Porfi

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domingo, 24 de octubre de 2010

La Vida: Teatro Puro (O De La Comedia Que Es Mi Vida)



Llega un momento en que ya no sé si ponerme a reír o tirarme a llorar de pensar en mi vida.
Y elijo reírme.

Dice Nietzche que debería de dedicarme a admirar la tragedia griega que es mi vida, a ver los dos lados de la moneda, lo bueno y lo malo al mismo tiempo y así poder contemplar y entender su verdadera belleza.

Vamos, mi querido Federico. Se me va a ir la vida tratando de contemplar ambos lados de la vida. Así que mejor vamos a dar una solución práctica en lo que llega ese momento. Vamos a reírnos.

Ésta semana decidí que amo a mi maestra de ideas. De verdad, la adoro. Pensé que sería un buen regalo darle una versión impresa de los pronósticos que he escrito porque es enorme y hasta palpable su influencia en mí.

Entonces ahí va el niño a imprimir todos los pronósticos que ha escrito y se pone a leer. En verdad, leer mis ideas no me resultó extraño, me sentí muy familiarizado, conforme y contento de lo que encontré pero no pude parar de reír de ver mi vida en retrospectiva.

Me di cuenta de que soy un borracho, soberbio, exagerado, dramático, megalómano y para colmo, con delirio de protagonista y en verdad, solo me puedo reír.

Dirán unos que me río para no ponerme a llorar y a ellos les respondo: ¿Pues qué?¿Llorar para no reír suena muy lógico, o cómo?

Llorar o reír ante la tragedia griega que es mi vida, esa es la cuestión.

Han habido días en que me he puesto a llorar pensando que mi vida se iba a acabar, que lo que me había pasado era en verdad tan malo que no había nada detrás y sin embargo, aquí estoy hoy. ¿No es eso para reírse? A mi me resulta comiquísimo mi dramatismo y exageración de creerme a mi mismo que "se me acababa la vida" en ciertos momentos. A veces creo que el showbiz es lo mío.

La 4ta bella arte es la música y dentro de ella se contempla el teatro.
Todos, en ésta vida, somos actores de una obra de teatro.
Vivimos con tal dramatismo y compromiso a nuestros problemas que cuando los narramos nos los creemos a nosotros mismos y se los hacemos creer a un auditorio. Porque sí, hay un auditorio. Hacemos las cosas constantemente pensando "como se verán" e incluso cuando estamos solos, las hacemos de manera que se vean bonitas, artísticas, que expresen el sentimiento que requiere esa escena. Somos auténticos actores.

Por lo menos en cuanto a mis amigos se trata, se hechan unas lineas que cualquier escritor de Hollywood envidiaría. En verdad que en tan pocas palabras, sabemos describir tanto respecto a una situación que parece escrito. Tenemos una facilidad para el habla y para el habla teatral en particular, que solo apoya más mi idea de que en verdad, somos actores de teatro intensamente comprometidos con el papel protagónico que tenemos en nuestras vidas.

Y es, según nosotros, la obra más fantástica que jamás se ha presentado en un escenario.

Dejemos que pasen unos cuantos años para darnos cuenta de lo sobrevaluada que estaba la crítica. ¿No les parece comiquísimo?

La vida, es un constante acto puesto en escena y nosotros estamos comprometidos al papel y lo llevamos al máximo, lo llenamos de exageración, intensidad y sentimiento. Lo llevamos a cabo de tal manera que al final nos merecemos una ovación de pie por haber dejado el alma en el escenario. Me río de lo grandiosa que fue mi interpretación, me río de la situación tan insignificante que supe engrandecer y me río del chiste andante que es mi persona.

En verdad, es comiquísima la vida... en retrospectiva. En éste momento eres incapaz de reírte por el simple hecho que estás actuando, estás comprometido con el papel ¿cómo va a ser que te pongas a reír de la obra en medio de ella? ¿Qué va a decir la crítica? ¿Qué va a pensar el público? Te importa demasiado como para ponerte a reír y así debería de ser.

Pero vamos, piensa en tu vida a grandes rasgos y acepta reconocer tu compromiso con cada escena. En particular con aquellas donde tenías que sentir que se acababa la vida y como fuiste capaz de sentirlo y actuarlo a la perfección y héchate a reír de lo tan grandioso actor que eres que hoy que sabes que no se acabó ni se iba a acabar la vida en ese momento, aún te asombra y aún te hace creer tu actuación que si se acababa. Ponte de pie y ríete ante tu sublime actuación.

Ríete, porque no te queda de otra. Porque hay que continuar con la siguiente escena y hay que actuarla mejor. Hay que ser un personaje más humano, más mortal. No puedes seguir haciendo una tormenta en un vaso de agua, eventualmente el público se aburre y te van a encasillar como un actor que no sabe hacer más. Vamos a reírnos, que no nos queda de otra.

Porque en verdad, suena ilógico llorar para no reír. Ríete porque ponerte a llorar porque en otro momento lloraste es repetir la misma escena, no superarla. Ríete, porque así la dejas atrás. Ríete porque solo así reconoces la grandiosidad de tu actuación pero aún más importante, reconoces que actuaste que no fuiste auténticamente tu.

Ríete para darte cuenta que no hay bien ni mal, que solo hay vida. Ríete para darte cuenta que tu actúas como si en verdad hubiera malo y bueno, como si en verdad hubieran héroes y villanos en la vida. Ríete por no sabe reconocer, que todo éste tiempo fuiste el antagonista de una obra muy distinta y más grandiosa que la tuya.

Ríete para algún día encontrar la obra tan ridícula que vas a saber agarrar tus cosas y salir del teatro a vivir la vida como hay que vivirla: como la tragedia que de por sí es, que están de más todos tus dramas.

Pronóstico de la semana: Cuando te rías, acuérdate de la comedia que es tu vida y ríete con más ganas. Vete despidiendo del protagónico del drama de tu vida y sal a ser el antagónico del drama que es la vida.

jueves, 21 de octubre de 2010

El Precio De La Libertad.




Piensa en todas las cosas que sabes de ti. Te apuesto a que, como los amigos, las puedes contar con los dedos de la mano y aún te sobran dedos.

Dice Bergson que en el hombre es donde no alcanza más el Dios que alguna vez nos creó por que evolucionamos y obtuvimos la libertad.

En el momento en el que adquirimos la libertad, cambio la historia para siempre. A partir de ese momento, nada se podía escribir, nada se podía saber. No hay futuro como tal, por que la libertad lo hace tan cambiante y tan amplio en posibilidades que su mera existencia se vuelve inconcebible.

Entonces aquí estamos. Con, hasta cierto grado, la posibilidad infinita de definirnos como nos plazca y de vivir como queramos. En el camino, aprendemos lo que somos, lo que nos define, lo que nos es invariable en todo contexto, situación o momento de la vida. Lo que somos, lo es siempre.

No sé ustedes, pero a mi vaya que me ha costado trabajo definirme. Sé 8 cosas de mí y ha sido un trabajo duro y de constante reafirmación. El problema con definirte a ti mismo, es que aunque ganas autoconocimiento, autonomía y autenticidad, pierdes libertad. Déjenme explicar este punto.

