Porfi

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lunes, 31 de enero de 2011

Vas a conocer a nuevos extraños.


A los que me conocen, saben que suelo prometer cosas que no cumplo. Es un muy mal hábito, lo sé. Le pido a mis amigos que me recuerden constantemente las cosas, que me hagan apuntarlas en mi agenda y bromeo diciendo que así "aumentan sus probabilidades de que las haga". Claro que el riesgo siempre está presente y cabe la posibilidad, con mi mala memoria y nivel de distracción, que aún así, no haga las cosas.

Sin embargo, hoy les puedo hacer una promesa: Conocerás a nuevos extraños.

Cumplo 20 años éste fin de semana y quiero celebrarlo, creo que me merezco celebrarlo. Siempre me cuesta un enorme trabajo hacer listas de invitados y mantenerlas a un mínimo. Son demasiadas las personas con las que quiero compartir mi felicidad porque eso es un cumpleaños.

No hay que olvidar que lo que para nosotros es una fecha especial, para el resto del mundo es un día más, un día en el que pueden suceder tanto cosas buenas como malas. No hay nada de especial en regresar al mismo día del calendario solar en el que alguna vez naciste. Sí, puede que estés parado en el mismo punto del universo en el que estuviste hace un año, cinco o veinte pero eso no significa que tu seas el mismo. No es el mismo día ni eres el mismo aunque las paredes parezcan decir lo contrario.

Un cumpleaños es así una excusa como hay muchas para celebrar. Algunas veces tenemos la excusa y no celebramos, otras celebramos sin tener excusa. Un cumpleaños es tener la excusa y, sí así lo deseas, celebrar. Yo quiero celebrar que tengo 20 años de historia. Diría Heidegger que es la última cura, el ver que aunque no eres nada al voltear y ver tu historia por lo menos fuiste algo. Vamos a creersela un segundo.

Hace 5 años yo era un inocente niño en la ciudad de Fort Collins, Colorado. En ese entonces celebré con los amigos que había hecho en ese año y ellos estuvieron ahí dispuestos a hacerme sentir feliz. Hace 2 años era un adolescente en Mérida, Yucatán y celebré con la gente que veía todos los días y los aprecié muchísimo por estar ahí compartiendo conmigo el haber llegado a la mayoría de edad. Hace 1 año era un joven que ya hoy no me reconozco y estaba en éste mismo departamento de la Ciudad de México con unas cuantas personas que lograron encariñarse conmigo muy rápida y muy profundamente y con muchas ganas celebrar junto a mí.

Hoy me siento alguien aún más diferente.

Cuando era pequeño solía tener un sueño recurrente. En el sueño caminaba por un parque con un grupo de personas de distintas edades. Habían bebés, niños, adolescentes, jóvenes, adultos, señores y ancianos. Cada uno de ellos, era yo en un punto distinto de mi vida. Soñaba con encontrarme conmigo a través de los años.

Pienso que si hoy se diera esa reunión sería algo incómoda. Que por lo menos el yo de 20, recordaría pero no reconocería a los yo más pequeños y creo que a los más grandes los vería asombrado con el cambio.

He cambiado y la razón que más evidente me lo hace es que cada año he tenido una lista diferente de invitados a mis fiestas de cumpleaños. No lograba entender lo volátil de mi cambio pero es que no lograba unir las piezas y no entendí hasta que quise armar ésta lista.

El hombre no es nada distinto a lo que le dicen que es. El que hable muy mal o muy bien de un hombre subestima el poder de sus palabras para hacerlo eso y más. El hombre es lo que se piensa de él.

Cada año por los últimos 5 años he regresado a ésta fecha en el tiempo cíclico que vivimos y me he encontrado rodeado de personas que siempre piensan cosas distintas de mi, que me llenan de dudas y algunas veces de certezas, que hacen una opinión en parte de lo que les hice creer, en parte lo que ellos quisieron creer y en parte lo que soy. Cada año me han hecho un hombre diferente porque cada año hay gente diferente a mi lado.

