. País de belleza sublime, país de riqueza infinita, país de decadencia absoluta y país con una última esperanza: la fe de sus habitantes.

¿Sigues sin creer cual es el poder de la fe? Te digo que a mí, me ha hecho lo que soy hoy.

Le doy gracias a mis amigos, no por vivir a los postulados que tenía de ellos, sino por tener fe en mi.
Le doy gracias a mis papás, por haber creído en mi constantemente. Más de lo que yo alguna vez sabré creer en mí.
Le doy las gracias a los que comentaron esta semana por creer en mi causa y en mis ideas.

Es la fe que me han dado lo que me empuja a seguir. Es la fe que me dan lo que me obliga a ser mejor. Es la imagen que tienen de mí lo que me motiva a, sin miedo de fallar en el intento, acercarme a la mejor versión de yo.

La fe en una idea, trasciende. Galileo creía en su teoría heliocéntrica y bien supo cuando nadie más que él creía que "sin embargo, se mueve". Aunque nadie más crea, son esas ideas las que hacen que el mundo gire, son los idealismos los que hacen que siga girando.

Pronóstico de la semana:
Empieza a creer. Cree en una persona ajena a ti, cree en alguien de tu familia inmediata, cree en algo que para ti tenga carácter de sagrado, cree en la humanidad pero aún más importante cree en tu país. Empieza a creer que por creer se empieza.

lunes, 23 de agosto de 2010

Solo soy un enamorado.



Me dicen romántico, idealista y soñador. Lo que no saben es que soy un enamorado más.

Se nos hace muy fácil pedir: Pedir dinero para salir, pedir una blackberry, pedir más puntos en un examen. Pedimos más tiempo, un amor, dinero, salud, deseos. Pedimos y no paramos de pedir.

La teoría del consumidor del sistema liberal toma como supuesto que el consumidor tiene necesidades ilimitadas y al parecer, los economistas acertaron en esa.

Le pedimos a nuestros amigos que cambien su manera de ser, que se acoplen a la nuestra. Le pedimos al mundo que mejore y le pedimos a Dios que salve a la humanidad.

Hay gente que, con su manera de vivir, pide. Piden ser escuchados, ser amados, ser deseados, ser exitosos... piden.

Tan solo hoy, ¿cuántas cosas pediste? Y en general con tu manera de vivir ¿Qué pides tú?

Vivimos en un ambiente increíblemente privilegiado. ¿Te has puesto a pensarlo? Si estás leyendo esto, tienes al menos una computadora y acceso a internet, una red social y amigos en ellas. Tienes padres que trabajan duro todos los días para que puedas sentarte aquí a disfrutar sin si quiera tener que pensar en el esfuerzo detrás.

Probablemente estudias una carrera universitaria. Independientemente de la escuela en que sea, es de por sí ya un privilegio. Probablemente manejas un coche, tienes un teléfono celular y unos padres que no han dejado que te falte un miligramo de amor. No tienes traumas psicológicos mayores ni necesidad de tener adicciones o vicios.

Y sin embargo, pedimos.

Hoy salí de clases y acompañé a un par de bellas damas a que comieran. Al acabar, decidimos ir a mi departamento y hecharnos un par de cubas. "¿Por qué? Pues... por que es lunes". La excusa sonaba razonable.

Pasamos la tarde platicando de todo lo que nos molesta y de donde estamos en la vida. Shakira (la joven Shakira de pelos rojos y pantalones de cuero, no la Loba del Waka-Waka) nos sirvió de música de fondo para una tarde maravillosa.

Y así, entre canciones y reflexiones, nos dio la noche, y ambas partieron en sus respectivos caminos.

¿Tengo algo que estudiar? Si.
¿Tengo algo que leer? Si.
¿Debería de haberme tomado la tarde de lunes libre? Definitivamente no.

Y sin embargo, no me arrepiento. Por que, por unas horas de mi día, no tuve nada que pedirle a la vida, a mis amigos, al mundo o a Dios.

Ser alguien tan crítico como soy afecta a tus amistades más cercanas. Cuántas veces no habré hecho comentarios exigiéndoles que cambien sus maneras, que busquen ser distintos.

Teniendo tanta fe como yo, afecta a Dios y al mundo. No le paras de pedir a Dios, pues no terminas de encontrar en el lo que necesitas. No le paras de pedir al mundo, pues vives angustiado por ver como la humanidad a la cual amas se destruye y se deshace.

