Porfi

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lunes, 29 de noviembre de 2010

El Meteorólogo Contra La Nada.



El éstos tiempos, cuando no hay a dónde más recurrir por inspiración, cuando en el individuo han perdido importancia el futuro y el pasado y solo existe el presente que se fuga a gran velocidad, cuando desaparecen los idealismos, el hombre aparenta no tener a dónde ir ni a que acercarse.

Me molesta Heidegger. Un hombre que supo ver primero que nadie la nada del ser, un hombre que se le acercó a ella, la sintió y no la pensó y le tuvo miedo. No se acercó más y el hecho que no se haya vuelto loco ni se haya suicidado es prueba de eso: tuvo miedo y nos contó una hermosa historia, nos dio una pequeña (y para mi gusto, insuficiente) cura para soportar lo agobiante que es afrontar la nada.

Sus palabras nos llevan en su viaje a la nada, a verla y contemplarla y sin más regresa al mundo a curarse. Me molesta que no la haya enfrentado con todo, que no supiera regresar, que no se armara del valor para enfrentarla.

El cálculo se fundamente en el concepto de límite. Incluso si un punto no existe, tiende a algo y éste algo se puede estudiar. Es su límite. Si el límite del hombre es la nada misma, si a lo que tendemos es a un punto vacío, ¿por qué, como en las matemáticas, no nos podemos acercar y estudiarlo?

No queda más a donde ir, afrontemoslo. Nos hemos dado cuenta del límite y le huímos. Me molesta nuestra actitud, nuestra habilidad de posponer preguntas que son de total importancia a nuestro ser como son la muerte, la autenticidad y la nada.

El sábado estuve con una amiga en mi departamento discutiendo al respecto, discutiendo nuestras interpretaciones de Wittgenstein. Cae la noche y con ella, a pesar de estar juntos, cada uno es nada.

Le tenemos miedo a la noche, eso es evidente. Cuando hablamos de mounstros y seres sobrenaturales, cuando hablamos de la muerte y de todo lo que tenemos lo ubicamos en la noche. La razón es que en la noche se nos hace evidente la nada, la razón es porque cuando cae la noche entendemos que es hora de dormir y nos da miedo no saber si vamos a despertar para ver el sol de nuevo, porque en realidad nunca sabemos y sin embargo apostamos como si tuvieramos todas las de ganar.

El Meteorólogo suele escribir de noche, cuando no queda nada más que él y sus ideas. Cuando la gente se va, la fiesta se acaba, cae el telón y te quedas en la oscuridad sin más que tu. Me curo de noche para poder dormir tranquilo. Curas, mentiras, publicidad, historias, chismes, rumores, creaciones, imaginación, fábulas, cuentos ¡MENTIRAS! todo es mentira y se hace evidente cuando el cielo pierde color. Ya no curaré tu soledad cuando duerma la ciudad. No escucharé tus historias porque ya no queda más que yo y la pregunta de la nada y no pretendo evadirla, pretendo afrontarla.

Cuando empecé a discutir con mi amiga entre vasos y vasos de ron, nos quedamos sin botella. Salí a comprar otra con ganas de prolongar la plática, con ganas de caminar un poco y con ganas de asentar mis ideas. Caminé un par de cuadras y crucé una calle bastante transitada. Mi corazón latía muy duro porque cuando enfrentas la nada y tu cuerpo siente la angustia hace de todo para curarte. Mi corazón latía con gran fuerza para curarme diciéndome que estoy vivo, que no me preocupara. Que se calle, el también es mentiroso.

Me quede un par de minutos contemplando como pasaban los coches a gran velocidad y me cruzó por la cabeza la idea ¿y si me paro enfrente de uno de ellos? Una de dos: O el conductor se desviaría y quizá causaría un accidente vial aunque nadie saldría herido o (la que podría ser considerada como la peor posibilidad) acabaría conmigo. La cosa es que en realidad no habría nada que acabar. ¿Una vida? Ni siquiera viví para empezar ¿un joven? una "nada" más "nada" que ninguna otra ¿una persona? nada y punto. Nada malo podría ocurrir, nada en realidad trascendental, todos olvidarían lo que sucedió incluso el pavimento de la calle me olvidaría. Nadie me lloraría realmente a mí si me fuera, todos llorarían para curarse a sí mismos. Yacería mi cuerpo que ni es tan mío para empezar porque no me lo puedo llevar cuando deje de ser. Nada sería de mi porque nada fui para empezar.

No brinqué simple y sencillamente porque me esperaban. No brinqué simple y sencillamente porque vi la nada y eso fue más que suficiente por el momento. Verla y regresar a curarte. Verla y curarte con el único propósito de regresar y enfrentarla de nuevo. Regresar con la esperanza de traerle de vuelta algo a la humanidad.

En cálculo se puede demostrar un teorema a través de intentar demostrar el contrario necesario y llegar al absurdo en esa demostración concluyendo que al intentar demostrar su opuesto, se llega al absurdo y por lo tanto el teorema principal tiene que ser verdadero.

¿Cómo sabemos que al acercarnos a la nada no vamos a aprender algo del sentimiento que nos crea que nos permita destruir su teoría? ¿Cómo sabemos que en la nada no yacen los argumentos necesarios para destruirla?

Regresé con mi amiga y seguimos discutiendo. La pregunta más grandiosa que jamás hemos enfrentado juntos pero separados por la naturaleza de su problema. Mi amiga, tuvo miedo. Se curaba diciendo "es que la nada no es nada, es posibilidad". ¡MENTIRAS CARAY! Más mentiras, más historias, más curas, más falsedades. ¡Deja de curarme mundo! Que son estas curas lo que me hacen vivir desesperado. ¡Deja de mentirme humanidad! Que son esas mentiras las que me impiden sentir algo real, algo sincero, algo auténtico. ¡Deja de mentirme yo! Porque tu mismo sabes que lloro al darme cuenta de la mentira de la vida, que añoro sentir algo que no me quede duda es tan real que es indiscutible, algo que me haga sentir vivo, que me haga... simplemente, sentir.

Le reclamé a mi amiga su cuento. Cuenta cuentos ella, tan brillante como es, tan hermosa y tan sincera, cuenta cuentos ella ¡Bah! ¡¿Qué hemos hecho?! Ella, que podría darme la respuesta y me la ha dado en muchas ocasiones fue la primera en curarse, fue la primera en sentir miedo y regresar a mentir ¡Mentirosos, les reclamo el quitarle a mi amiga! ¡Mentirosos, les deseo la misma nada a la que le tienen miedo, porque no se merecen más que eso al quitarme a ésta hermosa criatura de Dios, sabia y resplandeciente, al hacerla más débil y no permitirle aventurarse al conocimiento mismo! ¡Los maldigo por instituir en ella sus mentiras, porque ella puede ser su salvación, ella puede primero que ustedes resolver la pregunta de la nada!

Creo que no es coincidencia que muchas veces las mujeres sean enfermeras de vocación. Mi mamá es una enfermera y es que no concibo a un hombre curando tan bien como ella lo hace. Cura corazones, cuerpos, mentes y almas. En el estado de naturaleza, típicamente era el hombre el que cazaba, la mujer se quedaba en casa. El hombre llegaba con sus heridas de guerra y la mujer lo curaba. La mujer lo ayudaba a seguir, a soportar el terrible mundo al que fuimos arrojados. Las mujer no son mentirosas ni las denigro, las adoro. Las mujeres son las que mejor curan y las curas son necesarias pero lo son para regresar a enfrentar a la nada. Una mujer valiente como mi amiga es nuestra esperanza, una mujer que tenga el coraje de enfrentarsele a la nada y de curarse en el proceso, de llegar más lejos porque tiene a la mano las herramientas para hacerlo. Las mujeres, las mejores curas que tenemos en éste mundo. Las mujeres sin embargo, no son cuenta cuentos. Curan, pero somos nosotros los que no sabemos curar en nuestro intento de superarlas los que hicimos fue una copia barata de su cura auténtica: las mentiras.