Cada año, alrededor de éstas fechas en las que me dedico a pensar quienes deben estar junto a mi, quienes se la van a pasar bien, quienes sé que les va a importar y quienes nada más están de más y cada año cambian las personas que ahí están. Cada año, conozco a gente nueva y por los últimos dos años he celebrado con gente que, sinceramente (a pesar que después amigos como Diana o Daniel me reclamen éste comentario), no son más que extraños. Gente de la cuál no sé mucho y ellos no saben tanto más de mi. Pero han habido personas que siguen estado, año tras año, cumpleaños tras cumpleaños y esos son los que me conocieron auténtico, los que me vieron con bienes y males (ninguno en extremo) y que a través de ellos aprendí a ser yo.

Como actuario, se supone que trate de predecir el futuro dado los eventos del pasado. Como actuario, hoy les pronostico que conocerán a nuevos extraños. Qué cosa tan maravillosa.

Es la maravilla de conocer personas, de estar cada año con alguien distinto, platicando y conociéndose, permitiendo que entre los dos se conozcan a sí mismos mejor y cambiando, siempre cambiando.

Prometo en vano todo el tiempo pero jamás he prometido algo con tanta seguridad como ésto. Vas a conocer a personas nuevas y mejores, personas que te darán lo que necesites en ese momento casi tan perfectamente que pensarás que es destino. Vas a darte cuenta que las cosas no suceden porque sí, sino que suceden porque no pudieron haber pasado de una manera diferente y vas a entender que estás en la cima de tu vida.

Vas a conocer a un nuevo mejor amigo. Una persona que te llene por dentro de tanto entendimiento que no sabrás no ser recíproco. Un alguien con quien vas a poder hablar de cosas de las que nunca antes habías hablado y que te va a entender, no te va a juzgar y te va a apoyar encima de todas las cosas.

Vas a conocer a un nuevo ligue. Alguien que te traiga esa constante diversión de cruzar miradas, de no saber que siente pero pensar que siente algo, alguien que te haga sentir que quizá después de todo eres más guapo de lo que tu mismo te crees. Alguien con quién tener algo platónico, informal, fresco y entretenido.

Vas a conocer a una mujer ejemplar. Que alguna vez fue niña y una hermosa niña y que te va a ayudar a entender el intricado mundo del sexo femenino, que te enseñe a amar a las mujeres, admirarlas en su conflicto natural y que te harpa desear algún día tener una niña que lleve su nombre.

Vas a conocer a un hombre digno. No como esos que andan por ahí que se creen hombres, no. Vas a conocer a un hombre hecho y derecho, con dignidad y altitud, con proeza y caballerismo, un hombre que te enseñe a ser mejor y que sea casi novelesco ver como vive su vida. Un hombre ejemplar.

Vas a encontrar con un viejo conocido y te va a resultar una persona muy distinta. Vas a saber apreciar que todas las personas cambian y que siempre tienen algo nuevo que aportarte. Vas a sentarte a platicar con una amiga del kinder en un antro y te vas a dar cuenta que es muy distinta pero te va a dar orgullo ver que le ha ido tan bien en su vida. Vas a conocer a las mismas personas de nuevo.

Vas a conocer al diablo en persona. Alguien que sea malo por naturaleza y que te enseñará a sentir empatía por su problemático pasado. Vas a conocer al hijo de Dios y te va a enseñar que hasta la persona con las mayores bendiciones del mundo no se salva del dolor. Vas a entender que tu, siendo ni tan bueno ni tan malo, tienes la oportunidad de ser feliz a diferencia de todos ellos que se definen por ser el extremo de algo que debe ser dualidad.

Van a caminar por tu vida miles de personas y vas a aprender algo de todas ellas. Luego entonces, va a entrar en tu vida una persona que te haga sentir amor de verdad. Una luna que te lleve a la locura y que te haga sentir algo que nunca habías sentido antes. Una persona que te hará creer que la vida no es más que un sueño, que siempre vivimos lo mismo y ¡qué gusto que así sea! Así te vas a volver a enamorar de esa misma persona una y otra vez.

Incluso más importante que esa persona, vas a conocer a alguien que te va a cambiar, te va a definir, te va a permitir ser y vivir. Te vas a conocer a ti mismo y eso es quizá de por sí una razón suficiente para celebrar tu cumpleaños.

Pronóstico de los 20: Vas a conocer a nuevos extraños. El más extraño de todos, tu mismo. Que es también el que más gusto te va a dar de conocer.

Bienvenido a los 20, Juan.

miércoles, 26 de enero de 2011

Quiero dormir eternamente



Quiero dormir cansado para no pensar en ti.