Teniendo la vida por delante, como la tengo, no pares de pedirle a la misma vida que te mande bendiciones. Que te dé más tiempo, que te dé más atardeceres, más árboles, más sabiduría... más.

Pido, pido y pido. Sin tener en realidad necesidad alguna.

Me ha tomado tiempo entender las bendiciones de las que vivo rodeado, los privilegios que tengo. Pero finalmente, lo he logrado. Hoy, los invito a dejar de pedir.

¿A los amigos? Les pides por la simple y sencilla razón de que te dan la autoridad moral de hacerlo. 19 años me llevo entender que únicamente les puedes pedir 3 cosas: Que sean ellos mismos, que sean completamente auténticos; Que sean felices, o que por lo menos se crean felices; y que no se arrepientan de nada.

¿A Dios? Solemos pedirle viles banalidades. ¿Cómo dejar de pedirle? Esa la sé desde hace más. Sabiamente me compartieron la frase: "Reza como si dependiera de Dios, haz las cosas como si dependiera de ti mismo". Rezar es increíblemente importante. No dejen de rezar, es la habilidad que distinguen a los buenos hombres de los grandiosos y no esperes de el nada, ni le pidas nada. Dedícate a hacer las cosas por tu cuenta sabiendo que el se encarga de cosas más grandiosas que las tuyas.

¿Al mundo? Esa cuesta más trabajo y sin embargo, está en ti. La vocación es, según yo, tu manera muy particular de entender el mundo (entre muchas otras cosas, claro está). La manera en la que entré en paz con el mundo, fue encontrando mi vocación y viviéndola. Vivimos en tiempos donde se le resta importancia a la vocación y se le falta el respeto. Con toda honestidad les digo, que puedo aparecer muerto mañana y estaría en paz, por que no le puedo pedir nada más al mundo, en este momento de mi vida, estar estudiando, estar donde estoy parado y vivir lo que estoy viviendo. Tan pleno estoy, que no me queda más que pedirle al mundo y eso solo se logra encontrando la verdadera vocación.

Hoy en la tarde, por fin deje de pedir y creo yo, ya estaba cansado de estar pidiendo y de no dar.
¿Qué di? Precisamente lo que tanto pedí. Le dí a mis amigos la libertad de mis críticas y exigencias y los acepte como son: sin más ni más. Le di a Dios la despreocupación de tener que encargarse de mis asuntos y tomar yo cartas en, valga la redundancia, el asunto. Le di al mundo las gracias con una sonrisa al amanecer por traerme hasta donde estoy y le di gracias a la vida por darme una historia que contar.

¿Te has puesto a pensar en lo privilegiado que eres? ¿Te has puesto a pensar que, en verdad y como yo, no tienes nada que pedir? Pobre Dios, pobre vida, pobre mundo y pobre de ti, amigo mío, que tarde tanto en darme en cuenta. ¿Me perdonas?

Dicen por las calles que "amar es dar sin esperar nada a cambio". Nunca me ha sido más evidente que ni un solo miligramo de amor me hace falta en la vida, por donde lo veas: amor, por donde veas, bendiciones por parte del mundo, de Dios, la vida y tus verdaderos amigos. Bendiciones que no son más que pruebas de su amor. Pero tristemente, de un amor no correspondido.

El hombre dejó de amar hace mucho. Los jóvenes desconocemos eso que llaman "amor". Desconocemos, en realidad, todo tipo de sentimiento. Vivimos pidiendo sentir algo real, algo que nos sepa auténtico. Ya Kant dice que el que sale al mundo a buscar su felicidad perderá su felicidad y su libertad. Llevamos, al menos yo, 19 años buscando sentir algo real y es precisamente por vivir buscando algo que siempre hemos tenido por lo cual no lo habíamos encontrado.

¿Acaso no sientes el amor? ¿No sientes las bendiciones? Ahí esta, el sentimiento tan real que llevas 20 años buscando: amor puro por donde lo ves.

Pero tu no amas. No amas a tus amigos, al mundo, a Dios, a la vida. No reconoces el carácter sagrado de todos y la trascendencia que te regalan.

El "Octavo Día" suena mientras escribo este párrafo y me desgarra ante lo evidente: nuestra falta de devolver amor. ¿Has amado sin ser amado de vuelta? Estoy seguro que sí, que has amado a una persona sin que esta te amara. Ahora imagínate amar a la humanidad y que ella no te ame devuelta. No puedes, por que no nos ha faltado amor por parte de nuestro entorno. Sin embargo, puedes dimensionar la tragedia, tragedia que Dios vive día con día.