Le reclamé y le reclamé a mi amiga incansablemente su mentira. Que se atreviera a mentirme ¡¿cómo pudo atreverse?! Yo que le he dado la poca autenticidad que hay en mí sin reparo y ella me da a cambio una mentira. No se la iba a perdonar. Le insistí y grité a los cuatro vientos para contagiarle mi desesperación ante su mentira. Le rogué que se acercara más conmigo, que dejara eso atrás y que se acercara a la nada, que la contemplara, que viera que podríamos brincar enfrente de los coches y seríamos dos mártires de la humanidad al intentar responder esa pregunta, que lo podríamos hacer y no habría nada después así como no hay nada detrás y ni siquiera hay algo ahora. Le pedí que lo viera, que no temiera, que empujara, que se librara de las mentiras y de las historias que no hay más que la nada y entonces ¿por qué le huimos? Si no queda más que nada pues a enfrentarla. No quiso, no supo, no pudo. Me quede solo frente a la nada y entonces me sentí peor. Entonces, me cuestioné si valía la pena y entonces me vi con la inclinación a regresar. Mi corazón latía más fuerte aún, vibrando con la intención de hacerme despertar de éste sueño tan feo y de curarme haciéndome (según mi cuerpo) evidente que soy algo, que estoy vivo.

Vi a los ojos a mi amiga y a la nada que a éstas alturas son una misma y le pregunté: "¿cómo puedes estar tan cerca y tener miedo?" y me preguntó: "¿tu no tienes miedo? ¿miedo de no ser nada?". Claro que sentía miedo, pero es distinto sentirlo a dejar que te gobierne.

Frente a la nada, necesité valor. Mi soberbia y terquedad me lo daban, me empujaban a enfrentarla y demostrar su absurdo para encontrar el ser. El valor estaba, pero no sabía seguir yo sin curarme y pensé que por el bien de la humanidad alguien tiene que acercarse cada día un poco más, alguien tiene que tratar de aportar algo a la humanidad y solo nos queda la nada para buscar esa respuesta y quizá en el sentimiento que nos provoca la encontremos.

Mi amiga estaba frente a mí y le tuve miedo. Vi la nada en sus ojos y entendí que eran una misma y que nunca hubo nadie conmigo teniendo éste diálogo, al final del día fui solo yo (si es que eso). La nada se encarnó en mi amiga que tuvo miedo por mi. El miedo que no supe dejar que dominara en mi mismo por mi bienestar estaba en sus ojos y me pedía que no lo hiciera. Pero en realidad, no temía por mi, temía por ella misma: temía tener que enfrentar su muerte al confrontar la mía si yo moría, temía que regresara y le dijera que "somos nada" y que llegara el día en que sus curas no sean suficientes, que sus argumentos se le caigan frente a los míos, tuvo miedo de que la nada fuera absoluta y que yo se lo demostrara.

A veces creo que voy a morir solo. Que en mi viaje nadie me puede acompañar en realidad.

A veces creo que estoy solo. Solo en un mundo donde no sé estar seguro de que haya alguien más y por eso escribo. Reporto mis aventuras, reporto mis viajes y llevo conmigo a las personas. Las hago sentir el viaje y les dejo una reflexión pendiente, les dejo mis mismas preguntas porque yo no puedo solo con ellas y sin embargo tengo que poder porque sigo solo.

A veces creo que jamás estuve distinto. Siempre solo y siempre lo estaré, escribiendo como un naufrago escribe notas de rescate y las mete en botellas y las hecha a la inmensidad del mar. Justo así: solo sin más que la inmensidad de la nada, tirando mensajes con la esperanza de que haya alguien más.

¿Hay alguien ahí? ¿O en verdad estoy solo yo con la nada? Ni siquiera yo con mi soledad, porque la dejé detrás, también ella era mentira, un ente creado para representar las curas que yo mismo me hago. La soledad dicen que te hace compañía en todo momento, que te cura cuando no puedes ni tu mismo. La soledad no existe, eres tu mismo curándote por tu instinto de sobrevivir. Eres tu curándote en el momento que crees que no puedes, y aún así lo haces, aún así te curas.
Solo sin mi soledad.

¿Hay alguien ahí?¿Alguien me escucha?¡Den señales de vida!¡Señales de ser igual a mí, señales de estar en la misma lucha! Porque quizá entre todos podemos destruir la nada.

¿Hay alguien ahí?¿O tan solo eres tú, mi amiga, la nada, la misma? Maldita.

¿Hay alguien ahí?¿O tan solo me estoy curando a mi mismo?¿Dándome palmaditas en la espalda, diciéndome que todo va a estar bien? ¡No! Calla Juan, no va a estar bien porque no hay nada que esté.

¿Hay alguien ahí?¿O tan solo grito porque no quiero perder la esperanza?¿Hay alguien ahí?¿O tan solo eso quiero creer?

A veces creo que voy a morir solo y es que a veces creo que ya morí.

Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para rendirle honores al difunto Juan Solis. Un joven que murió antes de empezar a morir. Poeta, matemático, filósofo, estudiante, amante, príncipe y aspirante a hombre universal. Un joven que nunca fue más que la potencia de sus actos. Aquí yace solo el cuerpo.

Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para unir a Juan Solis y a la nada en sagrado matrimonio. Que lo que ha sido unido por Dios no lo separe el hombre. Que el señor los escuche en éste día de gozo, les otorgue su bendición celestial y los proteja.

Amén.

A veces creo que a veces soy. A veces pienso que soy el peor y el mejor cuenta cuentos que ha caminado por éstas tierras.

A veces creo que creo y nunca sé, nunca hay más. Más que nada.

Y si solo somos ella y yo, si solo está ella y la poca esperanza que queda en mí y que me dice soy y soy distinto a ella, y si ella solo me intenta desconstruir y yo pongo resistencia, entonces solo algo es evidente.

Ésto es la guerra. Y yo antes muerto que darle la razón a la nada tan fácil y si he de morir en el intento que así sea, habré sido auténtico hasta el final, habré vivido mi mayor pecado que es mi soberbia pero mi mayor virtud que es mi reflexión y habré muerto por mi mayor amor que es el hombre y el sentimiento mismo del amor.

Ésto es la guerra y la nada no sabe con quién se enfrenta.

Ésto es guerra y éste soy yo. Ésta es mi guerra pero tuya también, es mi pregunta pero también la tuya y es mi ser le que está en juego.

Y será como jugar ajedrez contra alguien que tenemos idea de absurdo pero que ocupa un lugar fundamental en nuestra lógica. Un jugador onmisciente porque mi lógica está fundamentada en la nada precisamente. Mi ciencia que es la matemática parte del numero uno que es el conjunto que tiene como único elemento al conjunto vacío: la nada misma. Me es evidente que tengo todas las de perder. Me es evidente que la nada va a hablar y seducir y en nuestro diálogo me va a desconstruir, dándome ambiguamente pie a creer que me da entre líneas los argumentos para destruirla pero si yo antes muerto que darle la razón tan fácil, ella antes muerta que perdonarme el enfrentarla... y como ella no puede morir, estoy en un serio aprieto.

Y será como jugar ajedrez con un único espectador: La muerte. Que se acercará a hablarme en el oído y soplara con su frío aliento en mi cuello, que me desgastará y me quitará la pasión. Que me invitara a levantarme de la mesa y regresar a mi mentiraa y mi mundo de cuentos. Que me insistirá y me hará consciente que en el momento en que se acabe el juego será demasiado tarde, que ni lo vendré venir porque habré dejado de ser antes de darme cuenta que perdí el juego. Y lo peor: caeré en la mentira de ignorar si gané o perdí. Hasta mi autenticidad está en juego.

Y aún así, jugaré. Me sentaré a mover una pieza y me levantaré y regresaré a curarme. Porque esa mesa, me destruye. Porque aunque gane, estaré demasiado desconstruido de estar frente a la nada que no sabré seguir con mi vida, que no tendrá caso porque no tendré ni el aliento para contar mi aventura. Regresaré y me mentiré y así será.

Y volveré y jugaré. Y cuando yo muera, se aventurara uno más e intentará. Y así aportaremos y así venceremos. Porque la nada puede con un hombre que es débil, que es pequeño, que no sabe nada de nada y que a veces siente que se va a morir solo. Pero no puede con una humanidad que cree que el joven no está en lo correcto, no va a morir solo porque ellos mueren con él.

Pero al final del día, solo queda la nada. No quedo yo, no quedas tu y no queda éste cuento. Solo queda la nada y la poca esperanza que me queda de ser algo.

Pero si la esperanza aún vive, aún hay algo por lo cuál luchar. Si la nada de mi ser fuera absoluta, fácilmente me quitaría la esperanza. Fácilmente, me quedaría sin nada, incluso sin la capacidad de seguir mintiendo.