El problema es que hasta cuando duermo, mi subconsciente me revela un secreto: que te extraño o por lo menos, extraño la idea de ti.

¿Qué diablos me pasó? Una amiga me recordó hoy que yo tan racional ando sin poder controlar mis pensamientos. Esa misma amiga me enseñó cuando la conocí que no todo es pensar, que mucho es sentir, que hay que ser más visceral. No se puede ser un buen Administrador si no encuentras el balance. En mi intento de encontrarlo, me tropecé contigo y me tiraste al otro extremo. No me acuerdo del yo racional, lo veo demasiado lejano. Desde éste lado, solo hay sentimientos.

Quiero dormir profundamente y no despertar llorando con la pena de no verte.

Ese, no es problema. No he llorado. Dicen mis amigos que hasta que no te llore, no te voy a dejar atrás, que hasta que no llegue al fondo del abismo no me voy a saber levantar. Tiene sentido, pero lo veo difícil. Veo que caigo y sigo cayendo y no veo a qué hora voy a dejar de caer. No tengo miedo del fondo del abismo, en ésta caída libre de la ilusión le tengo miedo al seguir cayendo. Quiero dormir quizá para no tenerte que llorar pero te quiero llorar para no tener que seguir durmiendo.

Quiero dormir eternamente. Simplemente no levantarme jamás, porque ya ni cuando el sol me da, me siento vivo. Durmiendo, vivo durmiendo. Ni sé si todo ésto es pesadilla o solo un sueño, sólo sé que no logro despertar. Que sigo en caída libre, que quiero dormir por siempre, porque estoy enamorado y esa amor no lo comprendo.

Quiero dormir cansado para no pensar ya más. Quiero seguir sintiendo tu ilusión, porque es lo único que me vas a hacer sentir, lo único que jamás me hiciste sentir. Quiero dormir para ver si él que despierta, soy yo o solo mi cuerpo. Quiero, te quiero a ti. Aunque eso no puede ser más que un sueño.

El problema es que aún cuando duermo cansado, no descanso. No me dejas en paz, me dueles acostado y me dueles de pie. Maldito corazón que duele a cada rato. Distintos dolores me has hecho sentir. Cada vez que se mueve el segundero, siento una punzada en mi pecho. El peor de todos es el que siento cuándo hablo de ti, siento como mi corazón llora pero parece que llora sangre. Siento como esas lágrimas se extienden por mi pecho y atacan primero mi garganta, trabándola; luego mis brazos, quitándome la fuerza. Eso sí, nunca mis ojos, nunca logras que saquen lagrimas. Lo cuál quizá no duele seguido pero me duele más a la larga.

Distracciones de ti hay todos los días pero son como curitas, que se ensucian, se caen y a cada rato hay que quitarlas para ver si ya cicatrizó la herida. La herida no cierra, de hecho se infecta, por más alcohol que yo le ponga o por más alcohol que yo me tome. No cierra, no cierras.

Quiero dormir profundamente, quiero soñar contigo y poder decirte adiós. Quiero sacarte de mi cabeza así sea a la fuerza, así sea que no quiera.

Quiero que estés conmigo para saber qué es verdad. Quiero sentirte entre mis brazos, para ver si fuiste cierto o solo en mi cabeza. Te quiero, pero no sé. Yo y mis "no sé" pero eso sí, jamás había sentido nada igual. Pensé que me tocaba tenerlo todo pero supongo que solo me tocaba acordarme que no tengo nada, ni siquiera mi soledad que se fue con mi razón al ver el desastre que se quedaba detrás. Quiero que aunque sea ella regrese, para fingir que me abraza mientras duermo y no tener que fingir que te abrazo mientras duermes. Me haces llorar por dentro.

Ya nada me parece mío, ya todo me recuerda a ti. Veo tu nombre en todas partes y de tu cara ¡ni hablar! no me veo a mi mismo ni en el espejo, solo veo a un pobre tonto, un hombre que algún día fue brillante pero ya ni él se sabe así, un hombre que despierta llorando en su pecho con la pena de no verte.

El problema no es tanto dormir, sino despertar. Por que uno despierta deprimido. Por que uno camina mientras le duele el corazón. Quiero seguir durmiendo, para por lo menos no tener que caminar con el corazón herido.