La naturaleza te ama, y tu no la amas. La vida te ama, y tu no la amas. El mundo te adora... ¿Y tú?

¿Cuando fue la última vez que sentiste romance? Yo, esta tarde al escuchar "No Creo" de nuestra colombiana sensación. Siento auténtico romance cada que escucho esa canción y la única razón es por que amor me sobra. Siento romance a la más mínima provocación por que, tristemente ya me enamoré, vivo enamorado del amor mismo, del amor que me dan.

¿Te has sentido enamorado del todo y no de una de sus partes? Éste mundo es demasiado perfecto y demasiado bello como para pensar que está en nuestra imaginación, que no existe o como para no enamorarse de él.

Y es que, en verdad, no necesitamos más que amar y ser amados. Creemos que por una persona, pero ni siquiera. Ya nos ama el todo, solo falta corresponderle.

Después de todo, All you need is love ¿no?

Pronóstico de la semana: Enamórate de tus amigos, enamórate del mundo, de la vida y de Dios. Enamórate de todo, con todo y sin pensarlo. Deja de pedir y empieza a dar lo que más que nadie puedes dar: lo que eres, amor puro.

lunes, 16 de agosto de 2010

Llamado A La Juventud Mexicana.



Con el i
nicio de un nuevo semestre viene la oportunidad de aprender nuevas cosas y emprender nuevos retos, de entender un poco más el complicado mundo en el que vivimos. En estas 3 tareas, el ITAM no deja mal desde el primer día.

Mis amigos no han parado de comentar lo cambiado que me sienten. Un verano de victoria, silencio y reflexión han contribuido a dejarme con 3 cosas que considero muy importantes: Ideas (mi posesión más preciada), valor para compartirlas con el mundo y una renovada confianza en mi mismo.

Hasta ahora, la escuela es lo mismo de siempre: lecturas que no parecen acabar en número y longitud, clases que te dejan en completo agobio y amigos que hacen que todo sea mucho más fácil. Sin embargo, y como siempre, me es imposible negar la felicidad y la plenitud con la que me llena.

Son, precisamente, la juventud mexicana de la cual me rodeo lo que me preocupa. La primera semana de clases una amiga se atrevió a preguntarle a mi profesora de Ideas como ve a los jóvenes de hoy. Mi maestra respondió sin tapujos: "Deprimidos, desconectados y apáticos de su realidad política y social". Lejos de dolerme o molestarme el comentario no me sorprendió pero no me dejo en paz.

La definición que nos da wikipedia (fuente de conocimiento de nuestra generación) de "depresión" es que es una enfermedad mental que consiste en un trastorno del estado de ánimo. Su síntoma habitual es un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente.

¿Vivimos realmente en depresión? Quizá si. No una depresión suicida, pero lo triste es que estamos en camino a eso. En mi misma clase de ideas discutimos la utilidad del arte y sentí que mis compañeros no lograban capturar su utilidad. Si bien el arte por ser fin y no medio en sí mismo no es de utilidad inmediata tiene una función muy importante que es alimentar nuestra alma, inspirarla, elevarla, recordarnos que hay cosas superiores a nosotros a las cuales vale la pena dirigir nuestros esfuerzos. Quizá está mal mi uso de palabras, pero yo veo en el arte un uso de mayor valor y trascendencia al de la corriente del utilitarismo en la que vivimos.

¿Cuántos de nosotros nos tomamos el tiempo de ver una pintura o escuchar verdadera música hoy y vivir una experiencia estética? No vayamos tan lejos a las artes plásticas ¿Cuántos de nosotros, jóvenes, nos tomamos un minuto para admirar la sublime belleza de la naturaleza?
A manera de los pintores manieristas y su estado depresivo provocado por la inseguridad económica de su tiempo, nosotros hemos dejado que nuestras necesidades económicas (y en general, nuestras necesidades meramente accidentales a nuestra alma) vayan consumiendo el artista que tenemos dentro, hasta el punto de ahogarlo y matarlo. Tenemos dentro de nosotros el cadáver de un artista y no arte como debería de ser. Vivimos deprimidos y en luto por la muerte del arte en el hombre.