Y sin embargo, hay esperanza. Hay nada pero también hay esperanza.

A veces creo que tengo esperanza.

Y sin embargo, cabe la posibilidad de que el mayor y el peor cuenta cuentos de la historia no sea yo, sino la nada misma. Cabe la posibilidad que hasta ella sea mentira.

A veces creo que la nada es mentirosa.

Y también cabe la posibilidad de que a ratos, nos guste ser nada. Piénsalo, si en serio no nos gustara viviríamos en constante guerra con ella. A ratos, cedemos. A ratos, nos dejamos violar por la nada y a ratos le hacemos el amor apasionadamente.

El teatro del mundo se enorgullece en presentar la tragedia griega máxima de la humanidad con los renombrados protagonistas Juan Solis y la nada en: "La Nada Y Yo o La Nada De Mí".

La tragedia griega de la humanidad es nuestra relación con la nada y como tragedia griega, no puede siempre ganar ella. Eventualmente, nos resentiremos y nos rebelaremos. Eventualmente ganaremos.

A veces creo que todo es un cuento pero si fuera tan solo un cuento, si en verdad no hubiera nada, si en verdad esta fuera absoluta ya hubiera muerto en mí la esperanza de ser algo.

A veces creo, que hay esperanza.

A veces creo que solo escucho mentiras, a veces contemplo a la nada, a veces me curo, a veces pienso que me voy a morir solo, a veces pierdo y a veces creo que puedo ganar.

A veces creo muchas cosas pero constantemente sé algo: que ahí esta la nada y prefiero caer muerto en éste instante a dejar que pasen más días que los absolutamente necesarios para confrontarla. Si he de morir, que sea peleando por ser algo. Que sea en guerra con la nada.

La nada: Mi amiga, Mi amante, Mi muerte, Mi todo y Mi ser. Soy nada al final del día, pero hombre mientras cae la noche. Diría Kant que soy deber e impulso y mi deber me dicta que antes de aceptar que soy nada, debo luchar por ser algo. Así como mi amiga se cura de la nada diciendo que es posibilidad de ser, así me curo de las mentiras del mundo aceptando que soy nada, pero debo luchar por ser algo para intentar hacerme evidente mi imposibilidad de ser.

Pero hasta eso es cura. Una cura noble y auténtica pero cura al final del día. No me permite aceptar que soy nada.

No me permite aceptar mi accidentalidad, mi falta de ser, mi contradicción.

No soy capaz de aceptar aún que soy nada, porque vive en mí la esperanza de ser algo.

No sé como terminar ésta entrada porque no sé aún lo suficiente de la nada.

Lo que si sé es que no vale la pena entregarsele por completo cuando aún queda la opción de vivr un rato más. No, como dice Heidegger "es mejor estar aquí que no estarlo" porque me parece insuficiente. Mientras no nos veamos obligados a dejar de ser, a ser nada por completo, entonces vale la pena seguir siendo. Seguir siendo, para curarse lo suficiente para enfrentarla de nuevo. Enfrentarla, para armarse de lo suficiente para contradecirla y si al final no lo logramos, si al final en verdad somos nada, nadie nos puede juzgar, ni la nada misma, por haber muerto en el intento de ser algo, por haber muerto en el intento de rescatar el ser del hombre.

Éste es el relato de un enfrentamiento contra la nada que espero yo si no aporta nada de ciencia, como siempre aunque sea aporte reflexión del tema.

No podemos seguir evadiendo la pregunta de la nada más que para curarnos para poder volver a intentar resolverla. Mientras más pospongamos la pregunta, más perdidos estamos como raza.

Pronóstico: Siente la nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Así como logras que la palabra pierda sentido, has todo lo que puedas para que ella pierda sentido. Rescata el ser.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Demostración de que existo Yo.



Ésta pregunta tiene carácter de dicotomía. Soy o no soy. Existo o no existo. Siempre fui o nunca he sido. Seré o no seré.

Si se nos preguntara acerca de nuestra existencia en un día cualquiera, en un estado de reflexión mínima, pensaríamos que es una pregunta tonta, innecesaria, que es trivial, que es evidente que sí. ¿En verdad lo es tanto? En mis pocos años de vida, las veces que me he preguntado acerca de mi existencia me he preocupado. En verdad no sé. ¿Cómo nos atrevemos a pensar que la respuesta es trivial? ¡Ah, pecadora soberbia!

El hombre es cuerpo, mente y alma. Hay ahí 3 obstáculos en la demostración del ser. 3 obstáculos que por sí mismos plantean sus dudas, problemas y razones.

Para empezar, hay que postular como principal fuente de conocimiento al movimiento. Al sentir movimiento se despierta en nosotros la alerta de que algo ocurre. Despierta nuestra curiosidad, nuestra emoción y nuestras ganas de aprender. El movimiento es por excelencia la fuente de conocimiento y algo que identificamos y a lo cuál le sobra definición porque somos absoluto movimiento, acción y no potencia, nacimos siendo acción de vida y tenemos movimiento en nosotros mismos desde el primer segundo de nuestra existencia. Es así como reconocemos el movimiento con facilidad.

¿Existe la mente? Me es evidente que llevo a cabo acciones que son del tipo intelectual, que no duelen, que no están constreñidas en un espacio y que no sé ubicar en un espacio ni siquiera. Me es evidente, que algo se mueve. Es, después de todo, el movimiento de la mente el movimiento que tenemos desde que nacimos.

Nos es evidente el movimiento de la mente y que es un movimiento que no sé recordar en que momento adquirí pero que tengo y que ocurre. Cuando me propongo tratar de sentir el movimiento de mis pensamientos, a pesar que no sé ubicarlos en un espacio, sé ubicar que ocurre un movimiento en mi cabeza, dentro de mi cuerpo. Que si mi cuerpo no existiera, no habría de ser movimiento porque no habría nada que lo sintiera, que se enterara de su movimiento. Es, el movimiento de mi mente, lo que hace a mi cuerpo evidente.

Cuando se fecunda un óvulo, el movimiento en potencia que había en él y que vino de la madre que ya tiene en sí movimiento y capacidad de mover, empieza a ocurrir y podríamos considerar que desde ese momento empezamos a existir, ya que se da el movimiento que formará parte de nosotros. Así, es como se empieza a formar el cuerpo, con la transformación de nuestro movimiento de potencia a acción. El cuerpo existe porque la definición de cuerpo es lo que siente, lo que es incontrolable, irracional y físico. El cuerpo siente y siente el movimiento de mi mente. Si mi cuerpo no existiera, no habría manera de que yo esté consciente de que ocurre movimiento mental. Si la mente no existiera, no sabría observar el movimiento de mi cuerpo y no habría quién registrara movimiento alguno. La mente se forma después del cuerpo, se desarrolla al nacer pero existe antes de desarrollarse un movimiento en bruto que ocupa el lugar corporal que más tarde va a ocupar nuestra mente ya formada

El hecho que el movimiento me es evidente, me hace evidente que pienso. El hecho que existe algo que siente el movimiento de mi mente, me hace evidente el cuerpo. El hecho que el cuerpo existe, es lo que me hace que el movimiento sea evidente.

A mi padre y a mi madre los crearon el movimiento físico de sus propios padres. Así nos remontamos hasta los primates que al realizar movimientos diferentes evolucionaron poco a poco. Así me remonto al Big Bang, que fue un movimiento que no solo se movía, sino que movió permitiendo la creación del universo. Y el Bing Bang ¿de dónde obtuvo su movimiento? Una de dos: o el movimiento es eterno y siempre ha existido y siempre existirá o Dios, movimiento absoluto (todo el movimiento existente, comprendido hacia si mismo) que al ser absoluto pudo pasar de potencia a acto con toda facilidad y extenderse hacia todos nosotros. Dios existe ya que somos él, somos su mismo movimiento... o por lo menos, eso dicen.

¿Y el alma? ¡Ah, el alma! Es fácil ver que una vez existentes el cuerpo y la mente llevan a cabo constantemente una guerra. Realizan movimientos que son contradictorios y destructivos. A pesar de eso, sentimos en nuestros movimientos de cuerpo y mente un tipo de unidad, que no hay tanta contradicción, que no nos destruimos a nosotros mismos en esa batalla.