Pobre corazón que me aguanta bastante y encima te tiene que aguantar a ti y lo mucho que dueles. Dueles hasta en los huesos, los cansas con el peso de tu recuerdo. Dueles en la carne que no entiende qué pasó pero no dueles en la cabeza que ni es mía, es tuya desde el momento en que entraste en mi vida. Ladrón de mentes te voy a llamar.

Pobre corazón, que no duerme ni cuando yo duermo. Que sigue despierto y te sufre con más fuerza pues no estoy yo para protegerlo. Pobre yo que cree que puede proteger a mi corazón cuando no se puede proteger ni a sí mismo.

Quiero dormir eternamente. No tener que preocuparme por el amor que no me entiende.
Quiero dormir profundamente. Despertar cuando regreses, cuando quieras ser de mi.
Quiero dormir eternamente. Hundirme más en el abismo y llegar ya al fondo que, así sea frío, por lo menos ahí encontraré descanso.

Quiero dormir contigo y que al despertar, no estés ni tú ni tu recuerdo. Ni la idea de no verte, ni el amor que no comprende, ni el dolor que tanto causas, ni el tonto que no brilla.

Quiero dormir entre tus brazos. Conciliar por fin un sueño, el sueño de vivir de nuevo. Que despierte y no esté tu abrazo, que no quede nada de ti. Que nunca hayas pasado y no despertar llorando. Despertar como alguna vez lo hice: inspirado. Que ya ni inspiras más que gritos desconsolados y sufrir. Quiero que ya nada me sepa a ti.

Quiero dormir cansado para no pensar ya más, solo sentir. Sentir que soy yo de nuevo, que ya no estás aquí.

Quiero que ya no seas luna. Quiero que no seas ni estrella. Quiero que seas nube que se va con el viento. Quiero dormir eternamente, sin tu recuerdo reclinando su cabeza en mi hombro.

Quiero dormir eternamente. No dormir enamorado, no tener que besarte antes.

viernes, 21 de enero de 2011

Nada Igual


¿Alguna vez has sentido que alguien, con una sola frase, te parta el corazón?

No hablo de que te lo rompan. Hablo de que te dividan en dos, que se te caiga todas las barreras, que sientas como por dentro se extiende pura debilidad. ¿Lo has sentido?

Soy un hombre que estudia el riesgo como forma de vida, que entiende el mundo en lógica, números y matemáticas. Así pienso, así soy. Quien diría que todo eso era como un castillo construido sobre arena.

La fuerza de mis pensamientos es absoluta sobre mis sentimientos. Los pobres viven oprimidos y rezagados, casi olvidados de no ser por que la mente admite que es necesaria su interacción, pero es un permiso que les da, no les permite tener autoridad.

Hoy, se me rebelaron los sentimientos.

Una sola frase me partió en dos. Llevo al menos dos meses reprimiendo sentimientos y emociones, controlándome, diciéndome que no pasa nada, que no pasó nada, que ya me calme, que ya lo deje ir.

La frase fue "¿Alguna vez te habías sentido así?" y así sin más, se me vino el mundo encima. Así sin más, no hubo más. Solo quedo éste cuerpo que a ratos no sabe hacer más que delirar.

No recuerdo cuando fue la última vez que lloré e incluso creo que no ha habido una sola ocasión cuando he llorado auténticamente. Siempre me ha parecido que es mi parte dramática, el Juan que hace un espectáculo de su vida. Me niego a llorar por que me parece que en mí, no es sincero, no sale honesto, no pasa con naturalidad, se fuerza a que ocurra y no llena ni cambia nada al final.

Cuando era chico me decían mucho "llora cuando tu mamá se muera" a manera de enseñarme a no llorar por cosas que no son importantes. Ya a éstas alturas ni sé que es importante o que no lo es, todo para mí lleva cierto tono gris que hace muy difícil distinguir las cosas que trascienden y se merecen unas lágrimas de las que no.

Tampoco creo en las "primeras veces". Son la primera de muchas y no por ser la primera es la mejor. Incluso, la primera de las cosas muchas veces se olvida, creo yo. Ya no distingo tiempo ni intensidad de sentimiento, ya la historia se mezcla con el futuro y deja de ser tiempo para convertirse en desorden. Éste avance lineal del reloj contrasta con los tiempos cíclicos de las vidas de los que me rodean, con la rutina que es el ciclo más cerrado que conozco. Ya no hay tiempo ni avance, ya me estanco por más que intento caminar.