¿Vivimos desconectados? sí, pero al puritito estilo mexicano, me dedicaré a hecharle la culpa a otros. Los jóvenes vivimos desconectados del mundo por el simple hecho que no nos identificamos con el, que no nos corresponde. Por lo menos a mí, me enseñaron valores muy distintos de los que vive la gente, de los que rigen este mundo. Nos educaron para un mundo muy distinto al que tenemos hoy, un mundo que creo yo es mejor que el actual. Culpo a la sociedad que rige el mundo de hoy en día por crear en nosotros personas incongruentes al mundo que rigen, su relativismo moral se permeó a las nuevas generaciones, a nuestra generación.
Habiendo dicho esto, se entiende pero no se justifica nuestra actitud respecto a la incongruencia del mundo que queremos y el mundo que tenemos. Debemos exigir, debemos luchar, debemos contagiar las ideas de revolución ante el decadente mundo y país que tenemos. Vivimos en un país hermoso, dueño de riquezas naturales y humanas pero mucho más importante, un país que nos pertenece y al cual pertenecemos, con el cuál sentimos un vínculo de sangre (y si no sientes, querido lector, ese vínculo... estamos peor de lo que pensé).

Aún pensamos que todos vamos a casarnos y tener hijos. La realidad, es que algunos de nosotros ya no lo vamos a hacer por el simple hecho que hemos perdido la fe en la humanidad, el cual si no se tiene, no se tiene tampoco razón de querer un hijo, de querer amar, de querer regalarle tu vida a alguien. ¿Has perdido la fe en la humanidad y en tu propio país, joven mexicano? Espero que no, por que en la fe reside nuestra ultima esperanza.

En vez de luchar, preferimos desconectarnos de la realidad que no nos corresponde. Lavarnos las manos en el sentido metafórico cuando nuestras manos están manchadas de esta realidad, manchadas en el sentido literal. No tenemos otra realidad que esta, es nuestra y si no es la que nos gusta, nos corresponde o la que queremos tenemos todo el derecho de cambiarla. Existe la esperanza para este país, si bien nuestro futuro es incierto, es en potencia un futuro grandioso, un futuro digno de esta juventud tan valiosa con la que convivo día a día.

¿Vivimos apáticos de nuestra realidad política y social? Pero por supuesto. ¿Sabías que el 66% de los estudiantes universitarios del país son sexualmente activos? Esto no es relevante, la calentura se siente en el aire, pero ¿sabías que el 11% tienen sexo sin protección? ¿Y sabías que una de las razones por las cuales las personas no sienten la confianza de pedirle a su pareja que use anticonceptivo es por que no sabe hablarlo ni con su pareja ni con sus amigos ni con su familia?

Lo que me alarmó es que es cierto, no hablamos de sexo. Deja el sexo, no hablamos ni siquiera de la legislación del matrimonio entre homosexuales con nuestros amigos. Deja eso, no hablamos de nada real con nuestros amigos. No nos importa, hay cosas "más importantes e interesantes" de las cuales hablar. Pero ¿más importantes que la posibilidad de contraer enfermedades mortales? ¿más interesante que una discusión acerca de la legalidad de la unión entre 2 personas del mismo género? No lo creo, pero ni un poco.

Apáticos de nuestra realidad. Esa, de las 3 definiciones de nuestra generación, fue la que menos trabajo me costó aceptar y sustentar. Cuando leí el artículo acerca de la vida sexual de los universitarios y leí que se contraen enfermedades sexuales por que no se platica con los amigos, en verdad me sentí tonto. ¿Cuántas horas al día pasamos en nuestras redes sociales? ¿Cuántas canciones tontas, frases vacías, ideas vagas, etc. publicamos hoy en twitter o en facebook? Al menos yo, 7. Si bien publiqué otras que considero valen la pena, no superan en número a las que no. Estamos tan en contacto, que no entiendo como puede la "falta de diálogo con los amigos" causar problema alguno. Al menos la falta de diálogo, debería ser un problema que no le corresponda a nuestra generación.

Y así nos levantamos todos los días y caminamos por este mundo. En luto, desconectados de la realidad, sin dialogar con nuestros amigos. Auténticos zombies del siglo XXI.

Vivimos en crisis, no económica, sino espiritual. Lo hemos perdido todo, y seguimos perdiendo más. Estando ya vacíos, encontramos nuevas maneras de sacar aun el valor mas intrínseco de nosotros. Hemos renunciado a nuestra libertad, a nuestro orgullo, a nuestro valor como personas con tal de no intentar ser héroes de una generación que pide a gritos a alguien que ponga orden y nos haga marchar. No queda ninguna institución fuerte, no queda ninguna persona con suficiente poder, no hay nada en este mundo con la vitalidad que le pertenece a la juventud y que intuyo yo aún no hemos vaciado de nuestras personas, quizá la hemos desperdiciado, pero aún la tenemos y como dice mi amiga Elena "la noche es joven y yo también", y en esta larga y oscura noche del alma, mi juventud es esperanza de recuperarlo todo.