En el momento en el que tu sabes algo de ti, algo cierto y que te define entonces se limitan las situaciones que pueden existir en el futuro por que no cuadran con eso que eres. Conforme vas definiendo algo de ti, vas limitando cada vez más el tiempo futuro, cada vez más se hace visible hasta que llega un momento, en que se hace existente. Tu solito, a través de la noble acción de conocerte, te determinaste. Cortaste las alas de tu libertad.

Piensa ahora en al menos una de las miles de cosas que tengas absolutamente indefinidas.

Ese rasgo de ti hace que las situaciones del futuro en donde necesitas de esa característica necesariamente, se vuelvan amplias, cada vez más inconcebibles en número hasta que tiende al infinito. Absoluta libertad.

Conozco a mucha gente con tanta indefinición en ellas que son tan grandes que bien se podría decir se pueden palpar. Muchas de ellas, se desgarran por dentro al vivir tal indefinición pero esto no tiene por que destruirte. Dentro de esas indefiniciones, yace la poca libertad que te queda hoy en día.

El precio de la libertad es uno hipotético, pero que creo yo nos hace apreciarnos más por todos lados.

Imagínate que llegara un poder superior absoluto y te ofreciera cambiar una de las cosas que tienes bien definidas por la que mas te desgarra tener indefinida. No te promete cual va a ser la definición nueva, solo te promete que va a estar definida para ti, te va a ahorrar el trabajo, esfuerzo y reflexión que llevaría conocer esa parte de ti. ¿Lo harías?

El precio de la libertad es el autoconocimiento. ¿Estás dispuesto a, por conocerte más y mejor, renunciar a la poca libertad que tienes?

Yo, no porque aprecio demasiado las cosas que tengo definidas en mí como para renunciarlas por nada.

La cosa es que no es una tragedia tener partes de ti que te despierten inseguridades, que te hagan sentir agobiado ante la falta de definición. Ese miedo e intimidación que sientes ante la característica que desconoces de ti, es miedo que sientes ante la excesiva e inimaginable libertad que te da. No lo tengas miedo a la libertad, es un regalo de Dios, es un regalo de la humanidad y el regalo que tu le debes de dar a la humanidad: rescatar el valor libertad.

Sentimos miedo de no saber quienes somos, de que somos capaces. Evitamos pensar en eso. Como con la muerte, posponemos la discusión hasta que nos es inevitable confrontarla. Enfrenta la discusión y admite derrota, admite que no vas a saber y entonces admira la maravilla que es la libertad: el drama, la expectativa, los puntos altos y los bajos también. Admira la tragedia griega que es tu vida, precisamente porque no te conoces a ti mismo y admite que no sabrías vivir de otra manera, que te gusta vivir así. Que ese miedo es falso, es mental, que te estás dejando intimidar por algo que deberías celebrar y admirar.

El precio de la libertad es aceptar que no sabrías vivir completamente definido. Porque al mismo tiempo que te dejas consumir por el miedo de no saber de ti, estás perdiendo aún más libertad. Mira a la cara tu falta de definición y admira su belleza, celébrala, acéptala. Confronta el hecho de que no te conoces a ti mismo. ¿O qué? ¿tienes miedo?

Para ser congruente con celebrar tanto lo que me define como lo que no me define, adjunto un ensayo que hice hace ya casi 2 años respecto a la libertad. Celebro el hecho de que si algo he definido en mi, es el hecho que siento un amor por la filosofía y por mis ideas. Al mismo tiempo celebro el hecho que mis ideas van cambiando constantemente y aún se están definiendo. Y ¿saben qué? No cambiaría nada. Soy feliz con lo que conozco de mí y con lo que no sé absolutamente nada porque el primero me hace yo y el segundo me hace libre.










Colegio Peninsular Rogers Hall

Ensayo acerca de la Libertad

Juan Hebert Solis Arce

20 de marzo de 2009

ENSAYO ACERCA DE LA LIBERTAD

Introducción

En este trabajo he querido hacer una antología de reflexiones personales y ya que no soy filósofo, basarme en mi conocimiento empírico, el cual tiene mucho valor al acompañarse del proceso reflexivo. Primero argumentare en contra de la existencia de la libertad, para poder encontrar si en verdad existe o no. Después haré un intento de definir el concepto, el cuál tardó siglos en ser definido, por lo cual solo creo llegar a una pequeña definición personal en vez de una definición completa y aplicable a todo ser humano. Más tarde, hablaré del hombre y su proceso histórico con la libertad, y de las diferencias entre libertinaje y libertad y hablaré un poco de su tan intrínseca relación que muchas veces nos lleva a confundir los conceptos. Al final concluiré mis ideas reflexionando unas cuantas citas de gente con procesos racionales más avanzados que el mío, para poder así no solo enriquecer este trabajo, sino poder enriquecer mi propia vida y mi razón, pues yo también, como cualquier ser, lucho por ser libre día con día.

¿Existe la libertad?

En realidad, éste apartado en un principio tenía planeado ponerlo a la mitad del ensayo pero consideré cuestionar la existencia de la libertad al principio del ensayo.

Considero muy válido cuestionar la existencia de una libertad real, en especial después de aprender que estoy tan determinado por factores externos a mi persona. ¿Soy libre de tomar mis propias decisiones? O ¿será acaso que mi sociedad y mi cultura ya las tomo por mí y yo no soy más que un títere de ese ente que llamamos coloquialmente “la gente”?.

También me han enseñado, que la libertad es una característica del hombre natural, algo con lo que nace, entonces si ésta existiera, debería de poder argumentar que la llevo conmigo toda mi vida. Pero ¿qué pasa en la adolescencia, cuando no soy libre de pensar con claridad, sino que soy determinado por mis sentimientos y mis cambios hormonales? ¿Acaso soy libre cuando mi propio cuerpo me impide realizar mi voluntad, o satisfacer mis deseos? Y ya que hablamos de voluntad, deberíamos de mencionar la supuesta fuerza de voluntad; ¿Las personas fármaco dependientes o las personas que carecen de fuerza de voluntad, también carecen de libertad? ¿A pesar de ser seres humanos y que como tales se suponen llevan consigo la libertad en todo momento? ¿Se puede acaso perder la libertad?

A pesar de que estos sean argumentos sacados de mi cabeza, los considero sacados de una parte muy inmadura de mí ser. Son argumentos no sustentables, fácilmente descartables pues la libertad en verdad existe; existe en la razón. Sin más que agregar en éste momento, quisiera decir que la respuesta acerca de la pérdida de libertad será reflexionada más tarde, pues la considero una respuesta extensa.

¿Qué es la libertad?

Ahora que ya encontré que en verdad existe la libertad ¿qué es este concepto tan abstracto? Trataré de responderlo a través de la reflexión de distintas definiciones.

La palabra tiene muchas definiciones. Una definición enciclopédica es que la libertad “designa la facultad del ser humano que le permite decidir llevar a cabo o no una determinada acción según su inteligencia o voluntad. La libertad es aquella facultad que permite a otras facultades actuar y que está regida por la justicia” (Wikipedia, 2009).