La única explicación lógica es que exista una fuerza que neutralice a ambos, dándonos unidad. Permitiéndonos ser, ya que si no existiera esa mediación nos destruiríamos, nos caeríamos a pedazos. Y sin embargo no lo hacemos, existimos. Somos, porque existen esas fuerzas contrarias que son cuerpo y mente y porque existe una fuerza que las neutraliza que es el alma y que nos permite ser uno, nos permite ser. Y entonces, somos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

De Mis Sentimientos II: Su problemática.



Cuando de sentir se trata, no hay reglas ni deber ni moral. Quizá en ese sentido se equivoca Kant y la religión. Los sentimientos son como entes aparte, como seres que imponen su mando en nosotros y que a diferencia de la razón, gritan con pasión lo cual puede llegar a ser cegador y los hace imposibles de ignorar. No hace falta argumento alguno para hacer constar ésta proposición, la experiencia empírica que tenemos de los sentimientos complementada con un poco de reflexión acerca de ellos nos da el suficiente apoyo para seguir adelante con ésta reflexión.

Éste fin de semana, los sentimientos estuvieron a flor de piel en los habitantes de la capital. Hay personas que sienten más que otras pero al final del día todos sentimos y en particular al ser hispanohablantes, latinos y pasionales (en una palabra, mexicanos) sentimos mucho más que otras personas.

Salí el viernes a conocer personas distintas a mí en su historia pero que al final del día eran jóvenes como yo, con todos los complejos y virtudes que conlleva. Gente, que al final del día siente tanto y con tanta intensidad como yo. Si bien nuestra forma de razonar se puede ver afectada por nuestra historia e infraestructura, quizá nuestros sentimientos no lo son tanto. Quizá nuestros sentimientos son más parecidos de persona a persona de lo que creemos.

Esa misma noche, me trasladé a otra parte de la ciudad a encontrarme con 2 grandes amigos y estar con ellos desde el momento en que llegue hasta hace unas horas. Fue un buen fin de semana, me divertí mucho con ellos y pude conocerlos un poco más y quererlos porque simplemente no podría imaginar no hacerlo. De platicar con uno en particular entendí más acerca de como sentimos y como cometemos errores al respecto.

Llegando a mi casa me puse a platicar con una amiga acerca del sentimiento más común y el que solemos postular como el mas grandioso: el amor. Si le agregamos a ésta narración mis propios sentimientos y manera de sentir, material me sobra: el meteorólogo va a hablar de los sentimientos.

Ya describí nuestra manera de sentir: pasional e intensa. Le agrego fugaz. Una amiga me dijo éste fin de semana una frase increíblemente sensata: "Lo que fácil viene, fácil se va". Es pura física, a toda fuerza hay una contrafuerza, todo lo que sube tiene que bajar y si algo llega rápido se va rápido. Los sentimientos no suelen persistir cuando aparecen con fragilidad. Hay que distinguir éste sentimiento al sentimiento del amor o en ocasiones sentimientos como el odio los cuales se trabajan, a los cuales cuesta más trabajo llegar a sentir y por lo tanto cuesta mucho trabajo dejar de sentir.

El sentimiento es también desordenado, bruto, incoherente e ilógico. Así nos ataca en primera instancia, como algo salvaje, primitivo, incontrolable hasta cierto grado. Sí, entra en nosotros con una fuerza que lo hace difícil de domar pero no permanece así por mucho tiempo.

He ahí el problema con los sentimientos, los dejamos en desorden porque creemos que así es como son y no hay más. El problema solo se hace más grande cuando sentimos tanto como lo hacemos nosotros.

El problema se resuelve trabajando los sentimientos. ¿Qué quiero decir con ésto? Reflexionando acerca de ellos, dándoles sentido y nombre, ubicándolos en la lógica con la que pensamos y en el lenguaje con el que hablamos. Lo que hacemos actualmente es tratar de entender algo lo cuál aparece en nosotros sin sentido. Lo que hacemos actualmente es simplemente sentir, diciéndonos a nosotros que "así los entendemos mejor". Tratar de entender los sentimientos, sintiéndolos es tonto, porque es usar como método para el entendimiento la intuición y los 5 sentidos cuando éstos no pueden darnos entendimiento y mucho menos de algo que no tiene lógica y es por lo tanto incomprensible, no se puede entender en ese estado.

El sentimiento que no es trabajado por la razón y la reflexión es inútil para nosotros, es como una cadena pesada que cargas porque ella forma parte de ti sin estar en ti, no te permite crecer por estar irresoluta, por ser algo que no tiene lugar dentro de tus ideas y tu pensamiento al estar escrito en un lenguaje distinto. Los sentimientos tenemos que trabajarlos porque de lo contrario nos esclavizan, nos quitan el sueño, nos impiden seguir adelante. Nos hacen menos libres y actualmente no nos podemos dar el lujo de ser menos libres ante lo poco que de entrada lo somos.

Pretendo ser breve en lo que sigue, porque quiero recalcar la importancia de trabajar los sentimientos. Los sentimientos son ese pedazo de nosotros que no tiene sentido ni razón, que aparece de la nada y que nos hace sentir. Son las emociones. Son, valga la redundancia, lo que sientes, lo que toca tu piel y al mismo tiempo la traspasa, que no les puedes dar forma ni ubicarlos en el espacio porque no son lógicos cuando aparecen y no vienen con estas características. Sin embargo, es posible mediante la reflexión, entenderlos y es muy necesario que hagamos un esfuerzo para que así sea.

Pronóstico de la semana: Sentir mucho, sentir más. Entender tus sentimientos, trabajarlos hasta saber ponerlos en palabras que te satisfagan en su descripción del mismo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Del niño que vivió y las regresiones a la infancia.


Hoy se estrena la primera parte de la última película de Harry Potter y se ha desatado por todos lados una fiebre y una regresión a la infancia increíble. Pero éste no es un hecho aislado, sino algo que se ha dado de unos meses para acá. Primero fueron los vampiros, después Toy Story, últimamente los zombies y ahora de nuevo los magos. En la actualidad vivimos constantes regresiones a la infancia.

No me relaciono con la fascinación con los vampiros. Leí Crepúsculo antes de que se volviera un fenómeno mundial. De hecho, mi libro es la primera edición de latinoamerica. Me gustó mucho el romance tan clásico de la novela pero solo eso. Leí después de eso Luna Nueva que me pareció un libro muy triste (no malo) e intenté leer el que seguía pero nunca lo acabe. Creo que como producto comercial está muy bien pensado, tiene muchos elementos que hace que se venda pero de ahí a la fascinación que sientes las niñas del "Team Edward" y "Team Jacob" me desentendí.

No me relaciono con la fascinación con Toy Story. Que si "cerraba un ciclo de nuestra infancia", que si "crecimos con Andy", que si "yo también pensaba que mis juguetes vivían cuando no estaba", la verdad no. La verdad, vi la película en internet más por tener algo que hacer que por sentir la necesidad de verla.

No me relaciono con la fascinación con los zombies. Punto. Marchas, películas, series, libros... nada. No tengo más que decir al respecto.

Claro que éstos son gustos y no discrimino ni opino menos de alguien que disfrute éstos 3 ejemplos. Solo hablo de mi experiencia personal.

Con Harry Potter fue diferente. Sí, yo esperaba a los 11 años que llegara mi carta de aceptación a Hogwarts. Sí, yo jugaba con mis hermanos a ser Harry, Ron y Hermione. Sí, al menos con las 4 (creo) películas, obligamos mis hermanos y yo a que nuestra mamá nos lleve a los estrenos. Sí, tenia mis juguetes, colcha y disfraz de Harry Potter. Sí señores, el meteorólogo fue fanático.

El primer libro que leí fue "El Prisionero De Azkaban" porque cuando quise comprar el primero, estaba agotado al igual que el segundo. Así que tuve que empezar en el año 3 de la educación en Hogwarts de Harry. Me fascinó. Mis papás me regalaron de navidad más tarde los primeros 2 y los devoré. Ni hablar de los 3 siguientes y cuando salió el último el mundo se detuvo para mí... literal. Me fui de viaje a Alemania con mi familia y olvidé por completo el día que salía a la venta. Mientras paseabamos (recuerdo perfecto) cruzamos la esquina y estábamos enfrente de una librería que tenía un aparador tapizado con el último libro. Evidentemente lo compré y evidentemente no supe más de Alemania porque lo único que hacía era leerlo. En ese momento, supe que sí se había acabado una etapa de mi vida.