Y sin embargo, das ganas de llorar y pareces importante por ser la primera vez que sentí así.

Ya no queda nada de mí. Mi razón me sirvió para llegar hasta cierto lugar y después ella misma reconoció que es una mera interpretación muy personal de lo que sucede, que es una de muchas voces que opinan de manera sensata acerca del mismo tema, que discuten el color del cielo todos con diferentes posturas, todos convencidos de que tienen la razón y todos gritando sin aportarse nada. Llegué al lugar dónde la lógica se queda corta.

Y solo me queda el sentimiento.

Me siento más solo que nunca, ya a un grado que es peligroso, ya a un grado que me empuja a quedarme sin razón. Solo con mis sentimientos y sin lógica que ponga orden, que ponga nombres y etiquetas y obligue a esos sentimientos a no estar tan silvestres como cuando entraron a mi. Están puros y fuera de control y yo como desamparado, sin tener dónde protegerme o esconderme de ellos.

Una sola frase pudo destruir mi bello castillo construido por mi mundo de matemáticas. Una sola frase hizo que desde los cimientos todo estuviera mal. Como en una red de mentiras, quedé atrapado al final. ¿Lo peor? yo me mentía a mi mismo.

Sentía que caminaba por la vida como el hijo preferido de Dios pero creo que soy el que más olvidado tiene. Sentí y estaba bastante seguro de que no me faltaba nada, que no podía pedirle más a la vida pero siento que algo falta. Cuando me quedo solo, siento que algo no está pero ni sé que es ni dónde encontrarlo ni cómo buscarlo ni a quién pedírselo.

Quedamos solo las estrellas y yo. Dice el mito que cuando Van Gogh sentía la necesidad de religión se quedaba viendo las estrellas. Dice Rosario Sarmiento que cuando ella entraba en conflicto por la existencia de Dios se decía a sí misma "más vale creer que sí existe a creer que no" y lograba dormir tranquila. Por supuesto, si conocen a esa mujer, entienden que ella tiene el poder de las ideas. Yo no lo tengo, quiero creer que sí pero la verdad es que no, que me falta.

Y buena falta que me hace en éste momento, que estoy solo. Solo con mis sentimientos, con mi frase que me partió el alma, con mis estrellas y con mi vino, para ver si él me logra hacer dormir tranquilo.

Pensé que ésta vez me tocaba a mí ser feliz. Me tocaba contar una historia de esas de las que tanto escriben. Que me toca a mí tenerlo todo y todo para mí, egoísta como soy.

Pensé que me tocaba a mí darlo todo por ti. Hacer sacrificios nunca me ha costado trabajo, en especial cuando quiero algo y vaya que te quise a ti... o por lo menos, eso pensé.

Dice un amigo que pienso mucho y que al final no sé nada. Soy paradójico.

Alrededor de nosotros se caen a pedazos los supuestos amores. Ya no sabe uno que creer del amor. ¿En realidad existe? Por que creanme que yo pensé que lo que sentía era amor y se dio bajo un contexto que simplemente me revela que no lo era. Pero eso pensé. No, perdón. Eso sentí.

Empiezo a creer que el amor uno se lo hace en su cabeza, que la persona de enfrente es una excusa para vivir todo ésto, toda ésta historia que ya habíamos soñado, que ya teníamos escrita y simplemente no habíamos tenido la oportunidad de actuar. El amor no es como lo pintan, es cosa de uno y no de dos pero al mismo tiempo no basta con uno. Se necesita la excusa, se necesita un nombre que ponerle a la idea de la cuál nos vamos a enamorar. Un nombre hermoso, como el tuyo, que repito cuando estoy solo y nadie me ve, como si fuera tabú.

Necesita una cara. Una cara que se bese y que se añore y unos ojos, unos ojos que sean tan hermosos que se acabe el mundo si los contemplas. Y unos labios, unos labios que a ratos ni importan las palabras que salen de ellos, que distraigan con la gracia con la que se mueven. Unos labios que uno se quiera memorizar para poder besar antes de dormir incluso cuando no se duerma contigo.

Y unos brazos y unas manos que despierten en mí una reacción química al contacto, que quiera por siempre tener junto a mí llenos de vida y color, abrazándome cuando te abrazo, tocándome cuando te toco y sintiendo a través del toque mucho más de lo que está a la vista.