Creo que si vamos a hablar de libertad, necesariamente hablamos de una característica de la raza humana en general, por lo que debe de cumplir con la característica de generalidad. Y creo que aunque el ser humano es un ser inteligente, siento que esa no es precisamente la característica a la cuál va ligada la libertad. Creo que es la razón, nuestra capacidad de razonar, inferir, analizar, concluir y más importante aún, de pensar y reflexionar, lo que determina nuestra libertad. “Donde está Dios está la libertad” dijo San Pablo, ahora, quisiera alejarme de la religión en este ensayo, pues no todos compartimos una religión y sin embargo aun así compartimos el ser libres. Sin embargo estas palabras son muy ciertas, después de todo Dios bien puede ser interpretado como la razón, la conciencia y la moral. 3 cosas que todos compartimos. Donde está la razón, donde está el bien, está la libertad.

La libertad yo creo que tampoco depende de nuestra voluntad. Si pensamos en un ser enajenado, que ha aprendido a que su voluntad inmediata vaya en contra de su libertad humana, podemos fácilmente darnos cuenta que a pesar de que sus acciones están hechas a voluntad, no cumplen con la característica de razón, y por lo tanto no es en realidad libre, pues no le está cumpliendo a su proceso mental, sino a su cultura.

Quisiera cerrar esta parte con una frase que encontré: “La libertad no consiste sólo en seguir la propia voluntad, sino también a veces en huir de ella” (Abe Kobo (1924-1993) Cara ajena). Así, concluyo que la libertad no está necesariamente, basada en nuestra voluntad.

Una definición filosófica de Emmanuel Kant, es que “la libertad no precede al deber, sino que es una consecuencia de él”. Lo que yo intuyo de ésta pequeña reflexión es que nuestros deberes, nuestras responsabilidades no son determinadas por nuestra libertad, sino que nuestra libertad es una consecuencia de nuestras responsabilidades. Esto es algo con lo que estoy muy de acuerdo. A diferencia de muchas personas que opinan que somos libres al no tener responsabilidades, al no tener preocupaciones, yo no. Las responsabilidades se toman a conciencia y yo creo que el ser humano únicamente limita su voluntad al tomar responsabilidades, no la pierde, pues sigue siendo un proceso que involucra la razón, la conciencia y la voluntad.

El hombre y la libertad

En realidad, “libertad” no es un ente que ocupa todo espacio y tiempo, sino que está muy limitada desde antes de sernos entregada; la libertad no es completa ni en el momento de nuestra concepción. Un niño que va a nacer ésta mañana en algún hospital de la ciudad, ha de nacer libre, sin importar su circunstancia, pero está libertad no es completa, ya está constreñida entre otras cosas, por la cultura, por el lugar geográfico en el que nació, por la infraestructura en la que fue dado a luz, por el lenguaje que su subconsciente empieza a absorber inmediatamente, etc. Ésta libertad que le ha sido entregada, ha de ser transformada por él recién nacido de ahora en adelante. Primero, en la infancia, será de cierta manera determinada por sus padres; más tarde, durante la adolescencia, luchará por ser él quien la determine y llegará a la edad adulta cuando su capacidad racional le permita entender su libertad completamente y aceptarla como es: constreñida, limitada, pero de cualquier manera, suya para disfrutar. Porque al fin y al cabo la libertad se disfruta cuando entendamos que nuestra razón es la llave a ser en verdad libres.

El problema de la libertad y el libre albedrío

Primero que nada, quisiera definir cada concepto. Encontré una cita que define el libre albedrío de una manera muy clara. La cita es de Sebastián Sánchez Rincón y dice que " el libre albedrío es un poder moral de romper los vínculos morales que me constriñen". Es, en fin, la posibilidad de elegir entre el bien y el mal. Es el poder del hombre de elegir entre decisiones contrarias sin tener que ser determinado por necesidad alguna. Por una parte, San Agustín expone su fundamentación distinguiendo el libre albedrío, de la libertad propiamente dicha. Para él, el libre albedrío es " la facultad de la razón y de la voluntad por medio de la cual es elegido el bien, mediante el auxilio de la gracia, y el mal, por la ausencia de ella."4. En cambio la libertad seria, el buen uso del libre albedrío, o sea, la elección del bien. Así mismo se entiende que el hombre no es libre cuando posee libre albedrío, sino que depende del uso que haga de él, lo cual me parece muy interesante.

Me parece que esto responde a la pregunta acerca de si se puede perder la libertad, pues podemos concluir que al utilizar nuestro libre albedrío; si, vamos a estar sujetos inmediatamente a ciertas consecuencias, pero las consecuencias de nuestras acciones orientadas al mal, son tan alejadas de el concepto de libertad, que nos lleva a perderla, quizá no perderla, pero inhabilitarla.

Conclusión

Quisiera concluir con reflexiones de unas frases, para poder organizar mis ideas y además poder enriquecer un poco más mi trabajo.

“La necesidad de buscar la verdadera felicidad es el fundamento de nuestra libertad” John Locke(1632-1704) Ensayo filosófico acerca del entendimiento humano.) Considero éstas palabras muy ciertas, pues la libertad se basa en nuestra noción del bien, y por ende en nuestra felicidad.

“Nadie más esclavo que quien se cree libre sin serlo” (Johann Wolfgang (1749-1832) Sentencias en Prosa). Triste es saber que mucha gente no logra caer en conciencia de su realidad, en especial en esta edad, y no logra por ende ser libre. Como el tipo de suicidio del que se habla en la película de “La vida de David Gale”; la llave para tu libertad, en verdad se encuentra dentro de ti y si no logras entenderlo, tu muerte (la de tu integridad humana) es absolutamente inminente, pues un ser humano que no vive su libertad, no es un ser humano.

“El instante de rapto y de libertad naciente, cuando se cierra detrás de nosotros la puerta de la escuela, cuando se rompe la cáscara, el habitáculo en el que nos hemos cultivado, y cuando el mundo se nos abre libremente, ¿no es acaso ese instante el más feliz de nuestra vida, o al menos el más cargado de emocionante expectativa?”(Thomas Mann (1875-1955) Doctor Fausto). Que interesante cita, y que cierto. El hombre se encuentra en esa lucha por su libertad al menos la mitad de su vida. Y le creamos toda una expectativa alrededor, le atribuimos muchas cosas positivas como la madurez y la autonomía al poder adquirir nuestra libertad. Aunque la libertad no viene acompañada de éstas necesariamente, el ejercicio de la razón si. El uso de ésta facultad humana es lo que nos lleva a seguir creciendo, y a en libertad, poder convertirnos en ese ser al que le atribuimos tanto y que llamamos adulto.

“No creo, en el sentido filosófico del término, en la libertad del hombre. Cada uno actúa no sólo según una coacción externa sino también según una necesidad interna” (Albert Einstein (1879-1955) Cómo veo el mundo). La libertad es en verdad algo que nace dentro de nosotros, una noción primitiva (no necesariamente desde la caverna), pero un concepto del cual se empieza a hablar cuando el ser humano empieza a utilizar su mente en procesos reflexivos en vez de procesos mecánicos y rutinarios. Seguimos nuestros más puros instintos al perseguir nuestra libertad, lo cual es irónico, pues éstos instintos confinan un poco más nuestra libertad.