Cabe destacar que tenía 15 años. Cabe destacar que tengo hoy 19. Dicen que Harry Potter nos convirtió en una generación de lectores. Si en verdad así fuera, en los últimos 4 años hubieramos leído mucho, tanto que hubiéramos encontrado libros y autores que nos llenen más y nos hagan crecer más que Harry Potter. Paulo Coelho, Jorge Volpi, Ramón Xirau (por mencionar algunos que son ajenos a las lecturas que me obliga a hacer el ITAM y entre las cuales muchísimas me han encantado) son algunos autores que han superado en sus escritos lo que me llegó a hacer sentir Harry Potter.

Si en verdad somos una generación de lectores, habría iniciado nuestro acercamiento a la lectura a través de Harry Potter pero lo habríamos superado en 4 años al habernos tropezado con más libros, más llenos de conocimiento, de sabiduría y de magia.

Vengo hoy a hacer una crítica a lo mucho que nos aferramos a nuestra infancia.

Al final del día Harry Potter es literatura y cinematografía. Al final del día es arte. Al final del día sirven para que hagamos catarsis, para que al menos por un par de horas nos olvidemos del mundo real y nos perdamos en un mundo y una vida que nos intriga y apasiona. Pero eso se tiene que acabar después de las dos horas.

La fascinación por lo sobrenatural es algo que le corresponde a los niños. Los amigos imaginarios, los juegos, la imaginación desmesurable todo eso corresponde a ser niños y yo veo una contradicción con la etapa de la vida en la que estamos y en la que nos sentimos.

No creo que exista el "niño interno". Creo que solo existen regresiones a la infancia. No tenemos un niño latente, sino la necesidad o terquedad de regresar a esa etapa de la vida.

Hasta cierto grado es sano, necesario y natural tener regresiones a la infancia. Es precisamente eso lo que sientes al leer Harry Potter, al ver las peliculas, al ver series de zombies que te asusten como no te asustabas desde que tenías 5, al ver Toy Story y recordar a tus propios juguetes.

Se vale tener regresiones. Lo que yo creo que empieza a ser patológico es que sea un estilo de vida. Que ya no solo se tienen las regresiones, sino que se tratan de perpetrar, nos esforzamos en que perduren y sean un estilo de vida.

Fascinación por sentirse niño otra vez es lo que veo en las personas.

Siguen diciendo que "tienen que cerrar ese ciclo de su infancia" y tras "cerrarlo" aparece otro que también necesitan cerrar y así constantemente. Se ha hecho una industria de perpetuar la infancia.

El problema con posponer el cerrar los ciclos de la infancia es que al mismo tiempo se pospone la pregunta "¿Quién soy yo?". Seguimos siendo Harry Potter, seguimos siendo Andy, seguimos siendo el niño pequeño que se asustaba con "El amanecer de los muertos" en el canal cinco. Decimos que dejamos de serlo pero lo mantenemos, en realidad nunca dejamos de serlo, en realidad seguimos pensando que quizá mañana llegará la carta de "Hogwarts: Escuela de Magia y Hechicería" y que descubriremos que somos tan especiales como nos gustaba soñar que eramos.

Existe la posibilidad de ser tan especial como soñaste pero solo lo vas a lograr siendo tu, siento auténtico. Existen historias tan apasionantes y aterradoras como las de los cuentos, tan solo abre el periódico y dale un vistazo a tu realidad. Parece narrado por Kafka.

El problema con la realidad y por lo que nos causa tanto conflicto es porque de esa historia, no podemos escapar. Esa no es una historia con una última página o que se acaba después de 2 horas, es una historia en la cual estamos metidos y no hay salida.

Por lo mismo, se vale salirse, despejarse, perderse en esas historias llenas de magia. Pero no se vale perpetuarlo, no se vale negar tu realidad y posponer cerrar tu infancia porque queda pendiente la pregunta de ti, de tu yo y en éste mundo creo yo que vivimos en crisis por no tener una definición de hombre que si bien se puede alcanzar o no, estoy seguro todos podemos contribuir tratando de definirnos, de entendernos, de hacer el intento de responder la pregunta del yo.

Imagínate que Harry hubiera pospuesto para siempre el enfrentarse a Voldemort, que se hubiera encerrado en la casa de los Weasley a leer novelas y ver películas y fingir que no es "el niño que vivió", que es alguien más. No, no sería justo, no sería él, no sería auténtico y no sería real. Bueno pues, eso mismo haces al perpetuar la experiencia estética que te dan sus historias.

Por favor, ve a ver la película (las dos partes). Por favor, ésta vez vamos a dejar de posponer el "cerrar los ciclos de nuestra infancia". Por favor, vamos a tratar de resolver la pregunta del yo. Por favor, vamos a dejar de perpetuar vivir en completa regresión a la infancia.

Eventualmente tienes que crecer y el mundo actual no te va a obligar. Tu tienes que hacerlo.
Al mundo y los poderosos de hoy en día no les conviene que despiertes, que reacciones, que te vuelvas adulto. Representaría para ellos el final de su mandato. Pero a ti ya no te conviene que ellos estén en el poder, ya te hacen más daño que beneficio.

Hoy se estrena la primera parte de la última película de Harry Potter. Hoy es el comienzo del fin. No de una saga, sino de tu infancia.

Buena suerte en el largo camino a ser adulto. Que creo yo apenas estoy empezando y ya me ha dado mas golpes y heridas de las que sé soportar. Pero son heridas de guerra, cicatrices de las que estoy orgulloso. Dejé de ser niño el día que me di cuenta que el mundo que soñaba no es real. Dejé de ser niño el día que me di cuenta que puedo convertir éste mundo en un mundo mejor al que incluso soñé algún día.

Y ésto sin necesidad de una varita mágica. Lo único que necesito es conocerme un poco más a mi mismo. El autoentendimiento tiene más magia que el mundo entero de Harry. La reflexión es algo que él te envidia porque jamás va a poder saber más de él que lo que se escribió a través de esos 7 libros. Tu, tienes la capacidad de ser más. Tu, puedes ser tan grande que 7 libros no darían para explicarte completamente.

Vamos a crecer.

Pronóstico de la semana: Convertirse en un adulto.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Del Amor: ¡Ay, Mujeres!



En definitiva y en general, los hombres de nuestro tiempo no saben amar.
Dialogar con hombres me ha costado trabajo toda mi vida. Los pocos que se han ganado mi amistad, valen mucho como hombres. Basta con un contra-ejemplo para desacreditar una teoría y hoy desacredito todas esas teorías generadas por las mujeres alrededor del mundo en las cuáles se afirma que los hombres como parte de la raza humana son "malos","una porquería","patanes" y otros adjetivos que no nos halagan mucho y las desacredito con mis amigos que son prueba suficiente de que hay hombres que aún saber amar.

Lo que yo me pregunto, es si las mujeres de nuestro tiempo saben ser amadas.

Como dije al principio, dialogar, hablar y darme a entender con los hombres es algo que me ha costado trabajo toda la vida. Con las mujeres, nunca. Me viene natural, me sale muy fácil y se da de maravilla. Es por eso que hoy, el meteorólogo se propone curar los corazones rotos y vacunar contra futuras infecciones de desamor y que mejor manera que hablándole, no a los hombres que son los que aman, sino a las mujeres que son las amadas.

Alguna vez escuché a un tío que muy sabiamente dijo:"Es que el hombre no escoge a la mujer. El hombre se enamora y no hay más. La mujer, en cambio, si escoge al hombre. Ella es la que lo escoge a uno y no al revés". En el momento en que lo dijo, mi tía (su esposa) lo volteó a ver y ella al mismo tiempo que negaba con su cabeza decía que no, que para nada. Pero mi tío solo la veía y le repetía que sí con más seguridad que la que tuvo Descartes cuando descubrió que dudaba.

A mi me parece muy sensata la frase de mi tío. Veo en las mujeres un acercamiento mucho más racional al amor que en los hombres. Las mujeres hacen todo de manera equilibrada, un perfecto balance entre razón y sentimiento, y cuando de amar se trata, no es distinto. Cuando el hombre ama, lo hace absolutamente y pocas veces con condiciones, no es egoísta y no sabe hacer distinto que amar. Les sonará utópico por sus propias experiencias a las féminas ésta definición del amor de hombre. La cosa es que los hombres con los que han cruzado o no las amaban o no sabían amar, pero no aman distinto a ésta definición.