Y una sonrisa. Una sonrisa que derrita hasta a el más frío de los hombres. Una sonrisa que me explique el calentamiento global. Una sonrisa hermosa, como tu cara, como tu nombre, como la idea que tengo de ti... así de hermosa.

Te necesito a ti pero nunca te tuve. Te quiero a ti pero no te conozco. Te extraño pero no eres más que un fantasma. ¿Ven como el amor parece imposible? Igual y el amor es imposible, igual y no está hecho para existir en un mundo dónde predomina la lógica y la razón. Igual y un pobre tecnócrata como yo no va a tener en su vida el placer de contemplarlo más que en pintura. Por que te amé pero al parecer, solo eso pensé.

Y necesito saber qué será de ti. Necesito que Dios me cuente que va a ser de tus días, necesito saber que vas a ser feliz, que conmigo no se te escapa la única oportunidad que tenías de serlo. Necesito saber que alguien te va a amar más de lo que yo jamás podría. Que alguien va a encontrar tus ojos aún más hermosos, tu cara aún más perfecta, tus labios aún más mágicos y la idea de ti aún más irresistible. Necesito saber, necesito que alguien me prometa que se va a encargar que vas a ser feliz. Igual y así logre dormir tranquilo. Igual y así logre por fin preocuparme por mí, por cuidarme y sentirme mejor. Es que antes vas tu y eso no lo puedo cambiar. Eso lo impuso el sentimiento, no mi razón.

Necesito que alguien ponga orden al tiempo y al espacio, al sentimiento y la razón, al teatro y lo auténtico. Que alguien me ayude a distinguir y me diga qué pasó conmigo el día que te conocí y que me cuente que tan importante va a ser éste momento en mi vida. Solo así sabré si te podré llorar, si vale la pena. En verdad, que alguien me cuente también ¿qué será de mí?

Te necesito de excusa para volver a sentir.

Me hiciste sentir amor, por eso me cuesta trabajo estar tan solo conmigo mismo. Por que a pesar de que todo estuvo en mi cabeza, tú fuiste la excusa y no sé como forzarme a sentirlo de nuevo por mi propia cuenta.

La respuesta es: no, nunca había sentido nada igual.

Creí que lo sabía todo. Que me sabía todas las frases y los consejos por que yo los daba muy atinadamente siempre pero resulta que no sé nada. Resulta que necesito partirme en dos para poder volver a estar entero.

El Pronóstico es sencillo. Buscar más frases e ideas que me partan y me destruyan, que me empujen al borde de la razón. Perseguir el masoquismo, por que ya me dí cuenta que si no te lloro, no voy a dejarte atrás y llorar va a ser quizá de las cosas más difíciles que he intentado hacer.

lunes, 3 de enero de 2011

El Loco



¿Quieres volver a un hombre, loco? Dale tu silencio. Si es lo único que tiene de ti, se verá obligado a amarlo y el tener que amar tu mera ausencia lo llevara a la demencia.

¿Quieres volverme loco a mi? Déjame solo con mis ideas y sin tener nada que hacer. Dame un par de semanas y listo, no quedará más que un cuerpo abandonado de toda cordura.

Me piden por doquier algo que no se dar y eso es tiempo. Necesito tiempo para mi, para repararme, para estar bien conmigo mismo. Necesito estar un poco mas solo, un poco mas en silencio, solo un poco. Pero un poco mas y quizá pierda la cabeza.

Ante tal situación me veo obligado a preguntarme respecto a la cordura. Si algo me ha dejado ésta locura es que por lo menos estoy seguro de que existo. Si de algo ha estado vacía mi cabeza estos últimos días es de preguntas. Hasta cierto grado, me hizo sentir vivo.

Quizá se nos vaya la vida intentando sentirnos vivos. Quizá se nos escape el tiempo entre los dedos intentando, quizá en vano, sentir algo digno del adjetivo "auténtico". Quizá, pero hay personas que sabiamente han encontrado la manera de sentirse vivos mientras que el resto de nosotros morimos en el intento.

A esas personas las llamamos locos, delincuentes, suicidas, masoquistas y estúpidos. Los apuntamos y los juzgamos hasta cierto grado. En el fondo, los envidiamos.