No me agobia nuestra situación actual por que yo sí tengo fe en la humanidad, tengo fe en mis compatriotas, en mis amigos, en la juventud mexicana. Ten fe, que si se puede.

Pronóstico de la semana:
Mi causa, es comunicar la importancia de la reflexión, del autoentendimiento y del entendimiento del mundo a través de la vocación. Lucho por ella, y creo en ella como esperanza de nuestro tiempo. ¿Cuál es tu causa? Búscala, encuéntrala, compártela, comunícala, platícala y vívela. Que no pase un solo día, sin que empujes a este mundo hacia el mundo que quieres vivir.

lunes, 9 de agosto de 2010

Del Error I: Nuevo Semestre, Nuevo Yo



Me pidieron un pronóstico de inicio de semestre, y si bien no suelo hacer pronósticos under request, considero apropiado el tema: un pronóstico para esta nueva temporada.

Llegué al D.F. muerto. Eso de mis 11 días en Mérida fueron de fiesta y nada más. Mi summer love Gina Ontiveros se encargó de que cada día me divirtiera muchísimo y así fue. La musica sonó, la fiesta empezó, el alcohol corrió por el cuerpo y el sol brilló. La playa fue el escenario de un verano corto pero muy especial.

Intentar narrar mis aventuras esos días es casi imposible principalmente por que no se ubicar temporalmente los eventos. Los días se me cruzan, me equivoco y simplemente no recuero bien que pasó. Dicen por ahí que significa que me divertí, dicen por ahí que significa que tomé demasiado. Se las dejo de tarea.

El mayor silencio que tuve en la semana fue una mañana que fui a pescar. Elegí una foto de ese hermoso día. Sin embargo, el tiempo apenas me dio para disfrutar el mar y el amanecer, y no supe aprovechar el silencio para reflexionar.

Mis amigos llenaron mis 12 días de muchísima diversión. Quizá no es tan malo el que no haya podido reflexionar, igual y me hacía falta dejar de escuchar tanto a mi cabeza por unos días y disfrutar simplemente mi entorno. Mis amigos me dieron las vacaciones que quizá más necesitaba: de mi ansia de entender el mundo. Por que muchas veces, en el intento de entender, se te olvida disfrutar y estos días, prueba de eso fue esa mañana en el mar, en el intento de disfrutar, se me olvido entender.

Y no me arrepiento.

Como ya he dicho, el exceso de ruido a mi alrededor me impidió escucharme a mí mismo y poder escribir un pronóstico el domingo como suelo hacer. Y el ruido no se acabó al llegar a la ciudad, si no que siguio fuerte. Elena, Gaby y Daniela llenaron mi tarde de domingo de chismes, actualizaciones e historias de sus vacaciones. Hoy, después de que el ruido ha disminuido, me propongo escribir.

Entre los 4 hicimos un recuento de los daños de nuestros semestres pasados. Y entre bromas concluimos que este semestre "ya no nos tomamos las cosas personal".

Memo mental: No tomarse las cosas personal.

Sin embargo, como con muchas cosas, el crecimiento es más fácil decir, que hacer. Aprender, es mucho más fácil decir, que hacer.

Mucho he dicho acerca de lo que significa estar en la Universidad. Creo yo, que una vez que empiezas a conocer, te vuelves adicto y no puedes satisfacer tu sed de saber más. El aprendizaje y las ideas son la droga más adictiva de este mundo. Pruébala, y dime si no te gustó.

Partiendo de la premisa que el saber y el aprendizaje es adictivo ¿Por qué no aprendemos de nuestros errores? ¿Qué contienen en sí que nos hace más difícil y nada apasionados a aprender de ellos?

Creo yo, que son muy difíciles de reconocer los errores. No es difícil ver la lección a aprender, pero reconocer que nos equivocamos es muy difícil. Pedir perdón a otros y aún mas doloroso, pedir perdón a nosotros mismos implica reconocer que después de todo, no somos tan grandiosos como pensábamos.

Yo soy una persona que mete la pata constantemente. Que habla de más, hace cosas buenas que parecen malas, se le olvidan otras importantes y que lastima sin intención. Suelo lastimar a quien más quiero. Por lo mismo, suelo tener que pedir perdón bastante seguido.