“La libertad no consiste en el sueño de independencia respecto a las leyes naturales, sino en el conocimiento de estas leyes y en la posibilidad que éste abre de hacerlas actuar sistemáticamente con vistas a fines determinados. La libertad consiste, pues, en el control sobre nosotros mismos y sobre la naturaleza exterior, que se funda en el conocimiento de la necesidad humana: es, por consiguiente, necesariamente un producto del desarrollo histórico” (Engels, Anti-Dühring). Muy cierto es que no podemos librarnos de las leyes que nos rigen externamente, pero al conocerlas y entenderlas nos da la libertad, pues es solo entonces cuando podremos utilizarlas para nuestro beneficio, y a nuestro favor. No me gusta que se utilice la palabra “control” cuando hablamos de la naturaleza exterior, pues no podemos tener control de ella, sólo conciencia de ella, pues nuestra naturaleza externa es libre, e ironica y egoístamente, es esa naturaleza precisamente la que confina nuestra propia libertad. Por último creo que sí, la libertad es un producto del desarrollo histórico, es la respuesta a años de reflexión y de persecución del concepto. Por naturaleza tendemos a ser libres, y a través del tiempo avanzaremos hacia ella, hasta finalmente entender que ha radicado dentro de nosotros todo este tiempo.

¿Nos estaremos engañando diciendo que nuestra libertad está en nuestra razón, como una excusa para poder alcanzarla cuando en realidad no somos capaces?

Creo que no. Me parece que el ser humano persigue por mucho tiempo de su vida la libertad; libertad de padres, libertad de preocupaciones, libertad de los factores externos que lo determinan, de sus problemas, de sus impedimentos mentales. Lamentablemente y para nosotros, la libertad va más rápido, que nuestro lento paso racional. En ésta carrera con la libertad corremos hacia el infinito, pensamos que la meta, es alcanzarla. Sólo llegamos a la meta del camino cuando entendemos que no podemos tocarla, pues ella también es libre. A pesar de ser una cualidad humana, no la poseemos; es un ente aparte del cual podemos ser un reflejo mediante nuestra razón. Tenemos que entender que con nuestro cuerpo humano, que es necesariamente social y por lo tanto que confina nuestra libertad, nunca vamos a poder ser completamente como ese ente libre. Sólo con la muerte, lograremos librar a nuestra razón, nuestro corazón y nuestra alma; y que alcancemos así a la libertad en esa carrera al infinito.

lunes, 18 de octubre de 2010

Cosas Que Hacer Antes De Morir.



En mi vida, solo he estado cercano a través de 3eros a la muerte lo cuál solo complica un poco mi reflexión. Sin embargo no se trata acerca de como enfrentar la muerte de un ser cercano, de esa ya se ha hablado, se ha dicho mucho e incluso se cree jamás sabemos enfrentarla correctamente a través de 3eros. Quiero hablar de la idea de concebir nuestra propia muerte.

Creo que los argumentos de por qué terminar con la vida misma son fácilmente refutables por cualquiera. Toda persona tiene las herramientas a la mano para poder armarse de argumentos y refutar los de otros respecto a su propia muerte. Eso solo dice una cosa de nuestra sociedad y sus elementos: suicidas.

Llena de miedo concebir la idea de la muerte. Desgarra el alma dar con nuestra fuerza de pensamiento una mayor fuerza a la idea de muerte. La muerte no lucha con la vida, lucha con el nacimiento que es el verdadero antónimo de la muerte. Querer morir es no querer volver a nacer.

Entender que estamos de paso es algo muy difícil para el hombre. Irónicamente, al mismo tiempo que tiene todas las herramientas para terminar con su vida, para dejar de nacer y renacer, al mismo tiempo tiene las herramientas para evadir la idea: religión, valores, hijos... todas las cosas que nos prometen la trascendencia. El hombre, como con todo, es como un edificio que se cae a pedazos y se sostiene casi por milagro, lo desgarran todas las tesis que circulan a su alrededor.

En varias ocasiones he dado a entender que creo en trascender. No cambia esa creencia, pero si me alarma que no consideremos a la muerte como es. Mi objetivo es entender la idea realmente, absorberla por completo y que ésta me motive a buscar trascender con mayores ganas cuando entienda la lucha contra el tiempo que es mi vida.

Ayer escribí y creo que ahí están los argumentos para que me aceptes que, objetivamente hablando, después de la muerte nos espera la nada. No sé ustedes, pero a mi me espanta esa idea. Me da ese sentimiento de abrumación que te da cuando tienes un trabajo enorme y no sabes como empezar ni cuando empezar ni que hacer y terminas haciendo nada. Esa es la actitud que creo yo tomamos cuando pensamos en la nada de la muerte pero como no existe nada que nos obligue a llevarla a cabo inmediatamente, nos hacemos de la vista gorda, evitamos reparar en eso y seguimos adelante. Muy mal.

Dediquémosle unos minutos a enfrentar la idea completamente, a resolver esa incógnita y así dejar de posponer esa discusión interna.

La muerte no se entiende en el lenguaje lógico con el que insistimos en conocer la mayoría de las cosas. Sin embargo, podemos absorber la idea de otra manera: a través de la emoción.

Vamos a plantear el caso hipotético de un salón de clases, imagina el salón de tu escuela y llénalo con las personas de tu edad a las que más cariño, respeto o amor les tengas.

Son ustedes un grupo de clase y lo que tratan de lograr en ésta sesión es definir el destino de su vida, tomando como punto de llegada la muerte.

La tarea es sencilla, hacer un ensayo cuyo título es "¿Qué Quiero Hacer Antes De Morir?".

Empiezan a escribir su ensayo tus personas y al final, se comparten en clase.

Una de tus personas se paró enfrente de todos y habló de la vida y el éxito profesional, de tener una familia, de vivir en una casa bonita y morir durmiendo. ¿Ves la cara de tu amigo?
Ese amigo evadió la idea de la muerte. Se colgó de los preceptos sociales y el plan de vida estereotipado que nos ha creado la sociedad. ¿Cómo sé que no existe la posibilidad de que sea suyo? Por que somos jóvenes y nuestra generación exige algo diferente que aún está indefinido. Al menos tuvo que variar en ciertas cosas y no varió. Tu amigo pospuso la discusión interna de la muerte.

Otra de tus personas se levantó y hablo del amor, de Dios y de todas las cosas que para él lo hacen sentir que la vida vale la pena. ¿Ves su cara? Se ve convencido.
Si lo que nos motiva a seguir viviendo es la vida misma, no vamos a estar listo para que se nos arrebate, no entendemos que son cosas que coleccionamos y que no nos podemos llevar a la nada de la muerte. El argumento debe de ser al revés, debemos buscar cosas que nos hagan seguir con vida en su fin y no en la vida misma. El punto de referencia de fin de ésta vida no fue la muerte, fue la vida misma. Tu amigo plantea que con todas éstas cosas se va a sentir listo para morir pero las plantea tan alto y va a constantemente alimentarlas de más argumentos con tal de mantenerlo utópico, con tal de mantenerlo nunca listo en verdad para morir. El va a poner el momento en el que estaría listo para la muerte tan pero tan lejos de si, tan inalcanzable que en verdad jamás tendrá que enfrentar la muerte misma.