Hay quienes buscan tener una vida tranquila, aburrida, sin grandes sorpresas ni complicaciones. Creen que así van a ser felices. Lo que pasa es que eligen no arriesgarse a participar en la búsqueda de algo que hoy por hoy es casi mitológico, algo que a ellos no les parece existente y eso es el sentimiento real.

Habremos quienes vivimos de manera distinta, que buscamos el drama y la inseguridad, que perseguimos las relaciones conflictivas y hasta cierto grado somos autodestructivos en nuestra manera de ser. Buscamos destruir y construir, buscamos sufrir y sanar, buscamos ser castigados y ser premiados y no queremos pararnos en medio de ninguno de los extremos, queremos ir de uno al otro. Queremos sentir algo real y estamos dispuestos a morir en el intento... Y vaya que vamos dirigidos a eso.

Entonces hay gente que para sentir que esta viva se involucra en una relación increíblemente enferma, hay gente que para sentirse viva practica deportes extremos (el desamor siendo el mas extremo de todos ellos), hay gente que para sentirse viva persigue los premios y hay quienes se hacen boicot a si mismos para no ganar dichos premios y quizá así sentir vida. Hay quienes prueban las drogas, tienen adicciones y vicios y quienes se alejan de todo ello para mantener intacto el cuerpo que, según ellos, les da vida. Hay quienes de plano deciden acabar con su vida para ver si así por fin logran sentirse vivos.

Y es que vivir a veces no parece valer la pena. A veces parece tener más razón James Dean cuando dijo que "hay que vivir rápido, morir joven y dejar un bello cadáver" que mi mismo instinto de supervivencia. Quizá los desgraciados somos nosotros por perseverar en la vida, quizá un suicida tiene mas gracia que todos nosotros juntos.

El caso es que, desgraciados todos, seguimos con vida. Seguimos aquí y hacemos el intento día a día de sentir que es así, de asegurarnos a nosotros que no morimos y lamentablemente no nos llego el memo. Que seguimos siendo parte de la casta divina de Dios también conocida como "los vivos".

Pero los que son parte de esa selecta elite de individuos solo aceptan a los que son como ellos, a los que no han logrado sentirse vivos y tienen miedo de hacer algo al respecto, son esas personas que en su lecho de muerte no van a tener una historia que contar y sin embargo van a tener mucho de lo cual arrepentirse. Irónicamente, se llaman a si mismos "los vivos", los que viven día a día sin preocuparse por sentir por que lo dan ya por hecho con una seguridad que impacta. Se llamas a si mismos hombres, por que respiran, comen, hablan, caminan y llevan a cabo toda clase de convenciones sociales pero ni siquiera las han cuestionado y ni siquiera están seguros de que en verdad respiren, en verdad coman, en verdad hablen... Que en verdad sean.

Se llaman a si mismos civilizados y se distinguen de los animales haciéndose superiores. Lo que no saben es que son como animales domesticados bajo las leyes de la sociedad. Ya no duermen cuando tienen sueño, ya no comen cuando tienen hambre, ya solo hacen las cosas como les dicen que se hacen. Ya no saben ni como se siente el desvelo o la hambruna, no han sentido morir de sueño o morir por un pedazo de pan y por lo tanto tampoco se acuerdan de lo que se sentía vivir.

Afuera del grupo de los vivos están los suicidas que salen por decisión propia, están los masoquistas que dejan de ser hijos del antiguo testamento por que se volvieron desobedientes y finalmente están los locos que se salen de la casta divina contra su propia voluntad.

No puedo dormir ni puedo comer. Cuando como, no puedo parar y cuando duermo no me quiero levantar. La música me hace llorar y las películas me hace reír (las pinturas me son indiferentes). Siento teledirigidos mis pensamientos como si ya no me pertenecieran. Siento que me caigo a pedazos y que mi alma esta tan cansada que no sabe mantenerme unido.

Me siento atrapado en una cabeza que no es mía y sobre la cual no puedo ejercer control, una cabeza que a ratos ya no reconozco como algún día ser la que logré dominar (por lo menos eso creí). Siento que me estoy volviendo loco, que las paredes me van a empezar a hablar como protesta de mi silencio sepulcral.