Muchas cosas he tenido que hacer en mi vida que me hacer sentir fuera de mí. Cuando pido perdón, es cuando más fuera de mí me siento. Siento que esas palabras no le corresponden a mi boca. Si bien puede ser mi soberbia hablando como me diría mi queridisimo amigo Victor, creo que muchos vivimos esto. Cuando en verdad pedimos disculpas, es cuando nos vemos obligados a reconocer que fuimos capaces de cometer un error. Es cuando sentimos vergüenza o que son palabras ajenas como en mi caso. Es cuando nos humillamos por que tenemos más que perder que nuestro orgullo.

Si ya pasamos por la increíble dificultad de humillarnos en una disculpa sincera ¿Por qué no aprender de nuestros errores? ¿Por qué es tan difícil?

Forgive and forget es una popular frase, perdona y después olvida. Quizá cuando a nosotros nos perdonan, nosotros también olvidamos. Quizá pedimos perdón por nuestras ansias de olvidar que somos más mortales que nada. Y precisamente, una vez hecha la disculpa olvidamos, no nos molestamos en aprender del error por que eso implicaría, tener que recordar.

En el último año he cometido incontable cantidad de errores. Pero el mortal, es no aprender de ellos. Olvidar, al ser perdonado.

Si algo aprendí en mi corto verano y en los últimos 2 días es que no se permite tropezarse con la misma piedra. Se permite crecer, se permite cambiar, pero dar pasos hacia atrás es una falta de respeto a nosotros mismos, y a lo que hemos vivido.

Con esa idea en mente, me propongo este nuevo semestre no cometer los mismos errores. La vida no tiene por que enseñarme la misma lección más de una vez y yo no tengo por que sufrir la lección múltiples ocasiones.

Decir que no voy a cometer más errores es decir que soy Dios, que no me equivoco. Como de Dios no tengo un pelo, cometo más errores que nada pero el hecho que voy a cometer errores viene implícito en el hecho de que soy humano, y se me permite cometer errores. Pero por lo mismo que soy humano y soy racional, es una contradicción a mi persona no aprender de ellos. Como el pescado que es atrapado en dos ocasiones, es de animales no aprender de nuestros errores y andar por la vida movido por mis mas sencillos impulsos. Dice Kant que actuar conforme a mi deber me concede la dignidad de llamarme hombre y mi deber cuando del error se trata, es el de aprender de el la lección que escondía la vida ahí.

Este semestre, hay un nuevo yo: Un hombre que aprende de sus errores. Un pequeño intento de humildemente admitirle al mundo que soy más humano de lo que me gusta pensar.

Pronóstico de este semestre: No cometer los mismos errores. No olvides al ser perdonado, sino que haz homenaje a tu mortalidad, celebra tu error aprendiendo de él. A partir de este semestre, por lo que más quieras, nunca más te tropieces con la misma piedra.

domingo, 1 de agosto de 2010

Del Auto Entendimiento II: 8 Cosas Que Sé De Mi



Si bien estoy indescriptiblemente feliz de estar en Mérida aunque sea por 12 días, me encuentro en el mismo problema de siempre: no suelo poder reflexionar.

Me bajé del avión, subí a mi camioneta y para cuando baje de ella, ya no estaba en Mérida sino en mi casa de la playa en Chicxulub. Esa noche, dormí como hace ya tiempo no dormía: tranquilo.

Me desperté temprano para ir a Mérida y sacar una nueva licencia de conducir. Antes de salir del D.F. recogí mi credencial del IFE y la licencia era lo único que me faltaba para recuperar mi identidad y por fin dejar detrás de mi el incidente de la cartera de principios del verano.

Ese mismo día pasé por mi amiga Gina antes de salir de Mérida y nos fuimos a la playa y estuvo conmigo mientras estuve ahí.

La razón por la que menciono a Gina es por que ella fue la que, cuando me preguntaron sobre lo que iba a escribir este domingo, dijo: "Eso no se puede aquí". Y es que tiene mucha razón, me cuesta trabajo encontrar mi síntesis en Mérida, no por falta de inspiración ni de eventos acerca de los cuáles platicar, sino por falta de silencio.

La noche de miércoles la pasé con Gina, mi hermano y sus amigos platicando acerca de lo que significa estar en la universidad, salir de la prepa y otros. Fue una buena noche, no tanto la siguiente.

El verano en el que mis amigos y yo pasamos a tercero de prepa y las noches se hicieron más largas pensé que se valía ya que estábamos pasando a tercero. El verano en el que salimos de la prepa pensé que se valía que la fiesta estuviera más intensa que en el anterior ya que estabamos celebrando. Este verano se acabaron las excusas y aún les sobra aguante a mis amigos.