Son incontables los hombres que no saben amar, difícil para mí cambiarlos. Incontables las mujeres que no saben ser amadas y muy fácil para mi hablarles y explicarles como darse a amar y como saber que son amadas. Me dedicaré a hablarles a ellas.

Las mujeres de la actualidad para mi enorme sorpresa buscan lo fácil en el amor. Han perdido la fe en el al darse cuenta que "el príncipe azul se percude después de 2 lavadas" y que "un amor de película solo dura 2 horas". Si algo nos dejo la industria cinematográfica no es una idea equivocada del amor sino que deja de lado el esfuerzo detrás. Las mujeres de las películas son difícilmente mujeres débiles, flojas y conformistas. ¡Son protagonistas! y como tales son incansables, guerreras, fuertes y exigentes cuando de ser amadas se trata. Las mujeres de hoy se van por lo fácil cuando se trata del amor. Si se aventuraran a buscar lo difícil cuando de ser amadas se trata, otro gallo les cantaría. De la misma manera, las mujeres se enamoran constantemente del hombre equivocado. Dejan de buscar rápidamente un hombre completo y se contentan con que tenga las partes de lo que ellas necesitan y se merecen. Se equivocan al enamorarse y se conforman al darse a amar. ¡Ay, mujeres! Quien fuera hombre de plastilina para poderse convertir en el hombre que ustedes se merecen. ¡Ay, mujeres! Que tercos somos los hombres y que incapaces de cambiar. ¡Ay, mujeres! Que ciegas son al no darse cuenta que no se les ama como se les debe amar y que dejan que así sea. ¡Ay, mujeres! Que tontas son al enamorarse del hombre que no los va a saber amar o del hombre que no sabe amar por desesperación o por distracción, ya que el hombre que las va a amar tan perfectamente como le calzaba a cenicienta su zapatilla va a llegar, eventualmente, pero va a llegar. La mujer está hecha para ser amada y en su perfección la naturaleza no es capaz de dejarla sin alguien que la ame como debe.

Fácil es enamorarse de un hombre. Difícil es encontrar a un hombre que sea digno de llamarse "hombre".

Fácil es enamorarse de un hombre que te trate bonito. Difícil es enamorarse de un hombre si es lo único que te da.

Fácil es atraer a un hombre haciendo que éste se engrandezca a tu lado. Difícil es atraer a un hombre dándole a conocer tu verdadera grandeza.

Fácil es enamorarse de un médico. Difícil es enamorarse del hombre que te puede curar todos tus males.

Fácil es enamorarse de un contador, que se desviva sumando cifras. Difícil es enamorarse de un hombre que se desviva contando tus pecas.

Fácil es enamorarse de un artista. Difícil es enamorarse de alguien para quién tu y su amor, sean toda la inspiración que necesita.

Fácil es enamorarse del hombre que es galán. Difícil es enamorarse del hombre que es bello.

Fácil es enamorarse del hombre que tiene verbo. Difícil es enamorarse del hombre que habla con sentimiento.

Fácil es enamorarse del hombre sencillo. Difícil es enamorarse de un hombre con todas sus complicaciones.

Fácil es enamorarse de un hombre dramático, que llene tu vida de emoción. Difícil es enamorarse de un hombre que te emocione tan solo con su compañía.

Fácil es enamorarse de un hombre que impone. Difícil es enamorarse de un hombre que impone por ser autoridad moral en algo y no por su simple presencia.

Es fácil enamorarse de un hombre que hace poesía. Es difícil distinguir cuando habla con la verdad y cuando solo habla bonito.

Es fácil enamorarse de un hombre que hace política. Es difícil saber cuando no lo está haciendo contigo.

Es fácil enamorarse de un hombre que hace arquitectura. Es difícil encontrar a uno que vaya a construir tus sueños, llenos de estética y perfección.

Es fácil enamorarse de un príncipe. Es difícil saber que tanto va a durar el cuento de hadas.

Es fácil enamorarse de un hombre más joven. Difícil enamorarse de un hombre que te regale la vida que le queda.

Es fácil enamorarse de un hombre más grande. Difícil enamorarse de un hombre que tenga un alma vieja.

Es fácil enamorarse de un hombre de negocios. Es difícil saber cuando para el representas más que una simple adquisición.

Fácil es tener un secreto. Difícil es encontrar a alguien frente a quién tener todos tus secretos no te van a servir de nada.

Fácil es regalarle tu corazón al primer hombre que pasa y te hace sentir. Lo difícil es guardarlo para dárselo al que te haga sentir amor.

Fácil es tener a un hombre que te hace sentir segura. Difícil es encontrar a un hombre que estés segura va a estar junto a ti toda la vida.

Fácil es tener a tu lado a un hombre que te ama. Difícil es no sentir miedo de salir a buscar a uno que tu ames tanto como te ame a ti.

Fácil es sentir algo parecido al amor. Difícil es asegurar que lo que sientes es real, que te podrías quitar la piel, la carne y los huesos y seguirías sintiendo amor.

Fácil es dejarte amar. Difícil dejarte amar como te mereces.

Es difícil enamorarse de un filósofo. Es fácil amarlo toda la vida.

Es difícil enamorarse de un matemático. Es fácil saber que te ama de una manera demostrable, comprobable y exacta.

Es difícil encontrar al hombre perfecto (más no imposible). Es fácil encontrar al segundo mejor y aún más fácil convencerte que el otro o no existe o no te lo mereces o no te haría más feliz.

Es difícil el amor. Es fácil vivir sin jamás sentirlo.

Es difícil vivir la vida buscando el verdadero amor. Pero es por lo que más vale la pena vivir.

Pronóstico de la semana: Mujer, aprende a dejarte amar. Hombre, aprende a amar.

Got a secret?


Ser un joven privilegiado significa, según mi papá, no tener ningún trauma.
Freud le diría que eso es imposible. Sin embargo, mi papá no está completamente equivocado.
Ser un joven privilegiado significa que no tengas ningún trauma mayor que te imposibilite por tus propios medios alcanzar la felicidad.

Ser un joven privilegiado significa que no te falte (aunque no necesariamente que te sobre) dinero, educación y amor.

Ser un joven privilegiado significa poder hablar de cualquier tema general sin tapujos ni complejos. No ser dogmático cuando se habla de religión, ser fresco cuando se habla de sexo, tener fe cuando se habla de política, ser relajado cuando se habla de deportes y ser controlado cuando se habla de uno mismo.

Sin embargo, ser un joven privilegiado no significa tener los problemas resueltos. De hecho, tiene que haber al menos uno.

Un joven privilegiado es aquel que vive con actitud de crecimiento. Toda persona con actitud de crecimiento lo es porque tiene detrás de ella algo que la impulsa a crecer, algo que le enseño que solo siguiendo adelante quizá podría resolver. Todo joven privilegiado tiene detrás un conflicto interno, un secreto muy grande que lo motiva a ser como es.

¿Te identificaste con la descripción de arriba? Entonces, eres de esos contados jóvenes.
Entonces, te mientes a ti mismo.

Creemos que nuestro problema no es en realidad tan grande, que solos lo podemos resolver. La realidad de las cosas es muy distinta ya que si bien al final lo vamos a resolver solos, en el camino necesitamos de mucha ayuda.

Creemos que nuestra situación comparada con la de otras personas no es en realidad tan patética, dolorosa o mortal pero nos equivocamos porque cualquier joven que no es privilegiado no tiene en sí las herramientas para resolver sus problemas por si mismo. Tu si las tienes y no las usas porque piensas que desvivirte en tu problema o quejarte de él es una ofensa directa a todas las personas que viven una situación peor a la tuya. Si bien su situación es peor, por respeto a ellos (y no como ofensa) les debes el resolverlo, porque tu cuentas con el potencial de hacerlo.

Creemos que nuestros problemas son soportables, que podemos vivir sin contarlos y que somos capaces, por ser privilegiados, de seguir adelante sin prestarles mayor atención. Nos equivocamos, porque si en nosotros hubiera hoy la capacidad de resolverlo, lo estaría. No lo está y es necesario buscar alrededor lo que nos hace falta para hacerlo.
Y así vamos por la vida acumulando secretos.

Secretos tan oscuros como la noche del D.F.