Siento que los vivos me juzgan, me reclaman que soy otro, que ya no soy parte de su grupo. Siento que camino entre los vivos pero que ellos saben que no soy parte de ellos (no les digan que no soy parte de ellos). Siento que los vivos me miran a los ojos y me retan y me dicen y me exigen que les demuestre la supuesta vida que salí a buscar. Siento que quieren demostrarme que estoy mal, que no hay más que sentir que la rutina y las reglas de la sociedad. Siento que sus mascaras son sus verdaderas caras y siento que son los mismos (estoy casi seguro de ello) pero el juego es distinto y yo ya no me sé las reglas. Ya no soy uno de ellos y me ven como pensando que eso es malo, que yo estoy mal y que yo no puedo estar entre ellos. Que debería de estar en la punta de la playa a ver si el mar me toma o debería estar en otra ciudad a ver si ahí me aceptan. Siento que hablan a mis espaldas "los vivos", los hijos de Dios, me critican y me destruyen por que no les es suficiente que me este cayendo a pedazos por mi propia cuenta, ellos quieren que ocurra mas deprisa. Siento que me critican y que dicen que estoy olvidado por Dios, que ni me presione porque ya no me ve ni me escucha. Eso dicen pero, Dios, ¿Qué dices tu? Ah, sí... Olvidé que tu eres un hombre de pocas palabras.

Los vivos me dan de cenar y me dan de tomar. Me hablan y me sacan a pasear. No me aceptan, claro que no, pero vaya que hacen la escena, vaya que saben aparentar que sí. Lo que no saben es que yo sé lo que intentan. Lo que no saben es que yo me sé todos los juegos por que yo un día fui uno de ellos y un día yo los jugué ¡caray, yo mismo los inventé! Sé que lo que intentan es quitarme el tiempo, que no me pueda reparar y que no pueda descansar y que cuando logre hacerlo me sienta culpable al respecto. Los vivos me quieren destruir impidiendo que yo mismo me salve.
Me dicen que me aman, que jamas se van a olvidar de mí pero ¿Quién va a salvar mi alma? Que no crean que me he olvidado de ella y que veo que a nadie le importa en realidad. Veo que si yo no me preocupo por ella nadie se va a preocupar. Pero me pregunto ¿Quién va a salvar sus almas? ¿Quién salvará las almas de los vivos? Ellos dicen que Dios... ¿es cierto, señor? Pregunto y recibo tu silencio, de nuevo. ¿Sabes? quizá tu también eres un loco.

Dicen que son mejores que yo y yo me la creo pero no son mejores que yo. De hecho, ni siquiera son. Por lo menos yo soy algo.

Yo soy el loco. El hombre que camina por las calles sin compañía de nadie la madrugada del primero de enero. El hombre que piensa en alguien que cree conocer y que en realidad no conoce nada. Sin embargo, no deja de pensarle. Soy ese hombre que se volvió loco de amor y ni siquiera por culpa de uno de los vivos sino por su propia culpa. Nadie se acordará de el cuando muera. Su epitafio dirá que murió en vida pero el tiempo restante fue un muerto viviente.

Yo soy el loco ese que los vivos han devorado a todas horas las últimas semanas. Ese hombre que ya ni se sabe hombre porque ya no sabe nada. Ese hombre que ya ni tiene alma porque no le dejaron salvarla y nadie mas se preocupo por ella. Murió sola y se olvidaron de ella mucho antes. Su epitafio decía que le perteneció a un hombre que era brillante hasta que se enamoró, que le perteneció a un hombre que se volvió loco de amor y se le olvidó todo, hasta si mismo.

Yo soy el loco ese que contra su propia voluntad y por su propia culpa dejo de ser parte de los vivos. La triste historia del hombre que se volvió loco solito, un hombre que sabía que eventualmente iba a perder la cabeza pero no creyó que fuera a pasar más temprano que tarde.

Yo soy el loco ese que se volvió loco de amor. Ese del cual los vivos contarían a sus hijos con desprecio, para que no hagan lo mismo que hizo el.

Seré el loco pero aunque sea soy. Seré el loco pero loco de amor y es la locura más dulce que podía pedir y es la muerte más lenta que se puede tener pero como los suicidas, tengo más gracia que cualquiera de los vivos. Desgraciados los vivos. Me envidian los vivos y yo muero tranquilo, muero en vida pero soy un muerto viviente.

Estaré loco, pero aunque sea estoy mas vivo que los vivos.