El jueves por la noche fue una noche para recordar por muchas cosas. La más importante: una buena plática con una gran amiga.

Si bien un antro no es el mejor lugar para platicar fue el escenario perfecto para que Estebana me hiciera sentir bienvenido de nuevo a casa. Sus palabras fueron por lo que vale la pena regresar a Mérida: por que me recuerdan quien soy y de donde vengo.

Al día siguiente por la tarde se me hizo evidente que no tenía un tema sobre el cual escribir este domingo. Salí a caminar por la playa y me di cuenta que tenía el tema, que me lo había dado mi amiga Estebana con nuestra plática el día anterior: ¿Quién eres en realidad?

Me di cuenta que hay 3 razones por las cuáles no sabemos quienes somos: La primera es el ruido que hay a nuestro alrededor, la segunda es que cambiamos demasiado seguido y la tercera es por que aún estamos indefinidos, y por lo tanto no hay nada que saber respecto a nosotros.

Piénsalo, en verdad ¿qué sabes respecto a ti mismo?

Los hombres solían vivir agobiados por la duda de no saber quienes eran, de donde venían, como conocían. Croe yo que nos hemos rendido, que el ruido a nuestro alrededor es tanto, que cambiamos tan seguido y que estamos tan indefinidos que se hace muy difícil conocer quienes somos. Como resultado de la dificultad tan grande que representa resolver el misterio del "yo" optamos por ni siquiera esforzarnos más en intentar.

Y es que en verdad, el ruido es mucho. Si he aprendido algo respecto a mí éste último año, ha sido por el hecho de vivir solo, y estar rodeado a ratos de un silencio que invita a la reflexión. Sin embargo, me he dado cuenta que crecí rodeado de ruido: de la tele que está prendida, de la música de la radio, de las pláticas vacías de las personas. Ruido por donde veas, ruido que asesina a la reflexión.

Y es que en verdad, cambiamos mucho. Si de algo me he dado cuenta éste último año es que nuestra esencia no respeta el tiempo, y cambia a una velocidad en verdad impactante. Si algo me ha obligado a reconocer estar en Mérida estos días, es que he cambiado como nunca creí poderlo hacer. Si para bien o para mal, es algo que no discutiré pero si algo es indiscutible, es que ha habido un cambio en mí.

Y es que en verdad, estoy muy indefinido. Entre más pienso, más me doy cuenta que de lo que más seguro estoy de mí es lo que más indefinido está, lo que muy fácil puede cambiar. Intenté decir "soy responsable", pero si en el futuro llevo a cabo acciones irresponsables, entonces me volveré una persona irresponsable. No puedo decir que la responsabilidad me acompañará y será quien soy toda la vida, por que en el aspecto profesional (que es al que le concierne la responsabilidad) estoy aún indefinido.

3 grandes obstáculos en la carrera a descubrir quién soy. Es válido decir que aún soy un niño, que no se supone que aún sepa quién soy, pero también es muy válido decir que ya no soy un niño, y que por lo menos algunas cosas debería saber ya respecto a quién soy. Como bien dice la canción: "Me falta edad y sin embargo no soy solo la mitad de un sentimiento". Si bien aún me falta camino por recorrer, ya llevo un tanto.

¿Qué cosas puedo garantizar que me definen? ¿Cómo saber que no van a cambiar en el futuro, que en verdad me definen como persona? Mi respuesta están en estas tierras, en Mérida.

Si algo puedo decir respecto a mí, son mis fundamentos, mis bases. En esta ciudad hice las bases que considero yo son las de un hombre bueno, y se algo no va a cambiar es ese fundamento sobre el cuál estoy construyendo el resto de mi persona, base que sustenta los accidentes de mi mismo (en mi caso, cosas que son superficiales como el alcohol o el cigarro).

Todos los hombres nos formamos en nuestra infancia y adolescencia. Esa formación es clave y definitiva, por que nos hace quiénes somos, y es en base a esa formación respecto a la cuál seguimos creciendo, pero nunca cambiamos las cosas de la base. Nuestros fundamentos son para siempre.

Quién se atreva a decir lo contrario, que me diga una cosa que lo defina como hombre hoy y que se de cuenta que esa característica de su persona y su esencia se remonta a su infancia. Dense cuenta, quienes son lo son por algún evento de su niñez o adolescencia.

Sin embargo es grande el ruido, rápido el cambio e indefinida enormemente nuestra persona.