Otra de tus personas se levantó y habló de que para él es completamente superfluo lo que hace en vida, que para él es una pérdida de tiempo y que en realidad la muerte es inevitable y no hay nada por lo cuál vivir, que nos hacemos tontos pensando que hacemos algo de valor. ¿Ves su cara? ¿Ves lo seducido que está y lo mucho que seduce con estos argumentos?
Es fácil quitarle el valor a la vida y mucho más fácil negarlo. Tu amigo niega el valor de la vida pero no se atreve a matarse, en realidad le tiene miedo a la muerte. En realidad, aprecia la vida.
Si hasta la persona que más recalca la inevitabilidad de la muerte sigue aferrándose a ella, es para mi prueba suficiente de que la vida tiene valor alguno. Tu amigo vio a la muerte como punto de referencia pero puso a la vida en la muerte, no entendió que la vida es un camino hacia ella y que no se confunde en un solo momento con ella. No entendió que vida no es muerte. Vida es su cosa aparte y se ve interrumpida por la muerte pero de ahí en fuera no la afecta, no la define y no cambia su esencia. Hay vida y es innegable.

Otra de tus personas se levantó y dijo que no supo con que llenar su ensayo, que lo dejó en blanco. ¿Ves su cara? Espero que no, por que esta persona ya ha muerto en vida.

Llega así tu turno. Tienes que responder ¿Qué Quiero Hacer Antes De Morir?
Tira la respuesta que habías preparado hasta entonces porque no te habías nutrido de las respuestas de tus amigos. Es hora de formular una nueva.

Si, la muerte es inevitable pero vamos a verlo de ésta manera: morir ocurre a través de la vida, constantemente cambias y eres un yo que es lo mismo pero no es igual. El otro yo ya no vive, es pasado. Entonces ¿no podemos decir que mueres constantemente?

Mueres y naces todo el tiempo y así es como esperas paciente la muerte absoluta, después de la cual no vas a ser ni igual ni lo mismo, sino una cosa diferente.

No sabes cuando llegará pero sabes que puede ser mañana e incluso si supieras que es en muchos años sabes que el tiempo pasa volando y no te deja más tranquilo. ¿A qué se resume entonces la vida? ¿A una serie de momentos para esperar la muerte absoluta? No.

La vida es buscar algo auténtico, la vida si es una carrera contra el tiempo pero de no permitir que llegue la vida sin que tu trasciendas, sin que vivas el octavo día y sin que te libres de todo lo que tienes. De nada sirve entrar a la nada con todos los regalos que tienes en tí ya que se perderían para siempre. Por amor a ti y al mundo, en vida tienes que regalarlo todo porque tienes que tener aunque sea algo en ti que consideres lo suficientemente valioso para querer que exista por siempre y que tan solo esa idea te de paz.

La vida es la preparación para caer en la nada pero es un viaje hermoso. Es un viaje que hay que sentir y experimentar en todos los aspectos. Cabe la posibilidad de que en el momento de la muerte absoluta, lo que te espere detrás de ella sea otra vida y si no aprendiste a vivir, si no aprendiste a celebrarla, si confiabas ciegamente que no había más, no vas a saber vivir de nuevo por que no aprendiste a vivir en primer lugar. Debes de vivir de cierta manera que cuando llegue la muerte esperes que haya la nada pero sepas decir que "si ésto que conocí es la vida, entonces que se repita". Debes de estar tranquilo y vació en ti al haber dejado todo lo que vale algo. Debes de estar en el octavo día, debes de estar listo para aceptar lo que te espere y tranquilo de que te preparaste para todo lo que puede venir. Tranquilo, por que viviste con la muerte como punto de llegada, con la vida como motivo constante y con tus regalos al mundo como algo que dejar.

No se tu, pero mi discusión acerca de la muerte se siente resuelta. Hay algo por lo cuál vivir, hay algo para lo cuál prepararse y hay algo que celebrar.

¿Qué Quiero Hacer Yo Antes De Morir? Regalar mis ideas, sentir algo auténtico y como ésta vida es mi escenario, dejar mi alma en él. Por que aunque yo me vaya, el show ha de continuar y el show solo puede ser mejor si dí mi mejor actuación en mi parte. Por amor a la humanidad, vivo.

domingo, 17 de octubre de 2010

El Octavo Día.


Dice mi canción favorita de Shakira que el octavo día, Dios después de tanto trabajar para liberar tensiones luego ya de revisar, dijo "todo está muy bien, es hora de descansar" y se fue a dar un paseo por el espacio sideral.Así concluye El Génesis uno de sus capítulos más conocidos, con el octavo día.

Los hombres nos consideramos divinos. La mitología griega está llena de personajes que son al mismo tiempo defectuosos y virtuosos, cuerdos y locos, superiores e inferiores, en una palabra: humanos. La explicación detrás de esto es que los griegos se consideraban tanto así divinos que sus dioses tenían que tener ésta constitución psicológica. De la misma manera, el hombre actual se cree divino; celebridades, amigos, padres y figuras públicas son sus ídolos, en donde deposita su fe y hacia donde dirige, si bien no todas, gran número de sus acciones.

El fin de semana es borroso, no por mi estado de ebriedad sino por mi incapacidad de ubicar en el tiempo con precisión los momentos. 2 rescato y los rescato muchísimo: estar a las 6 de la mañana tanto del sábado como del domingo con un gran amigo discutiendo acerca de todo y un poco más.

Ésta mañana entonces tras una intensa plática fui al aeropuerto y a mi amigo se le escapo la frase "¿sienten que hoy es domingo?". Me dejo pensando.

Mi respuesta era que no. Que se sentía como algo un poco mas allá que domingo, como un día si bien parte de la semana, que emocionalmente no se siente como ningún otro de los que vivo todos los días y decidí llamarle el octavo día.

El octavo día es un día ajeno a los 7 de la semana en el sentido emocional, que se puede entender dentro del concepto espacio temporal con el que concebimos a la semana pero que definirlo de ésta manera no satisface nuestros sentimientos.

Dios descansó el octavo día pero ¿en que momento volvió a trabajar? ¿En que momento terminó el octavo día y cerro el ciclo volviendo al primero? Yo opino que en ningún momento. Dios sobrepasa nuestra concepción del tiempo, nuestra limitada idea que se explica la historia en 7 ideas que tienen su propia definición, Dios está más allá.

Si ya me siento Dios por lo que expuse en un principio, no lo neguemos, construyamos alrededor de eso, redirijamoslo hacia un camino mejor.

¿Por qué no creemos en un Dios? Dicen que es un supuesto, que es indemostrable, que no existe. En mi opinión es más fácil destruir que construir, es más fácil negar la idea de Dios que aventurarse a intentar demostrarla, a apoyarla y a creerla.

Insistimos en destruir, en negar, en ser nihilistas. ¿Por qué no aceptamos primero y después cuestionamos? ¿Cuál es la necesidad como seres racionales que somos de destruir por destruir?

Aceptemos la idea de Dios para esta discusión. Dios existe, existe una fuerza superior a nosotros y hacia la cuál, idealmente, tenemos que dirigir nuestra moral. Tan solo con esa definición, se nos hace necesario y nos conviene que exista un Dios. Por el bien del hombre, es bueno que un Dios exista y que tenga a donde dirigir sus acciones para ser mejor.

He ahí el error de dirigir tus acciones a personas, mortales, seres imperfectos por que te van a decepcionar. El hombre regala su fe y la deposita en distintas cosas, el hombre actual la deposita en los mismos hombres en vez de depositarla en una idea de Dios. Que tontos y masoquistas somos, por que depositar tu fe en alguien que te puede decepcionar es tu mismo invitar a que se te haga daño, depositar tu fe en un ser perfecto como Dios hace que se vuelva imposible que te decepciones, jamás te va a defraudar.