Secretos que al final del día son trozos de nuestra vida que hemos decidido esconder de la luz del sol. Secretos que al final del día tienen vida, cambian, crecen, se reproducen, existen y nos consumen. Secretos que, como todo ser viviente, se empiezan a pudrir después de estar guardados tanto tiempo.

Si un trozo de tu vida se ha vuelto cadáver ¿qué tan sana en realidad puede ser tu vida? ¿qué tan vivo puedes estar realmente si dentro de ti una parte ya ha muerto?

Los secretos nos impiden vivir realmente, alcanzar nuestro potencial y plenitud. Los secretos nos motivan a crecer pero al mismo tiempo limitan ese crecimiento.

Después de cierto tiempo, el secreto hace en ti su propósito inicial: motivarte a crecer y descubrir. Eventualmente, solo se vuelve una carga que te limita a crecer realmente.

Por personal que es la experiencia, el secreto lo es también y es muy personal el tiempo que exista ese cadáver en tu alma. Nadie te puede obligar a revelar un secreto, solo tu sabrás cuando estás listo, solo tu sabrás darte cuenta cuando realmente te limita y cuando ya no te deja crecer lo cuál sucederá eventualmente.

Puede que sientas que eres un joven privilegiado sin secreto obscuro que te pese. En realidad, ignoras tu secreto, ignoras lo que te hizo tanto daño que algún día no te va a dejar crecer. O puede que hasta ahora no te haya representado un límite. Sin embargo, ahí está y no deja de existir por más que tu lo ignores o por más que no te des cuenta de su existencia.

Éste no es más que un llamado de atención a nosotros mismos, a vernos y estar en constante vigilancia de lo que guardamos, lo que dejamos sin resolver y lo que nos lastima y ya no nos aporta.

¿Qué secretos guardas? ¿Qué haces para resolver el problema que te representa? ¿Qué tanto te lastima cargarlo en vez de motivarte a crecer?

Reflexionalo un rato y déjame saber que piensas.

Mi colegio de toda la vida tenía de lema "la verdad nos hace libres". Y es absolutamente cierto, la honestidad con respecto a uno mismo acerca de lo que sabe y lo que no sabe de sí mismo y el grado en que se admite ésto al mundo, nos hace completamente libres. No tener nada que esconder, es ganar vida y ganar libertad.

No digo que salgas a contarle tu secreto al mundo, simplemente que lo dejes de esconder con tanto recelo. Que en cierta situación, con cierta persona y en cierto momento estarías tu dispuesto a dejarlo ir. Mi punto de referencia personal, es la media naranja o el amor. El grado en que estoy dispuesto a guardar un secreto es perfectamente igual al grado que le pueda dar ese secreto a esa persona y el grado en que ese secreto frente a esa persona me va a importar.

Pronóstico de la semana: Haz un recuento de los daños. Tus secretos, tus heridas y tus pesares necesitan ser revisados periódicamente. Miralos, admiralos, confrontalos y decide que tan bueno es realmente para ti tener aún ese secreto contrario a dejarlo ir. Decide si serías capaz de decirle a una persona amada "yo también tengo secretos para darte y que sepas que ya no me sirven más". Decide, si en secreto es mejor.

viernes, 5 de noviembre de 2010

A veces, soy.



A veces creo que me voy a morir solo (sin acento, respetando las nuevas reglas de ortografía).

Mis papás me enseñaron algo desde muy chiquito y eso es que me importen las otras personas. En ese sentido se podría cuestionar que tan mexicano soy si me enseñaron a no ser vale-madres. El caso es que fue así.

Más tarde decidí mudarme al D.F. y la primera lección que me dio mi papá acerca de la vida en la gran capital es que las cosas se me resbalen, me dijo que solo de esa manera iba a sobrevivir.

Para con la ciudad, creo que he aprendido mi lección. Para con mis amigos, no sé que tanto.

Voy a reconocer y estoy seguro así va a ser hasta que me muera que meto mucho la pata. Generalmente digo cosas que no debí de haber dicho o hago cosas que no debí haber hecho y lastiman. En mi defensa voy a decir que nunca las hago con intención de lastimar pero si nos atenemos a los actos, estuvieron mal y me veo obligado a pedir disculpas.

También voy a reconocer que mi vida sería mucho más fácil si no me importaran las personas tanto. Mucho más fácil pero no sería yo.
Y es que para mí el hecho que me importe alguien significa que esté ahí en todo momento siendo lo más sincero que pueda. En las buenas y también en las malas, aplaudiéndole cuando hace bien y avisándole cuando hace mal y comprometido con él para lograr lo que quiera lograr.

Creo que el compromiso con ser cada día un poco más auténtico y conocerme mejor me ha llevado a muchísimos problemas y me llevará a más y peores.

A veces creo que en realidad, no tengo amigos. Sólo gente que me rodea esperando a la guillotina de mis actos. A veces creo que en realidad, no hay nadie más que yo.

Definitivamente, sería todo más fácil si no me importaran las personas, pero no es así.

A veces no sé si continuar en el camino, si el costo-beneficio en verdad favorece lo que he hecho hasta ahorita.

Si al final del camino, he de estar solo ¿qué tanto en realidad vale la pena?

Si lo vale, significa que el camino solo está plagado de accidentes, que no hay nada más que tu y que en verdad, naces solo y mueres solo. Que no tienes porque encariñarte y preocuparte por nadie más que por ti mismo y por llegar lo más lejos que puedas en la carrera contra el tiempo que es la vida.

Si en realidad, no lo vale, significa que cada persona es importante, que te debes preocupar por mantenerlas en tu vida lo más que puedas, satisfaciendo sus condiciones y ajustándote a ellas, de manera que estén siempre ahí y no tengan razón ni excusa para irse, que nunca haya problema alguno con ninguna persona, porque eso significa que velaste por tus intereses primero y eso, no vale la pena.

La cosa es que los problemas son importantes, definen la amistad y según yo, la hacen o más fuerte si en verdad tenía bases sólidas o más débil si para empezar no fue amistad en verdad.
La cosa es que preocuparme me ha traído muchos problemas, demasiados. Al punto que se vuelve insoportable mi situación.

Quizá todos sí son fantasmas, quizá hasta yo. Quizá en realidad no importa mucho lo que haga para prolongar la carrera o quizá no importa mucho si me importes tu, o me importe yo, o me importe el mundo, o que tan sólo me importe que me importe. Quizá, en verdad, naces solo y mueres solo. Lo único seguro es que nadie entra en éste mundo contigo y nadie se puede ir de él contigo tampoco. Lo único que queda es esperar.

A veces creo que voy a morir solo. Es que a veces creo que no hay otra manera de morir. Es que a veces creo que es lo único en verdad lógico: si naciste solo y viviste solo, morir solo. A veces creo que solo hay fantasmas que me confunden de la realidad, que están en mi mente y cree para sobrellevar lo insoportable que es seguir sabiendo que me espera la soledad y que es la peor de las compañías. A veces creo que intuimos desde muy pequeños ese gran secreto de la soledad y así de rápido lo escondemos. Buscamos hacer amigos, pertenecer a una familia, tener un noviazgo, hacer el amor, encontrar a nuestra otra mitad, hacer nuestra propia familia, creer en un Dios que sea verdadero y nos prometa vida eterna y vivir y morir en compañía de todos los anteriores. Nos mentimos a nosotros mismos para poder sobrevivir.

A veces creo que hasta el amor es un invento.

Y si yo soy un fantasma, no significo nada para ti. Ni siquiera mis palabras te importan, son mentira. No existe ni el deber, ni el impulso, solo existe el sentimiento de soledad. Todo lo demás es mentira, es un engaño de mi cabeza y de la tuya y la de todos para poder hacer la espera de la muerte más soportable, menos tardada, menos dolorosa.

A veces creo que voy a morir solo y que el amor es un invento. A veces creo que no existo y que no me puedes ver. A veces creo que todo, hasta mis reflexiones son mentiras.

Mi teoría de la soledad es lo que más coherencia tiene. No necesito mayor demostración que el hecho que me duele en lo más profundo de mi corazón y por lo mismo debe ser verdad. No necesito mayor demostración que el hecho que se cae todo en lo que creo y no hago nada para detenerlo, porque en verdad jamás creí en ello, porque en verdad jamás estuvo ahí, porque en verdad lo único que hice es cubrir el gran hoyo que hay en mi, esconder mi soledad para poder vivir un poco.