Esa tarde en la playa me encontraba agobiado. ¿Qué tal si no hay nada que conocer, si no hay esencia? ¿Qué tal si la razón por la que no me conozco es por que no existe un "yo" individual?¿Qué tal si en verdad soy tan cambiante como el mar? Pero yo creo que si hay cosas que no cambian, que si tengo una esencia que es lo que me distingue y me permite ser algo distinto.

El cuerpo humano es una máquina perfecta. Tengo ojos, nariz, boca, manos y oídos que me permiten conocer el mundo exterior. No sólo eso, me permiten conocerme a mí mismo. En mi caso, son los ojos los cuáles me permiten ver un pequeño lunar que tengo en el antebrazo derecho, lunar que nadie más tiene, y que le pertenece a mi piel. De la misma manera, mi razón me permite darme cuenta de cosas que yo tengo. En otras palabras, tengo la capacidad de reflexionar y conocerme a mí mismo. Y el simple hecho de que siempre hay algo que conocer, es prueba suficiente de que siempre hay algo, de que tengo una esencia que soporta los accidentes de mi persona y que me define como persona y como individuo. Existe un "yo" el cual conocer y esa es mi esencia: el poder de conocerme a mí mismo, de reflexionar.

Reflexionar es conocerme a mí mismo. Y tras mucho reflexionar, llegué a dar con una breve definición de mi mismo:

Soy un poeta. No necesariamente por escribir poesía, sino por que me inspira el mundo y eso es algo que me hace ser quién soy: vivir asombrado por la belleza y singularidad de lo que me rodea.

Soy un filósofo. Más bien un matemático, pero es que no existe diferencia entre uno y otro. Ser matemático y estudiar matemáticas es saber y aprender como pensar, como organizar tus ideas, como hacerlas más claras y como estar seguro de ellas. Tengo de filósofo lo que tengo de matemático y lo que tengo de matemático en mi forma de pensar y ser, es mucho.

Soy jóven. Y esa es de las definiciones más hermosas que tengo y que me durarán en el espíritu por siempre: Tendré una alma antigua, pero nunca una alma vieja.

Soy estudiante. Día a día, mi mundo se ha convertido la Universidad. No solo eso, día a día estudio la manera en la que vivimos, la manera en la que se mueve el mundo. Ser universitario me ha convertido en lo hoy soy: estudiante del mundo.

Soy amante. Vivo enamorado, si no de alguien en particular, del sentimiento y la idea del amor. Y en mi opinión, así deberíamos vivir todos: fascinados por la capacidad de amar que tenemos los hombres.

Soy un príncipe. Y no lo digo sólo por que mi abuelita me lo decía cuando era chico, sino por que creo yo que algo que define mis sentimientos es la nobleza y sinceridad que tienen. Me atrevo a darme un título de nobleza por la única razón que mis sentimientos me inspiran arrodillarme ante ellos por honestos. Eso, para mi, es nobleza.

Finalmente, soy un aspirante a hombre universal. Que si bien estará pasado de moda, yo tengo las ganas de sobra de conocer el mundo que me rodea. Y esa sed de conocimiento me hace también ser quien soy.

Podrá parecer, como suele pasarme, soberbia esta descripción mía al no incluir defectos, pero es que creo que tengo otra cualidad, la cual es las ganas de mejorar, de aprender y de salir adelante y creo que esa cualidad hace que cualquier defecto sea temporal a mi persona.

Si bien es difícil saber quienes somos, hay cosas que nos lo hacen más fácil: Hay amigos como Estebana que convierten el ruido en música ambiental de una plática donde aprendes mucho de quien eres, hay cosas como mis ganas de reflexionar las cuales son perennes a mi persona, y hay cualidades como las que ya nombre que nos atrevemos con toda valentía a decir que nos definen, por que están impresas en la base de nuestra persona.

A mis 18 años esto es todo lo que sé de mí. Con toda humildad acepto que el resto está aún indefinido por tiempo, también, indefinido.

¡Ah! Y se me olvidaba de las definiciones más importantes de quién soy:
Soy el Meteorólogo. Hombre que vive en el intento de entender su mundo y el porvenir.

Le dedico esta entrada a todos mis amigos con los cuales he convivido estos días y a mis 2 hermanitos: si algo sé respecto a mí es gracias a ustedes.

Pronóstico de la semana: Mira la base del hombre que eres hoy y rescata algo que te defina. Estas vacaciones, "Conócete a ti mismo". Por lo menos yo, no conozco ninguna mejor manera para empezar un nuevo ciclo.