En la canción, Shakira plantea la idea de que Dios esté entre nosotros, camine y pase desapercibido y eso es lo que ocurre en la actualidad. Le quitamos a Dios su octavo día, su descanso inspirado en el hecho de que todo está bien.

Hoy viví el octavo día. Me creo Dios, como ya dije, y entonces me atrevo a llegar a un momento en mi vida en el que puedo decir "todo está muy bien, es hora de descansar" e irme a dar un paseo por mi espacio absoluto.

No destruyamos, no nos limitemos a decir "el hombre no debería de llegar a ese lugar, el hombre no debería de sentirse divino" porque no vamos a lograr nada, vamos a darle una nueva dirección.

No podemos cambiar el hecho de que el hombre se crea Dios, pero si podemos hacer que la raza humana viva un octavo día, viva el octavo día.

No enfrentamos la idea de la muerte apropiadamente, en verdad no aceptamos lo superfluo que es la vida, no entendemos que mañana podemos no despertar, podemos caer en la nada que, objetivamente, creo es lo único que podemos asegurar que nos espera después de la muerte. Si existe un cielo; que sería un todo, una plenitud de espíritu inimaginable, precisamente por que es un todo juega al mismo tiempo con que es nada. El todo es nada y la nada lo es todo. Aún que detrás de la muerte exista el "todo" del paraíso tenemos que aceptar que al mismo tiempo no hay nada, lo habremos perdido todo; cuerpo, mente y libertad y a cambio habremos ganado la plenitud espiritual. ¿Si ves como hasta en el todo hay nada y como en la nada hay todo?
Entonces, enfrentalo. Después de la muerte no hay nada y la muerte está a la vuelta de la esquina... y tu no estás listo para morir. ¿No te da miedo? A mi sí, pero significa que estamos enfrentando la idea, que estamos logrando el propósito de éste párrafo.

Entonces, si ya entendiste que después de la muerte te espera la nada ¿cómo te atreves a vivir dentro de los 7 días? y si al mismo tiempo te atreves a creerte divino ¿por qué te limitas a vivir dentro de los 7 días? Los invito hoy a vivir el octavo día.

El octavo día es sentir que estás mas allá del tiempo de los demás, voltear a ver y no entender como los demás pueden vivir tan agobiados, con tantas preocupaciones y pendientes "Hoy es el octavo día, para hoy todos debimos de haber hecho ya todo lo que podíamos hacer". El octavo día es vivir listo para morir, es poder mirar a la cara de la muerte y decirle "Ya no le puedo dar todo a la vida, hoy me siento más pleno que nunca, hoy es el octavo día y si he de morir tarde o temprano que sea hoy". Para vivir el octavo día, es necesario que auténticamente sientas que ya no hay más que hacer en éste mundo, que ya no le puedes pedir más a la vida por que lo que te ha dado, en el octavo día, es suficiente para sentirte pleno. En el octavo día no existen las responsabilidades, los pendientes, los compromisos, las tareas. Para llegar al octavo día hiciste todo lo que tenías que hacer y lo hiciste bien, te sientes orgulloso y satisfecho de haberlo hecho. Para llegar al octavo día tienes que haberle regalado al mundo ese día tu regalo más hermoso, el que sea que tu tengas y lo debiste de haber hecho sin el más mínimo egoísmo. Para llegar al octavo día se necesita estar más libre que de costumbre, estar mas allá del tiempo y del bien y del mal por que has vivido de manera buena, y ya te sientes exento de la definición de bueno o malo por que hiciste todo como si fuera tu último día, y además te mantienes exento por que en el octavo día descansas, no haces más que estar contigo y contemplar la estética de tu vida, de tus ideas y de tu corazón, eso es vivir el octavo día. Te sentiste Dios y así es como llegaste a sentir lo más similar que vas a conocer en vida al octavo día de Dios. Creíste en Dios y por eso viviste tu vida para llegar al octavo día; viviste de manera noble, amorosa, virtuosa y buena. Creíste en la promesa de Dios de que había todo después de la muerte y como en el todo juega la nada, convenciste a tu divinidad de vivir de esa manera. Te manipulaste enteramente por Dios, para darle un regalo a él: que un hombre viva un octavo día, y si todos los hombres viviéramos el octavo día, tendríamos el paraíso en la tierra y le daríamos a Dios Padre el regalo que le quitamos: su propio octavo día.

Pronóstico de la semana: Cree en Dios, por tu propio bien; Cree en la muerte, por el bien de Dios. Siente que no hay nada después de mañana, por tu propio bien; Siente no puedes pedirle nada más a la vida, por el bien de Dios.

Vive el Octavo Día, por tu propio bien; vive el Octavo Día, por el bien de Dios.

P.D. Les adjunto dos tweets que escribí después de ésta entrada:
No te puedo prometer vida después de la muerte; creo en ella, pero no te la puedo prometer. Lo que sí puedo, es prometerte el octavo día. [...] Si vives reflexionando, te prometo no morir, sino vivir el octavo día: el día ajeno al tiempo y el espacio, vivir el octavo día por siempre.

domingo, 10 de octubre de 2010

El Amor, Últimamente



El fin de semana pasado me aventuré a tierras desconocidas e intrigantes también conocidas como Tuxtepec, Oaxaca. Mi compañera en crimen Gabriela Pérez, nos invitó cordialmente a la boda civil de su tío y nosotros no supimos decir que no ante la promesa de baile, comida y alcohol. El viernes a la 1, estábamos en camino.

En verdad, el amor no es como lo pintan. Leí una vez un tweet que decía: "¿Por qué todos quieren un amor de película si sólo dura dos horas?". Tristemente cierto.

En verdad, las bodas no son como las pintan. Mis amigas no sé si por el calor de las tierras oaxaqueñas o simplemente por el estrés con el que vivimos día a día o yo qué sé, empezaron a tener los ojos llorosos ante la primera canción que había en la boda mientras que yo me senté a contemplarlas y tratar de averiguar por qué yo no me sentía llevado al llanto por el ambiente.
No me malinterpreten, no soy frío ni insensible, soy un enamorado que vaga por el mundo, pero no me sentía conmovido.

En verdad, lo más romántico que rescate de la boda es una pregunta hecha a los novios: "¿Acepta espontánea y libremente a ésta(e) mujer(hombre) como su pareja?". "Espontánea y libremente", eso si es romance.

Regresé al D.F. y me puse a estudiar. Es por eso que no pude sentarme a escribir hasta éste momento.

Quiero hablar del amor de pareja y quiero demostrar que el amor existe. Quiero desarrollar puntualmente mi definición del amor que si bien calculada y matemática, espero les haga sentir el romance que yo siento cuando reflexiono acerca de él.

El amor no es un ideal creado en la cabeza del hombre, el amor existe por que es el momento en que el alma deja de ser neutral, el cuerpo y la mente están de acuerdo en algo y la libertad se ve condicionada a ese sentir. El amor existe por que es la solución a nuestros problemas, a las dualidades que existen dentro de nosotros. El amor existe por que existe la suma, existen los conjuntos y existe el hombre. Existe el alma, existe el hombre y el amor existe por añadidura. He aquí mi humilde demostración del amor:

Primero lo primero, demostrar al hombre: El hombre es el resultado de las causalidades cuánticas del universo en expansión. ¿Estás conmigo? Bien, sigamos adelante.

