Porfi

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miércoles, 20 de julio de 2011

Thinking of you

Yo juré y perjuré que no te iba a escribir jamás. Aún así, aquí estoy admitiendo derrota.

¿Saben qué odio de la música? Que me pega más que nunca, me llega, me habla y me desarma.

Hoy, tenía 2 opciones. Sentarme enfrente de mi computadora esperando a ver si hoy era el día en el que finalmente me hablabas. Decidí que hoy no iba a ser porque yo así lo quería y salí.

Pase una larga noche cuestionándome cómo le hace uno para querer estar con alguien más cuándo sigues clavado con alguien de tu pasado. Yo no sé como y son esos los capítulos que no nos dejan avanzar, los que están llenos de supuestos y cosas inexplicables... los que te dejan con la enorme pregunta: ¿qué diablos pasó?

Tengo un serio problema. No, no es el hecho que arrastro una maleta llena de aire que pesa como si tuviera piedras adentro, sino que últimamente hay una voz en mi cabeza que narra todo lo que hago.

Como si fuera alguien omnisciente, esa voz me susurra al oído lo que me pasa y que simplemente no quiero escuchar, es un espejo que por más que intento me obliga a verlo de frente.

Mirror, mirror on the wall... tell me who's the most fucked-up random wanderer of them all?

Esa misma voz narra historias paralelas a las que vivo y me hace actuar al pie de letra. Claro está, son solo supuestos y delirios pero que me plantean mil y un preguntas. La más frecuente y la más dolorosa es ¿Qué harías si estuvieras pasando la noche conmigo?

Una pregunta que parece sencilla y con una respuesta fácil de conseguir. El problema es que no puedo hablar contigo y ni sé por qué no puedo, solo sé que así es.

Esa maldita voz que raya en la esquizofrenia me cuenta cuentos de nosotros dos. De lo que pudo ser y que no va a ser o ya no es. De lo que puede ser pero firmemente creo no es viable. De lo que sientes pero que creo de corazón (aunque me lo parta) no es posible.

Yo solo me pregunto: ¿Qué harías si estuvieras pasando la noche conmigo?

A veces creo que me faltan huevos. A veces creo que a ti también. La cosa es que no puede uno ya ceder, ya el juego empezó y si uno pierde, lo hacemos ambos. Tenemos que encontrarnos justo en medio, mirarnos a la cara y encontrar la manera de ser "The way we were" juntos, sin acabar en el "your girl is lovely, Hubbell".

A veces extraño... extraño... todo. Todo de ti y de mí y de lo que eramos. Aunque no fuera nada, aunque fuera aire, aunque fuera esa relación casual de perfectos conocidos, de conocidos cualquieras, lo extraño.

Yo solo me pregunto y pienso: ¿Qué harías si estuvieras pasando la noche conmigo?

Y empieza ese narrador que tengo en mi materia gris a contarme historia de nosotros. De cuanto en realidad nos queremos y no podemos admitir (cosa que no es cierta por tu lado), de cuan infelices nos sentimos ambos de estar en donde estamos (cosa que no es cierta por ambos lados... quiero pensar), de tus ojos y tu cabello y tu cara y tus orejas...

Y de repente te veo aquí, en éste departamento del que ya me voy a necesitar mudar porque está más lleno de fantasmas que la casa de Amityville.

Y entonces empiezo a viajar. Pensaría uno que teniendo un narrador interno, le harían vivir historias bonitas pero no es así. El muy cabrón me lleva en situaciones y escenarios donde siempre salgo lastimado, donde tengo que tomar una decisión y después regresar y tomar otra opción y siempre así. Siempre viajando por las ramas del árbol del "hubiera", del "podría" que yo sé son el "jamás".

Yo solo me pregunto y pienso y repito: ¿Qué harías si estuvieras pasando la noche conmigo?

Te quisiera mirar a los ojos y hacerte esa misma pregunta pero eso está fuera de mi alcance en muchos sentidos. El más fuerte, el sentido de ser. No sé cómo, simplemente no puedo ni está en mí. Igual y yo soy el cobarde pero esa es una conclusión derivada de supuestos de nosotros.

Igual y he dicho demasiado. Solo sé que es tiempo de crecer y que ando cargando ésta historia que nunca acabó porque nunca empezó. Solo sé que no quiero que perfiles en mi curriculum emocional como parte de mis experiencias de vida porque no aprendí gran cosa porque no había nada qué aprender. Te llegué a llamar "El hombre que no estaba listo para conocer" pero creo que un nombre más apropiado sería "El hombre que nunca conocí".

He dicho simplemente demasiado. He decidido que no perfilas en mi carta de presentación ni en mi definición de hombre ni en quién soy ni cómo siento ni qué hago. Simplemente hoy decidí borrarte de mi CV porque no me quedaba de otra.

Es como cuando estás entre dormido y sientes un objeto en tus manos. De repente reacciones y te das cuenta que no está ahí. Así es contigo. Nunca estuvo ahí, fue todo un entre sueño.

Hoy te saco completamente de mí tan fácil como que nunca estuviste ahí. Solo me llevo algo conmigo porque es lo básico, lo que no deja de ser y lo que no me deja ser. Es la pregunta que espero algún día pueda responder sin necesitar tu intervención.

¿Qué harías si estuvieras pasando la noche conmigo?

Y pensándolo mejor, creo que la respuesta no importa mucho.

Oh, fuck. Who am I kidding? Just tell me I'm the one.

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