A veces creo que mentimos. Nos mentimos mucho. Me miento mucho y ya me cansé de mentir.

Por eso nada nos sabe auténtico, por eso vivimos incansablemente buscando algo que se sienta real: porque en realidad no existe y jamás existió.

A veces creo que no existo, ni existí, ni existiré.

A veces, creo. Creo que algo es cierto, que no soy mentira, que no soy fantasma ni tu tampoco, que la vida es más grandiosa y que ante mi incapacidad de comprenderla me deprimo y creo que todo es mentira. A veces creo que sí existe el amor y que la vida es esperar a encontrar alguien que me acomplete, me llene y me haga crecer, que me haga un mejor hombre. A veces creo que lo que creo no es mentira, que es real.

A veces siento que en éste va y ven de sentimientos logro vivir un poco. Logro sentir que existo y que existes tu y que existen ellos y que vivo, que siento, que tengo una historia que contar.

A ratos siento que me conozco. A pesar que todos saben un poco y nadie sabe nada y todos tienen un poco de verdad a pesar de ser mentira, siento que me he dado a conocer. A pesar que no soy nada y lo soy todo, que soy partícula y luego rayo, que soy polvo y luego nube, que soy verdad y soy mentira, a ratos siento que soy.

A veces, creo. A veces, miento. A veces, vivo. A veces, soy.

A veces, tengo razón.

Y a veces, soy razón.

Y a veces, simplemente soy.

martes, 2 de noviembre de 2010

De Mis Sentimientos.


En mi familia somos 5: papá, mamá, el sensato, el inteligente y la chingona. Amo a mis hermanos y los admiro muchísimo, pero ésta vez quisiera hablar de mis papás.

No sé si el andar de fiesta en fiesta es lo que ha causado un cambio en mi subconsciente, pero definitivamente ha pasado algo. Creo yo, que el dejar más libre a mis impulsos ha hecho que dentro de mi se liberen cosas que estaban escondidas, mi mente me quiere decir algo que nunca me ha dicho antes.

He tenido en pocos días sueños que me hacen despertar agitado y asustado. Sueños donde despierto por que me sentí amenazado, sueños dónde hay los mismos elementos como escaleras y armas. Sueños que acaban conmigo sintiéndome perseguido. En ambos sueños han aparecido mis papás con roles protagónicos.

La razón por la que me molestan mis sueños es porque hay algo nuevo que puedo conocer de mí, algo que ha liberado mi subconsciente por que considera que estoy listo. Mis sueños es una manera de conocerme más y eso es algo por lo que lucho día con día.

Tras un puente de absoluto descanso, regresaron a mis brazos Gaby y Daniela, ambas con historias de sus padres y mil anécdotas de Oaxaca y Tampico, respectivamente.

Entonces decidí que era hora de hablar de los padres. En especial, los padres emocionales, las personas que tienen roles paternos en nuestras personas porque los padre biológicos aunque muchas veces son también los emocionales, no siempre se cumple por distintas razones.

Creo que el nombre de padres emocionales es adecuado porque si algo nos dejan y que es más trascendente que todo es una manera de sentir. Los sentimientos y la manera de sentir son según yo, la mayor herencia de unos padres.

Mi papá es hijo de un militar. Eso le dejó a el la valiosa lección de distinguir sentimientos de todo lo demás: de respeto, de disciplina, de deber, etc. Mi papá me ha dejado esa lección de la misma manera. Suelo decirle a mis amigos que los quiero y además los respeto, porque para mi son 2 cosas muy distintas. A mi hermano, el ver ésta dualidad le dejó una dualidad de mismo color: que puede hacer todo lo que quiera y todo lo que debe, que puede explotar absolutamente todos los aspectos de su persona sin comprometer alguno.

Mi mamá es hija de una mujer fuerte e independiente. Eso hizo que ella siempre buscara demostrarse por sí misma y nunca depender de nadie en ningún sentido. Con mi hermana, fue muy directo: le dejó precisamente ser también una mujer fuerte e independiente que busque depender únicamente de ella misma. A mí, me enseñó a amar sin ser egoísta, a entender que en el amor se encuentran 2 personas distintas y se abrazan a pesar de ser distintas, que se aprecian y no se menosprecian sino que se respetan y que hasta en el amor se debe ser independiente el uno del otro.

¿Qué te han dejado a ti tus papás? ¿Cómo te enseñaron a sentir?

Mi papá me enseñó que no debo de comerme el mundo, que todo se debe hacer a su debido tiempo. Mi mamá me enseñó que el amor se debe intuir, que las palabras y los gestos sobran cuando en verdad se ama y que vale más un amor intuído que un amor demostrado.

Puedo llenar miles de hojas respecto a lo que me han enseñado mis padres, pero ese no es el punto. El punto es demostrar que mi manera de sentir es en gran parte la manera de sentir de mis papás.

Creo yo, que en éstos tiempos los jóvenes llegamos a sentir que superamos a nuestros padres, que no somos menos que ellos y que los podemos superar. En parte, creo que la tecnología influyó. Piénsalo, cuántas veces no has tenido que explicarles a tus papas como usar una computadora. Creo yo que eso hizo que desarrollemos la idea de que después de todo los padres no lo saben todo, que quizá no hay que "honrar a tu padre y a tu madre" después de todo.

Pero vamos, el respeto no nace de lo que ellos puedan hacer como individuos. Nuestra interacción con ellos nunca se aleja de la relación de padre-hijo y la podemos resumir a ésta por lo tanto, podemos entenderlos a través de éstos ojos y respetarlos también a través de ellos.

Freud dice que los padres nos envenenan. Yo creo que es cierto, después de todo a ellos nadie les enseñó como ser padres. Pero es un veneno muy dulce, es un veneno que tiene en sí la cura diluida que es el amor. No creo que ningún mal que me hayan hecho mis padres haya sido trascendente porque al final del día si bien fue un mal, fue hecho con amor. Al final de todos los días, me amaron y de eso jamás me ha quedado duda. ¿Qué tanto mal me pudieron hacer en realidad si me amaron en cada paso?

La máxima herencia de un padre a sus hijos son sus sentimientos. Las actitudes y el carácter si bien pueden ser similares a los padres yo creo que se da por imitación y no son verdaderas herencias. Lo que sí es, es nuestra manera de sentir.

¿Te atreverías a decir que tus sentimientos son equivocados? Por supuesto que no, son sentimientos, son irracionales. Es lo que está dado en ti y es la prescencia de tus padres en ti.

Teorías como las de Freud y la influencia de la tecnología en nuestra interacción con nuestros padres nos han orillado a desacreditarlos. Siempre me ha llamado la atención como en las series americanas suelen causar risa los comentarios acerca del "odio a los padres". México es uno de los pocos países donde la familia es aún una institución muy importante y muy fuerte dentro del individuo y yo creo fielmente que hay que abrazar ésto.

Alguna vez escribí lo que significaba para mi un hogar. Escribí que es donde recuerdas quien verdaderamente eres. Los padres, de manera similar, nos recuerdan lo que sentimos, lo subconsciente, lo que está dado y no podemos cambiar respecto a nosotros. Los padres se merecen por eso todo nuestro respeto, porque nos conocen mejor que nadie porque somos su herencia en el mundo, porque tenemos impresos sus sentimientos en nosotros y porque al final del día ellos determinaron lo que en nosotros no se puede cambiar. Y quiero recalcar, que lo hicieron con amor.

Que si mis papás me hicieron daño y se equivocaron en algunas cosas, voy a admitir que sí y tu también deberías. Que me amaron en todo el camino, también lo voy a admitir y que todo ese amor corrigió cualquier error que pudieron cometer en el camino es algo por lo que metería mis manos al fuego.

Lucho por conocerme a mí mismo y cuando de mi manera de sentir se trata, no voy a encontrar la fuente en ningún otro lugar que en mis padres. La biografía de mis sentimientos tienen de autores a mis padres.

"Respetar a tus padre y a tu madre" es correcto, pero con la razón apropiada. ¿La mía? Porque me enseñaron a amar y a sentir. Y cuando contemplo la nobleza de mis sentimientos me sobran razones para agradecer, respetar y amar a mis papás.

Pronóstico de la semana: Respeta a tu padre y a tu madre, justo y como respetas a tu corazón.