Demostrar el alma: Si necesitas que te la demuestre, significa que no eres fiel seguidor del pronóstico. Ya me sentí, me niego a demostrártela de nuevo... La verdad no me sentí, pero está justo antes de ésta entrada la demostración por si gustas consultarla.

Ahora, vamos a la razón de ser de ésta entrada, la demostración del amor.

El hombre es muchísimas cosas, se ha debatido acerca de su esencia a través de los siglos. Vamos a definir por razones de simplicidad al hombre como 5 cosas, 5 que dan la casualidad de ser definiciones que se han dado con anterioridad y yo recojo por descriptivas de las actitudes del hombre que yo veo cuando se acerca al amor, éstas son: fe, sentimiento, razón, voluntad de poder y trabajo. La Iglesia ha visto al hombre como fe, la filosofía clásica como razón, los empiristas como sentimiento, Nietzsche como voluntad de poder y Stuart Mill como trabajo.

¿Existe la fe en nosotros? Sí, es fácil ver como hasta para levantarnos de la cama recurrimos a la fe, de lo contrario no nos levantaríamos por miedo a que el suelo no siga así.

¿Existe la razón? Sí, ya que no se puede negar que hay en nosotros movimiento intelectual, que se da incluso cuando el cuerpo está en reposo, que hay fuerza de reflexión y de intelecto.

¿Existe el sentimiento? Sí, porque es lo primero que conocemos y a través de lo que conocemos (incluso posiblemente lo único que sabemos con absoluta seguridad respecto a nosotros es que hay materia). El que se atreva a negar la materia no es más que soberbio, ya que argumentar que mi cerebro e intelecto puede crear todo lo que toco y veo es admitir que por mí mismo, hoy por hoy, tengo capacidades infinitas. Basta intentar aprender un tema complicado de cualquier ciencia exacta para darse cuenta que en realidad no sabemos nada, basta acercarse al aprendizaje y el conocimiento para admitir que en realidad, no conocemos nada. Entonces ¿cómo puede nuestro intelecto crear la grandeza del mundo en el que vivo? No puedo, por lo menos yo, me conozco y es algo de lo que no soy capaz.

¿Existe el trabajo en el hombre? Sí, y utilicemos algo que es familiar al mexicano para ésta demostración: la hueva. La hueva existe, la has sentido, pero la hueva no es más que las ganas de no-producir. Entonces, por partida doble o por que en el hombre existe la dualidad, podemos afirmar que existe el trabajo, las ganas de producir en el hombre.

¿Existe la voluntad de poder? Sí, es lo más primitivo y persistente que existe en nosotros. No tiene carácter moral, es completamente irracional y son esas ganas que sentimos, no de ganar, sino de derrotar, de ser superiores.

Entonces el hombre es entre otras cosas éstas 5.

El amor deriva de ellas, el amor contiene en sí, 5 dimensiones que provienen de éstas 5 definiciones de hombre:

Del sentimiento, la pasión.
De la razón, el romance.
Del trabajo, la amistad.
De la voluntad de poder, el sexo.
De la fe, fe.

Éstas son las 5 dimensiones del amor: pasión, romance, amistad, sexo y fe.

Quisiera hacer entender al sexo no como coito. El sexo no es penetración, es contacto físico que trasciende en emociones y sentimientos. Es un abrazo, es un beso en la mejilla, uno apasionado, es agarrarse la mano, es rozarse los brazos, es sentir la necesidad y el placer del contacto físico. La abstinencia es bañarse en el deseo de tocarse, poderse tocar y no hacerlo. Eso, para mí es sexo y como ven es distinto del coito.

Describamos al amor como una relación entre 2 personas o 2 conjuntos de fuerzas y su intersección. La fe, razón, sentimiento, trabajo y voluntad de poder son todas subconjuntos de cada uno de los sujetos y contienen distintas fuerzas cada uno. Para que exista amor, debe existir la intersección de éstos conjuntos entre las personas, es decir, para que haya amor entre tu y yo mi subconjunto de fuerzas que conforman el "romance", debe de intersectarse de alguna manera con tu subconjunto de fuerzas "romance" y así con todos los otros 4 subconjuntos.

Mi subconjunto "romance" puede tener mi fuerza intelectual, para que nos podamos amar, tu subconjunto "romance" debe contenerla también, en caso que mi subconjunto solo contenga mi fuerza artística y la tuya la fuerza intelectual, lo más probable es que no nos podamos amar.

Todos éstos conjuntos de la relación tienen conjuntos complementos que los contradicen, éstos se desarrollan más adelante.

En otras palabras, todo lo que acabo decir en teoría de conjuntos es que seamos "compatibles". Si no entendiste nada, pero sabes que para amarnos debemos ser compatibles, entonces entendiste todo.

A partir de nuestra compatibilidad en voluntad de poder, es que vivimos el sexo. El sexo es un tema complicado y quisiera decir únicamente que es una relación de poder en el sentido que tu tomas poder sobre otra persona, que es tan primitivo en nosotros como la necesidad de poder.
El sexo es una dimensión que impulsada por la voluntad de poder, es poderosa en sí, dominante. El problema con el sexo es precisamente que es tan dominante que a veces cuando una relación no ha desarrollado las otras dimensiones ésta predomina y se vuelve absoluta en la relación. La virginidad es precisamente la represión de la dimensión más dominante de una relación amorosa con ánimos de hacer que la relación se desarrolle y crezca lo suficiente para que el sexo no lo sea todo. La virginidad es noblísima en éste contexto.
Contrario a la voluntad de poder, ésta la sumisión y de la sumisión viene la abstinencia. Si lo que se vive es la abstinencia, se está sometiendo lo más primitivo en el hombre. Aquí es dónde cabe la virginidad, y por lo tanto entre éstos dos contextos es más noble por que ama más la abstinencia que el mismo sexo.

A partir de la dimensión trabajo, sale la amistad. Amor, es amistad no se puede negar que antes e todo hay que ser amigos y la amistad viene del trabajo y el cultivo de la relación, del auto-entendimiento y auto-respeto. Contrario al trabajo, está la hueva y de la hueva deriva la enemistad, la falta de entendimiento y consideración. Lo noble a llegar en una relación es la enemistad en el sentido que existe tanta confianza entre ambas personas que no se necesita trabajar la amistad constantemente, sino que se entiende cuando uno no quiere, cuando uno no se quiere esforzar por algún tiempo.

Del sentimiento, viene la pasión. No sexual, sino de entrega, de deseo en el sentido emocional llevado a cabo. Contrario al sentimiento, está la memoria sensorial que es el recordar sentir y de ésta se deriva el deseo no llevado a cabo, un amor platónico si así lo quieres ver. Lo noble sería vivir en pasión sin dependencia, ya que la pasión requiere la presencia constante de la otra persona. Lo noble es sentir pasión cuando está y cuando no está ser lo suficientemente fuerte para vivir en el amor platónico, y amar sin necesidad de tener a la persona a lado.

De la razón viene el romance y éste no es un invento de la industria cinematográfica, existe. El romance es la satisfacción intelectual y sentimiento de plenitud de la persona amada. Éste no se da por intuición sino por deducción, que es demostrable y tiene lógica y que se origina de las palabras y acciones hechas de manera premeditada y voluntaria por parte de la persona que ama. La pasión que es sentimiento se intuye, el romance que es intelecto se deduce. Como el romance viene del intelecto es necesario cultivarlo con arte y reflexión, no se da tan fácil y es necesario en una relación. Contrario a la razón está la imaginación (la acción intelectual que raya en lo irracional) y de la imaginación deriva la fantasía, soñar con la amada, elevarla al nivel de musa al ser el origen del romance que se vive en el amante. Lo noble sería utilizar la fantasía para cultivar el romance, que ya no necesites poemas ni canciones para nutrir tu romance, sino que la otra persona sea fuente suficiente.

Finalmente, de la fe viene la fe misma. Amar, creo yo, es pertenecer y lo difícil de amar es que sabes que tu estás seguro de que amas, estás seguro que perteneces pero nunca estás seguro de que la otra persona te ama o te pertenece y ésto por que no sabemos leer aún la mente de las otras personas. En el verdadero amor no importa ésta incógnita por que se tiene fe de que la otra persona, en efecto, ama de vuelta. Contrario a la fe, está la conciencia, la evidencia científica que te dice "no te ama, no hay pruebas" y de ésta se deriva la inseguridad, el sentimiento de que en realidad no puedes saber y nunca sabrás si en verdad, cuando dice que te ama dice la verdad. Lo noble es vivir con tanta fe que no te importe la latente duda, que amas ciegamente. ¿Saldrás lastimado? quizá pero le debías a la persona amada por ser fuente de tu plenitud tu confianza en sus palabras, el que hizo mal no fuiste tu. Lo noble es sentir la inseguridad, no de que te amen, sino de nunca poder expresar lo mucho que amas. El complemento de tu fe debe ser la inseguridad de nunca poder estar seguro de que la otra persona comprende cuánto la amas y de sentir el deseo incansable de demostrarlo hasta la muerte.

Hombre Enamorado = {fe, sentimiento, razón, trabajo, voluntad de poder}
Hombre Enamorado= {conciencia, memoria sensorial, imaginación, hueva, sumisión}

Amor = {fe, pasión, romance, amistad, sexo}
Amor= {inseguridad, amor platónico, fantasía, enemistad, abstinencia}

Pronóstico: Ama con nobleza, ama con virtud, ama como es debido y ama como si no hubiera mañana.

Demostración del Alma




Nietzsche me arrebató sin más ni más la existencia de valores supremos, nobleza y virtud. Decidí no escribir hasta poder dignamente sacarle la espada y defender sin ser terco ni egoísta lo que considero existente.

Negar que existen valores superiores, es admitir la existencia única de instintos y valores de carácter inferior por el acceso que nos dan a la trascendencia. No es posible crear un superhombre sino únicamente contemplar la estética de la tragedia griega que es nuestra vida, llena de drama y comedia, de dualidades y contradicciones. Entonces ¿no sería incorrecto contemplar al hombre como algo no más que terrenal? ¿no es parte de la contemplación de nuestra dualidad humana reconocer la existencia de un carácter mortal y carácter divino en el hombre? Se puede argumentar que ésto me lo ha creado la Iglesia pero vamos, los tiempos de Nietzsche eran muy distintos a los de nosotros y ahora tenemos instituciones (entre ellas el mismo Nietzsche) que nos han liberado del carácter moral y absoluto que nos dio la Iglesia, podemos demostrar la existencia de un alma en nosotros sin que se pueda argumentar que es una invención de la Iglesia.

El hombre es una belleza: es contradictorio, es de carácter dual, tiene en sí mismo antítesis de sus mismas tesis, es como un rompecabezas donde las piezas no cuadran, es poder y debilidad, amor y desamor, divino y mortal, racional y sensorial, político y religioso, social e individual, es tantas cosas contrastantes que se le puede describir como un conjunto de vectores en Rn que tiran todos en dirección contraria a los demás... y aún así, hay unidad, aún así se sostiene, aún así se mueve, aún así existe, aún así se mantiene entero. ¿Por qué?

Alguna vez leí una novela autobiográfica acerca de personalidades múltiples, se llamaba "When rabbit howls" de Truddi Chase. La novela narraba la impresionante historia de ésta mujer y decía que entre sus personalidades existía "El guardián", una personalidad que nunca tomaba su cuerpo, pero que se limitaba a controlar quién salía y quién no con su impresionante fuerza que era solo en ocasiones superada por las de otras personalidades.

Si somos tantas cosas al mismo tiempo y todas tiran en un intento de desgarrarnos ¿quién se encarga de mediar las fuerzas? ¿cómo es que eventualmente no ganan ciertas fuerzas, cómo es que somos siempre un conflicto? Ésto es porque existe una fuerza neutral, una fuerza que media y tira a todas las demás haciendo que formen uno: ésta es tu alma.

La Iglesia le dio carácter moral diciendo que ésta tiene que favorecer a las fuerzas que se rigen bajo los valores cristianos pero creo que es incorrecto decir que el alma tiende hacia el bien o hacia el mal: es fuerza neutral, fuerza unificadora y tiende hacia el bien únicamente por que nosotros decidimos que así sea. Sí existe el bien, pero éste es decidido por nosotros bajo nuestro libertad (regalada por Dios). La libertad es regulada por nuestra mente en conflicto con nuestro cuerpo, nuestro sentido de deber en conflicto con nuestras inclinaciones (mente y cuerpo ajenos al alma pero en relación con ella). En el momento de tomar una decisión entran en conflicto cuerpo y mente y comúnmente existe una que tiene mayor fuerza que otra. La que gana, utiliza la libertad para darle mayor magnitud al vector que decidió y así nuestra alma tiene que ceder ante ese vector, pues la libertad es más grandiosa que ella.

Por ejemplo, mañana me voy a levantar a las 6 de la mañana. Mi alma va a estar mediando (entre tantos vectores) los vectores "responsabilidad" e "irresponsabilidad" a la hora de decidir si ir a clase o no (soy ambas cosas, irresponsable y responsable, ambas existen en mí). Mi alma y mi cuerpo empezarán a pelear por mi libertad. Mi cuerpo argumentará que estoy cansado, que mi cama es deliciosa, que aún no está descansado. Mi alma argumentará que no puedo perder clase, que piense en mis papás, que me acuerde que me gusta aprender, que recuerde que yo pedí estar aquí. Mi alma ganará por que tengo la decencia de ir a clase los lunes.
Mi alma entonces, utilizará la libertad para obligar a mi alma a ceder espacio a la responsabilidad sobre la irresponsabilidad. Mi alma sentirá el desgarre de sentir una fuerza mayor que no puede mediar y luego regresará a la normalidad, a mediar con todas las fuerzas de manera incansable... hasta que tenga yo que decidir si me baño o yo.

Ésta es mi alma, mi guardián, mi mediador, mi fuerza neutral y mi fuerza unificante.
Ésta es mi alma y ella vive enamorada, incansable de luchar. Ésta es mi alma y no sé la tuya, pero la mía no se cansa, la mía no descansa, la mía no opina, me es paciente y me permite seguir.